lunes, 30 de enero de 2012

INFORMACIÓN PARA ALUMNOS/AS DE SEGUNDOS AÑOS

 UNIDAD 2:

Historia económica reciente de El Salvador

 LECCION 1

La República cafetalera

El régimen laboral de la República cafetalera: campesinos, jornaleros y peones

La expansión del cultivo del café modificó la tenencia de la tierra y
la estructura agrícola. Algunos campesinos propietarios de pequeñas
parcelas continuaron produciendo granos, frutas y otros artículos.
Los grandes terratenientes se adueñaron paulatinamente de estas parcelas,
dado que los campesinos no podían pagar las deudas contraídas
con ellos. De esta manera, estos campesinos se convirtieron en jornaleros
que buscaban trabajo en las fincas o haciendas.
Otros se volvían colonos o peones de finca a cambio de una parcela
de tierra que el propietario les otorgaba por trabajo, en esta podían
cultivar granos básicos, los cuales consistían en maíz, frijol, tomate,
chile y otras legumbres que alcanzaban para subsistir un periodo corto
del año.
No todos los pequeños propietarios se volvieron colonos o peones. En
las zonas central y occidental, esta tendencia se observaba, pero los pequeños
propietarios encontraron otros mecanismos, como las alianzas
matrimoniales, para no perder sus tierras.


Control estatal del régimen laboral


El crédito agrícola era un factor importante para el desarrollo del cultivo
del café. Sin embargo, pocos caficultores podían obtenerlo y, consecuentemente,
dedicarse a su cultivo. La negativa de los bancos se
basaba en las limitaciones económicas durante los primeros cinco años
del cultivo, durante los cuales no se recoge cosecha alguna.
La elite cafetalera se consolidó paulatinamente y el Estado adoptó políticas
para proteger a sus miembros. Estas acciones propiciaron la
estabilidad e incrementaron las utilidades. Por esta razón, sus intereses
se plasmaron en las leyes y gobernaron el país hasta 1931, cuando
empezaron a compartir el poder con los militares. A partir del cultivo
del café y de sus beneficios en la economía nacional, el Estado dictó
leyes que sentaron las bases de la economía agraria, al mismo tiempo
fortalecieron al ejército para guardar el orden público y hacer cumplir
las leyes.
Los jueces, los alcaldes y los comisionados cantonales jugaron un papel
importante en el control de quienes trabajaban en las fincas, pues estos
eran nombrados por los terratenientes locales y por los municipios. En
1912, se creó la Guardia Nacional para contrarrestar los conflictos entre
los campesinos y los terratenientes. La polarización de intereses se
tradujo en un alto potencial de rebelión del campesinado y la incapacidad
del ejército para evitar disturbios. La gran influencia ejercida por
la clase cafetalera salvadoreña en el Estado limitaba el protagonismo
político de los sectores subordinados.


Los resultados de la República cafetalera


A inicios del siglo XX, se calculaba que una quinta parte del país estaba
cultivada con café: Santa Ana, La Libertad y Usulután eran los
tres departamentos donde la actividad caficultora había tenido mayor
desarrollo.
Las exportaciones de café se habían incrementado, ocupando el primer
lugar. De esta manera se generaron los ingresos que el país necesitaba
para construir carreteras que unieran las zonas productoras con los
puertos La Libertad y Acajutla.
Se introdujeron los ferrocarriles necesarios para el transporte y comercialización
del grano, mientras que el cultivo creaba empleos permanentes
o temporales.
El Estado fortaleció el ejército mediante la adjudicación de una buena
parte del presupuesto nacional, como respuesta a los conflictos frecuentes
con Guatemala.
En el área de salud, se emprendieron campañas de vacunación masiva.
Aunque el sistema educativo era deficiente, en las principales ciudades
se inició la introducción de tuberías para el agua potable y la construcción
de pilas públicas para su distribución. Se introdujo el teléfono y el
telégrafo, la electricidad y pavimentación en San Salvador.
 En el mismo orden, la deuda pública se incrementó ya que el presupuesto
nacional estaba sujeto a las oscilaciones de los precios del café
y el Estado dependía de pocas entradas fiscales, pues los más ricos no
pagaban impuestos.

La estructura social


En la cúspide de la nueva estructura social, se encontraban los ricos
productores agrícolas, principalmente quienes lograban reunir todas
las actividades relacionadas con el cultivo del café: producción, beneficiado
y exportación. Esto les permitía incrementar sus ingresos y participar
más ampliamente en la política del país
Algunos de sus miembros eran inmigrantes que habían sido absorbidos
por las familias acaudaladas de la población mediante matrimonios
o alianzas comerciales.
Los jornaleros, los peones, los campesinos y los colonos conformaban
el estrato inferior de la sociedad salvadoreña. Se les exigía un alto
rendimiento en el trabajo a cambio de bajos salarios. Estaban conformados
por dos grupos étnicos: los ladinos y los indígenas. Se diferenciaban
por sus costumbres. Por ejemplo, el vestuario; y los indígenas,
por su idioma. En las zonas urbanas surgieron sectores medios, gracias
al desarrollo del comercio. Otros eran profesionales, como médicos,
ingenieros, arquitectos y maestros. Al mismo tiempo, se desarrollaba
el sector artesanal.
En las ciudades en crecimiento, se comenzaban a desarrollar procesos
de segregación espacial impuesta sobre la población trabajadora. Se
evidencia en el surgimiento y crecimiento de los barrios pobres. Los
costos del inquilinato, la escasez de viviendas, el hacinamiento y los
problemas sanitarios afectaban, principalmente, a los pobladores de
barrios pobres.



[…] así se trabaja toda la semana. ¿Qué cosa más justa que bajar el domingo para descansar, para divertirse? Por
eso desde muy de mañana bajan los labriegos, limpios, endomingados, decididores, ligeros; dan una vuelta por la
ciudad mientras se abre el estanco, y apenas éste despliega sus fauces, entran y beben. Un vaso tras otro, de pie, o
apenas sentados en bancos miserables, beben el aguardiente, se embriagan, se embrutecen […]

Fragmento “La calle de la muerte” de El dinero maldito de Alberto Masferrer



Clientelismo social y político


El clientelismo es una relación entre una persona con poder político
conocida como patrón y otra conocida como cliente. El patrón ostenta
una posición social alta, poder, influencia y recursos que utiliza para
proteger y beneficiar a su cliente quien, por lo general, corresponde a
una posición social y económica baja y busca obtener algún beneficio
de esta relación.
Cuando un titular de un cargo político regula el otorgamiento de las
prestaciones obtenidas por su función publica o por los contactos relacionados
con su cargo a cambio de apoyo electoral o de favores, se le
conoce como clientelismo político.
El clientelismo lleva a la corrupción y al prevaricato. La relación de los
clientes con el patrón no se apoya únicamente en su interés por los favores
que pueden recibir a cambio de su adhesión, sino que está basada
en la concepción que estos se forman, a partir de su experiencia del
funcionamiento del poder, y en las expectativas que así desarrollan.
El elemento material y específico de intercambio del clientelismo tiene
así un efecto persistente sobre las expectativas sociales y políticas de
los participantes. Si bien la relación entre cliente y patrón parte de un
“favor fundacional” mediante el cual el patrón brinda una prestación al
cliente, no es este el factor más importante en la constitución del sistema,
sino el conjunto de creencias, presunciones, estilos, habilidades,
repertorios y hábitos que la experiencia repetida, directa e indirecta de
estas relaciones provoca en los clientes.

Nueva elite económica cafetalera

Los caficultores formaron una elite basada en la riqueza y el poder
político, crearon organizaciones que protegieron sus intereses, controlaron
el crédito bancario y los sistemas comerciales.
La fortuna de algunos de los finqueros tenía su origen en el añil, otros
eran inmigrantes que habían llegado al país con la expansión cafetalera
y en poco tiempo diversificaron su capital invirtiéndolo en artesanías y
comercio, además tenían capacidad para otorgar préstamos al Estado.
Los pequeños y medianos productores de café solicitaban al Gobierno
o al grupo cafetalero cambios en el sistema de financiamiento del
café. Lucharon por la creación de un banco del Estado que les prestara
dinero a una tasa de interés mucho más baja que la de los usureros.
En 1934, el Presidente de la República, general Maximiliano Hernández
Martínez fundó el Banco Hipotecario para responder a sus
requerimientos. Esta elite manipuló los procesos de cambio político
para mantener la estabilidad y el orden económico, en pocas décadas
convirtieron al país en el principal exportador de la región, a pesar de
haber empezado su producción cafetalera posteriormente a los otros
países del área.
Para esta elite, la ciudad capital se convirtió en el lugar ideal para comerciar,
como asiento de las principales instancias de gobierno y en
espacio selecto para la sociabilidad y el enriquecimiento espiritual. Los
grupos sociales que antes cohabitaban dentro de un mismo espacio
urbano sufrieron una creciente segregación, según la clase.



Elite cafetalera
[…] Una forma más rápida de enriquecerse fue la prestación de dinero que hacían a los pequeños caficultores. Prestaban
dinero a cambio de que el pequeño agricultor se comprometiera a entregar su cosecha. Esto quiere decir que las
deudas contraídas para la producción no se pagaría en efectivo sino en especie (café), cuyo precio era determinado por los
grandes productores; por lo que su precio siempre era menor al precio que manejaba el mercado internacional. Cuando
un pequeño caficultor no podía pagar la deuda, el acreedor le embargaba o se posesionaba de sus tierras, las vendía o se
apropiaba para recobrar su inversión. Esta forma permitió que el gran cafetalero fuese acumulando mayores extensiones
de tierra para el cultivo y producción del café. Actualmente, El Salvador, ha dejado de ser “ la República Cafetalera”,
dado que ya no es una prioridad el cultivo, producción y exportación de café. Ha dado un giro. Las fincas que una
vez fueron de abundante cosecha, hoy se convierten en zonas residenciales, urbanizadas y lotificaciones. Esto conlleva
a problemas medioambientales, alteración del clima, desaparición de especies animales y vegetales, menos filtración de agua en el subsuelo, etc. […]
Tomado de Historia de El Salvador de Sergio Felipe Urrutia Vásquez



Grupos beneficiados


Además de los caficultores, la institución armada se benefició con la
bonanza cafetalera. A principios del siglo XX, esa institución era una
de las mejores de la región. Los gobernantes se preocuparon por reforzarla
estableciendo el servicio militar obligatorio, se mejoró la Escuela
Militar y se creó la Guardia Nacional.
Los beneficiadores y exportadores de café también obtuvieron mejores
ingresos, ya que el procesamiento y la comercialización del grano tenían
excelentes precios en ese momento.
La bonanza económica facilitó la inversión en otros sectores. Ejemplo
de ello fue el incremento salarial a profesionales y académicos, quienes
de esta manera ampliaron su capacidad de consumo y contribuyeron al
desarrollo de grupos comerciales.
Proliferaron los almacenes y tiendas con productos del hogar, alimentos,
medicinas, ropa y calzado.
La movilidad de la población también mejoró con la apertura de nuevos
caminos y la inversión en infraestructura vial. Se comenzó a dotar
de energía eléctrica a sectores que no la tenían y se aumentaron los
proyectos de agua potable en las principales ciudades mediante el método
de cantareras comunitarias.

RESUMEN

• El desarrollo del cultivo del café propició cambios en las estructuras
sociales y en la tenencia de la tierra. Esto originó el surgimiento de
los jornaleros, peones y colonos.
• Para consolidar el cultivo del café, el Estado promovió un régimen
laboral, económico y político que favorecía la expansión y desarrollo
de las fincas.
• Los precios alcanzados por el café como cultivo de exportación se
traducen en bonanza económica. Esto generó inversión en la infraestructura
vial, transporte y comunicaciones, aunque la inversión
en educación y salud fue escasa.
• El cultivo crea una nueva estructura social en el país, que facilita el
surgimiento de la clase media formada por comerciantes, artesanos
y profesionales de diversas ramas.
• Los militares también se beneficiaron con la riqueza generada por
el café porque reciben financiamiento para su formación y desarrollo.



LECCION 2

El modelo de industrialización


El modelo de industrialización basado en la sustitución de importaciones


La industrialización por sustitución de importaciones se basa en el
supuesto de que un país en vías de desarrollo debe consumir lo que
produce, para sustituir lo que importa. Esto evita que el país sufra las
consecuencias de una crisis económica.
Su fundamento es el control de las importaciones y las exportaciones, y
el proteccionismo estatal como el subsidio a las industrias.
Esta política de industrialización estuvo apoyada por la CEPAL; sin
embargo, esto llevó al relativo abandono de la agricultura y otros sectores,
con el resultado de una disminución por los ingresos de exportaciones
tradicionales.
Algunos países se vieron forzados a importar productos alimenticios
que anteriormente habían exportado. El modelo se agotó rápidamente
con la reducción de la demanda internacional de productos, el crecimiento
de la deuda externa de los países y la crisis del petróleo en la
década de los años 1970.


Desarrollo y Subdesarrollo



En el mundo se habla de los países de tal manera que se clasifican en dos sectores desarrollados y subdesarrollados. En el día de hoy hay 20 países desarrollados y el resto abarca el grupo de los subdesarrollados. En este trabajo se describirá el significado de desarrollo, subdesarrollo y además se explicara si un país subdesarrollado puede convertirse en un país desarrollado.
Los países desarrollados se distinguen de los subdesarrollados por que sus habitantes tienen una mejor calidad de vida, manejan sus recursos de tal manera que alcancen para todas las necesidades de un país, la calidad de sus productos manufacturados son dé una calidad muy alta, tienen orden económico, los servicios son bien distribuidos por el país y a las personas y sobre todo la gente trabaja de tal manera que es sumamente eficaz. En estos países las personas son clasificadas como “Buenos Trabajadores” por que cumplen, tratan bien y sobre todo pagan bien entonces esto ayuda al país para que logre ser desarrollado porque sube el índice de calidad de vida y además incrementa el ingreso por habitante. El desarrollo se clasifica como un proceso que es una sucesión de cambios que alteran el ritmo y la estructura de un sistema dado agilizando sus potenciales. Los países desarrollados tienen un alto desarrollo económico que es el crecimiento sostenido del ingreso o producto per. capita que va acompañado de transformaciones en el funcionamiento del sistema económico que al mismo tiempo se ven cambios sociales, políticos y culturales que modifican ampliamente la estructura social de dicho país. Hasta hace poco el desarrollo se había vinculado exclusivamente al crecimiento económico en términos de aumento del PIB de un país. Se suponía por tanto que todos los países debían dirigir sus esfuerzos a este objetivo. Pero la realidad puso de manifiesto que la relación entre aumento del PIB y aumento de la calidad de vida de las personas no era cierto en muchos casos, como el de Brasil "Durante los años 60 y 70 hubo un cierto número de países en vías de desarrollo que experimentaron unas tasas de crecimiento de la renta per. cápita relativamente elevadas, pero consiguieron pocas mejorías o ninguna en cuanto a empleo igualdad y renta real para el 40% más pobre de su población, llegando en algunos casos incluso a empeorar este aspecto" .
Hay otros indicadores de cómo se puede saber si un país es desarrollado y son los siguientes:








  • Mayor bienestar material
  • Mejor nivel educacional
  • Mayor igualdad de oportunidades
  • Mejores niveles de alimentación
  • Mayor resistencia de enfermedades
  • Mejor desarrollo físico y mental
  • Mayor tiempo de ocio
  • Estos indicadores son muy importantes por que sin estos no se podría diferenciar un país desarrollado de uno subdesarrollado.
    Estas son faltas de por que un país no llega a ser desarrollado:








  • La de estar bien alimentado y sano (Representada por la proporción de niños menores de 5 años con un peso insuficiente.)
  • La de procrear en condiciones saludables (Mediante la proporción de partos sin asistencia sanitaria.)
  • La de tener educación y conocimientos (Mediante la alfabetización femenina representada a través del número de mujeres mayores de 15 años analfabetas.)
  • Estos faltas son extremadamente altas en los países subdesarrollados donde tienen gran porcentaje de personas con estas faltas.
    Todos los países desarrollados llegan a estar situados donde están hoy en día por que algunos se aprovecharon de la explotación de los países subdesarrollados en las épocas de la colonización y del neoclasicismo. Los países desarrollados se ve que tienen un gran ingreso de dinero por solo tener buenos trabajadores pero es claro que también deben haber personas que no son eficaces por eso la gente que ve esto tendría una gran duda por que si en un país subdesarrollado hay algunas personas que si trabajan bien. Pero todo se puede explicar por que no para llegar a esas conclusiones se hace un estudio y se saca el porcentaje de lo que gana toda la población entonces por eso algunos países tienen un índice mas alto que los otros. Como se planteo en una guía entregada a la clase seria una muy buena idea globalizar la riquezas del mundo por que así se acabarían muchos problemas sociales existentes en algunos países subdesarrollados.
    Los países desarrollados han llegado a ser tal cual como son hoy día por sus grandes hazañas dispuestas a ayudar a hacer un mundo donde se viva mejor pero por eso los países subdesarrollados son lo que son por que dependen de los países desarrollados par que les faciliten el trabajo como ejemplo pero no hacen nada para mejorar su estilo de vida.
    El subdesarrollo es una situación o sea un estado o condición especifica, singularizado por una gran cantidad de elementos tanto económicos como sociales que al combinarse forman una estructura característica. Para lograr que un país sea desarrollado hay que pasar por muchas cosas y el tiempo no es una de esas como todos piensan.
    Tomemos por ejemplo Chile, este es un país subdesarrollado que a pesar de ser un país sumamente rico en recursos los a mal aprovechado; el cobre que es una de las materias primas de Chile, es un material que tiene muchas formas de ser usada en la vida cotidiana del ser humano como los cables y sobre todo para artículos de decoración. Pero Chile no a podido sacarle provecho por que a pesar de ser un material tan recurrido por que no se hacen grandes propuestas hacia el exterior y por que no se hacen eso es por la poca dedicación de los trabajadores del estado para hacer ofertas con los países extranjeros. En los países subdesarrollados no hay casi ningún índice de que se estén desarrollando por que a pesar de que no es imposible para un país subdesarrollado llegar a hacer desarrollado este tendría que superar muchas metas y para que esas metas se logren se debería tener que hacer muchos cambios y pasaría una gran cantidad de tiempo. Pero esto no es imposible ya que los países desarrollados también fueron subdesarrollados por que un país no es creado desarrollado sino que tiene que pasar por los mismos índices de los países subdesarrollados que son:








  • Cumplen
  • Trabajan mal o sea son ineficaces
  • Tienen un mal manejo de los recursos
  • Hay pocos impuestos de los cuales el estado luego hace cosas(servicios)para mejorar.
  • Hay mucho desorden.
  • Mal distribución de los recursos.
  • Mala calidad de los productos.
  • Hoy en día hay un gran problema que es que los países subdesarrollados reúnen hoy día una población superior a la de los desarrollados, y sobre todo con un crecimiento mucho más rápido, por lo que comparar únicamente cifras globales es un método poco significativo. Pero aparte la pobreza sé esta aumentando él los países subdesarrollados y lo único que se podría hacer es que todas las personas ganar la misma cantidad de dinero que las demás y que les pueda alcanzar su capital para poder vivir de la manera correcta y que sus hijos puedan tener una buena educación y así para que luego empiece a salir una gran cantidad de buenos empresarios para que de alguna manera todos seamos igual de ricos e igual de pobre que los demás y no se mire por menos a las personas que no ganan casi nada, por que hoy en día a las personas con menos recurso se les mira muy mal y no se les da ninguna ayudas y si de alguna manera no podemos ayudar a los que no tienen nada nunca podremos llegar a hacer desarrollados por que lo primero que se hace para llegar a hacer un país desarrollado hay que estar unidos para así poder llegar ha hacer mas industrias, mas trabajos, mas servicios, etc. para que por fin cualquier país llegue a ser desarrollado. Además de poder llegar a ser desarrollados yo creo que hay algunos países que les tomaría demasiado tiempo o quizás nunca lleguen a ser desarrollados por que les falta demasiado para poder compararse con los países desarrollados como por ejemplo Estados Unidos es el país con el PIB mas alto hoy en día por que además de tener a las compañías mas grandes tiene sucursales por todo el mundo si que no solo le venden a los del país sino al resto del mundo. Los países subdesarrollados a lo máximo tiene su almacén o algunas empresas chicas pero solo venden dentro del país o algunos incluso solo en la ciudad donde habitan por eso les falta mucho. Pero de alguna manera en el destino de cada país se empezara a cambiar la historia ya que las nuevas generaciones de niños tiene una mejor educación que sus padres o sino por que se les esta abriendo la mentalidad de trabajo o del comercio a la gente del mundo.
    En conclusión se puede ver claramente como se distinguen los países desarrollados con los subdesarrollados y además cuales son sus verdaderos significados. Pero la mas importante es que todos los países de alguna manera en lo que es la vida de cada país pueda llegar a ser desarrollado por que los índices que se dan de alguna manera pueden se superados y pero es extremadamente difícil después de llegar a hacer un país desarrollado volver a hacer un país subdesarrollado, por que ya la gente se acostumbraría a ese nuevo estilo de vida.
    "El Desarrollo Económico del Tercer Mundo". Capitulo 3: El significado del desarrollo y sus diversas teorías. Pág. 118.

    Causas del subdesarrollo

    Si se sigue la doctrina de la "Escuela alemana", la causa del subdesarrollo sería la falta de industrialización y, por consiguiente, la industrialización de una sociedad constituiría la solución. Pero el paso del tiempo parece indicar que o no es esa la solución o existen muchas otras causas que impiden la industrialización; pues el desarrollo no se consigue por la inmensa mayoría de naciones que lo intentan.

    Las causas que pueden provocar y mantener los niveles de subdesarrollo son muchas y no existe acuerdo sobre cual es la más importante. A continuación se recogen las más comunes, enumerándolas por las, hasta ahora, causas menos aceptadas a las más, pero esta lista no debe tomarse como única y menos aún como definitiva:

     La raza



    Debbi Dunn en 2010. No hay discrepancias en cuanto a la ventaja de la raza negra en algunas actividades físicas;4 5 pero nadie ha podido demostrar que esta raza esté en desventaja en inteligencia y eficiencia.

    En un principio se pensaba que el desarrollo humano estaba basado en cuestiones de raza; por existir, decían los defensores de esta hipótesis, unas superiores a otras, o mejor dicho, por pensar que la "raza blanca" era superior a todas las demás. Esta teoría se basaba en la Historia, o cierta parte de la Historia fuertemente influida por el darwinismo social, que confirmaba la superioridad económica, bélica e industrial de parte de los países europeos y algunas de sus antiguas colonias como Estados Unidos o Canadá sobre los demás. A esto se unía que las naciones europeas habían colonizado y estaban colonizando casi la totalidad de África, parte de Asia y lo habían hecho en el pasado con Oceanía y América.

    Aunque es cierto que la evolución humana, como cualquier otra evolución, tiende a adaptar a ciertos individuos para ciertas situaciones (casos como una ventaja que posee la raza negra sobre todas las demás en ciertas disciplinas físicas)6 7 todos los intentos para demostrar una menor inteligencia o laboriosidad de una raza sobre otra han fracasado. La constatación del error en esta teoría aparecieron ya con la Guerra ruso-japonesa en el siglo XIX, donde un ejército no blanco derrotaba a otro blanco para asombro de las demás naciones; las cuales consideraban al gigante ruso como claro ganador ante una nación mucho menos poblada y oriental.8

    Otro ejemplo podría ser Bahamas, un país poblado básicamente de raza oscura que poseía en el 2000 unos ingresos per capita de 15.290 $ frente a los 3.767 $ promedio de Latinoamérica y Caribe.9

    Posteriormente los procesos descolonizadores han demostrado la falsedad de esta teoría. Así mismo, la cultura occidental puede haberse impuesto, en América y la mayor parte de Oceanía (Australia y Nueva Zelanda); pero no ha sido así en Asia10 y en África donde sus dirigentes no son descendientes de europeos y en muchos casos, como la India, no siguen los patrones europeos.11

    Sin embargo, no debe concebirse la idea de que esta teoría está desechada por completo. Antes al contrario, bajo una u otra apariencia sigue vigente en muchos países desarrollados y subdesarrollados. Así no es inusual encontrarse comentarios, bien es verdad que provenientes de personas no especializadas, según los cuales si determinado país hispanoamericano es subdesarrollado es por tener sus dirigentes sangre india, española o portuguesa; razón por la cual nunca podrá llegar a ser, o volver a ser, una nación próspera y desarrolladas. Pero, como se ha dicho, estas afirmaciones pertenecen a la cultura popular, no a teorías económicas, sociales o biológicas.

    [editar] La religión



    Minarete en Dakar, Senegal. Para algunos autores si en lugar de una mezquita hubiera una iglesia, especialmente luterana, el país podría ser más rico. Para otros eso es Hacer ciencia de una simple coincidencia.

    Autores como Max Weber han postulado a la religión, más concretamente las iglesias protestantes, como protagonistas de un progreso muy superior a las demás; posteriormente otros escritores como Erich Fromm han difundido más esta hipótesis. Según este punto de vista, las iglesias protestantes se muestran favorables al enriquecimiento individual, muestra de lo que la persona será en la otra vida12 y por esta razón se terminan obteniendo naciones más desarrolladas. Siguiendo esta línea de pensamiento, las naciones colonizadas por Francia o Bélgica serían naciones subdesarrolladas y las colonizadas por Inglaterra o los Países Bajos serían desarrolladas, ya sea por haber adoptado la fe católica o por haber sido colonizadas por países con dicha fe y por tanto de un escaso desarrollo. Así mismo, autores protestantes como Cesar Vidal mantienen que la falta de alfabetización para poder leer la Biblia, los protestantes admiten la libre interpretación de la misma, marcó una diferencia entre los colonizadores anglosajones y los españoles. 13 Así mismo otros estudiosos, como Roberto Campos, han indicado que naciones como las Iberoamericanas son subdesarrolladas por ser católicas en su mayoría o por haber sido colonizadas por países desorganizados y no muy prósperos, propios de una moral Católica y no luterana.14

    En un prisma más amplio se señala el caso del Líbano y sus comunidades cristiana y musulmana. Las dos muy parejas en términos de riqueza, formación y raigambre cuando se produjo la descolonización francesa y sin embargo, unas décadas después, la población cristiana había progresado mucho más que la musulmana.15

    Nuevamente, igual que en las apelaciones a la raza, esta teoría cuenta con muchas objeciones que la acusan de chovinista, la mayoría de sus autores son anglosajones y/o protestantes, y de ”hacer ciencia de una simple coincidencia”. Autores como Rodolfo Terragno afirman que los defensores del capitalismo tienen problemas para explicar por qué el mismo modelo triunfa en Suiza y fracasa en Haití y esa es una de las razones por las que acuden a estas teorías:

    El ensaya una explicación enlazada con una teoría tan célebre como probablemente falsa. En "La ética potestante y el espíritu del capitalismo" sostuvo que el éxito de capitalismos anglosajón deriva de la moral calvinista.14

    Así de todas las naciones colonizadas por Inglaterra, un centenar aproximadamente, solo cuatro pueden considerarse desarrolladas (Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), como han apuntado autores de la talla de Rodolfo Terragno.14 Así mismo Jorge Domínguez, entre otros, discuten si Argentina es o no subdesarrollada; de ser así casi se igualaría el índice de “éxitos”, uno por cada veinte países colonizados (índice casuístico sin valor demostrativo alguno). Otro tanto puede afirmarse del caso francés con la región de Quebec. También pesa en contra de esta teoría el hecho de que regiones colonizadas por luteranos, como Namibia por los alemanes, Surinam por los holandeses, la Guayana por los británicos o Sudáfrica colonizada por estas dos últimas potencias, no se pueden considerar ni mucho menos países desarrollados, Terragno aporta una lista de ocho naciones colonizadas por Gran Bretaña que están entre las más pobres del mundo.14 Así mismo, si la religión fuese determinante Francia, Bélgica y Austria deberían ser naciones más pobres y atrasadas por su catolicismo. Tampoco explicaría por sí misma los casos de Corea del Sur, Japón, Singapur o Taiwan.

    No obstante, la influencia de la religión en el desarrollo no puede ser descartada por completo como en el caso de la raza. El ejemplo puesto es la merma de productividad que supone para una economía que su gente pare de trabajar varias veces al día para rezar, como se hace en los países musulmanes. Aunque ha de tenerse a consideración ejemplos como Dubay, un emirato en la cual la gran mayoría de habitantes son musulmanes, y hoy por hoy es una de las poblaciones más ricas y prósperas del globo, siendo un muy cotizado lugar de destino e importante punto de encuentro empresarial internacional; pero este caso entre otros se tratará más adelante en el apartado La investigación y la inversión en tecnología.

     El colonialismo


    Ligado a las consecuencias del clima, la diferencia, especialmente tecnológica, entre unas regiones y otras se fue acentuando con el tiempo. A esto contribuyó el aislamiento que provocaron los océanos, los grandes desiertos y las enfermedades que impedían un contacto real entre distintas civilizaciones. Cuando estos problemas pudieron ser superados las civilizaciones tecnológicamente más avanzadas consiguieron imponerse con cierta facilidad a las demás y utilizarlas para su propio beneficio.

    Esta situación llevó en muchos casos, por no decir en todos, al desprecio de los pueblos colonizados, la creación de fronteras y separaciones arbitrarias, la potenciación de unas tribus o etnias sobre otras y el escaso o nulo esfuerzo por educar y formarlos en materias económicas y técnicas. Estos motivos acarrearon una dependencia de las metrópolis y antiguas metrópolis, especialmente en lo que se refiere a maquinaria, tecnología y personal que la maneja; pero tampoco debe olvidarse la perdida incluso de la propia lengua por una europea hasta el extremo de uno de cada cinco negros del planeta habla una lengua europea y que la mayoría de los países francoparlantes son africanos.16 También dejaron fuertes desigualdades en la distribución de la tierra y otras riquezas en poder de muy pocas familias.17

    En contra de esta postura, existen voces afirmando que la colonización en sí no es tanto la causa, pues también trajo la fundación de universidades y otros centros formativos, la instalación de infraestructuras como carreteras, ferrocarriles, puertos,17 autopistas, hospitales, la creación de fábricas, etc. Como ejemplo se suelen poner a Sudáfrica18 y Argelia. Pero no debe caerse en el error de pensar que son autores occidentales únicamente quienes piensan esto. Así el escritor sirio Osama Kur Ali afirmaba a comienzos del siglo XX:19

    Aprendimos el tendido de las líneas férreas, a abrir túneles y construir puentes, carreteras, puentes, diques y faros, a excavar pozos artesanos, a alzar casas de muchos pisos, a producir electricidad y tender sus cables, a alumbrar con ella ciudades y aldeas, la circulación de vehículos públicos por las urbes y sus suburbios, a instalar el nuevo correo, la telegrafía y el telégrafo sin hilos, submarino y por radio, la organización de las ciudades y los ayuntamientos, a abrir calles y plazas, a pavimentar los caminos y superar las cuestas, a llevar las aguas limpias por canalizaciones y fuentes, a desecar las zonas pantanosas, a aligerar las epidemias de enfermedades oculares que dejaban ciegas a muchas gentes, tomamos prestadas las bases del ejército, el sistema de buques de vapor, el establecimiento de negociados, el método de recaudación y la administración de pagadurías públicas y de aduanas.

    Estas voces aumentaban en fuerza y en número a finales del siglo XX cuando los movimientos de izquierda y revolucionarios pierden parte de su legitimidad con la caída del comunismo.20 Así algunos economistas, sociólogos y políticos mantienen que algunas naciones estaban mejor cuando eran colonias que tras su independencia y se habla de estados fallidos, como Haití.

    Debe hacerse ver que este revisionismo histórico es calificado por algunos historiadores, caso de Carlo Caranci, como puro revanchismo sin fondo de datos que lo sustente y que en su análisis no tiene en cuenta hechos del tipo:20

    • El exterminio de más del 90% de los indígenas norteamericanos y aborígenes australianos.
    • La eliminación de casi el 40% de la población de Gabón por los franceses.
    • La muerte del 33% de los libios por los italianos.
    • La eliminación por hambre, trabajo o ejecución del 20% de los congoleños por los belgas.
    • La aculturación llevada a cabo por españoles y portugueses en América.
    • Los millones de muertos en la India.
    • El régimen del apartheid sudafricano.

    La actuación de las naciones ricas



    Mapa de la distribución de la riqueza en el mundo.

    Como se ha dicho al principio, en muchos casos parece que el subdesarrollo no se supera y se achaca buena parte de la culpa a las naciones desarrolladas y su comercio injusto con las otras. Se ha puesto como ejemplo la baja de los precios de las materias primas exportadas por naciones tropicales frente a la subida de los productos elaborados por países industrializados.

    Otro caso muy repetido lo constituyen los intereses de la deuda externa contraída por muchos países durante la década de los setenta. Intereses que a veces superan a la propia deuda. Incluso el hecho de que décadas después muchos países sigan prestando dinero, aún a sabiendas que lo van a disfrutar personas diferentes a los que después lo deberán pagar (un ejemplo entre otros sería como el endeudamiento argentino con Carlos Menem que contribuiría a una crisis general en el País), refuerza esta hipótesis de connivencia entre gobernantes.

    Rodolfo Terragno en su libro El Nuevo Modelo comenta un tercer ejemplo indicador en favor de esta teoría; es la financiación de la agricultura en países como España, Noruega, Francia... que lleva a producir excedentes de alimentos, regalados después como ayuda humanitaria o vendidos en el mercado internacional a muy bajo precio. Ambas actuaciones llevan a la quiebra o a la incapacidad de competir de naciones que podían dominar ese mercado con su producción.14

    En segundo lugar, pero no por ello menos importante, aparece la actuación de las empresas y de los propios habitantes de las naciones desarrolladas. Un ejemplo que ilustre esto se puede ver en el cultivo del algodón. En varios países, como Uzbequistán, la legislación y tolerancia de las administraciones lleva a la contratación de niños para cosechar dicha planta y venderlo a empresas multinacionales, quienes pagan el kilo de esta fibra a más de dos euros, cuando al trabajador se le abonan unos tres céntimos.21 En esta misma línea se indica que el precio de la prenda de algodón no tiene porque ser garantía de más ética en la adquisición del mismo, de esta manera las marcas más caras, caso de Diésel o Lacoste son las que menos o ninguna garantía ofrecen; bien es verdad que las más baratas, como H&M, eran las que más compromisos éticos reunían.21

    Las razones y los mecanismos utilizados para llegar a esta causa se recogen en la Teoría de la dependencia.

     La corrupción y la tiranía de sus gobernantes


    Éste es un capítulo escasamente tratado por las ONG para el desarrollo; pero supone un lastre muy grande para el desarrollo de muchos países.22 La corrupción resta mucho dinero a los emprendedores de esas naciones, dinero que podía emplearse en mejorar sus negocios, obtener más beneficios y aportar más puestos de trabajo. No sólo es la corrupción mostrada por sus dirigentes y clase política en general, la justicia y sobre todo la policía son parte de esta característica. En muchos países policías y ex-policías forman bandas para extorsionar a empresarios y otros ciudadanos a cambio de seguridad23 o realizan ellos mismos secuestros y asesinatos.24


    Robert Mugabe, ejemplo de gobernante corrupto e incompetente capaz de convertir a su país en un estado fallido.25

    Así mismo, la corrupción extrae un dinero de cuestiones vitales para el desarrollo, como las infraestructuras o la educación, para quedar en bienes totalmente improductivos, artículos de lujo, o ser enviados a cuentas bancarias en el extranjero. De esta forma las aportaciones de naciones ricas en forma de ayuda o préstamos les son devueltas rápidamente y con intereses en forma de ingresos en sus entidades bancarias.

    Más graves consecuencias aún pueden tener las acciones tiránicas de los gobernantes. Por su desconocimiento, falta de formación, repulsa a cualquier tipo de crítica y cleptomanía evidente muchos gobernantes han conducido su país a la ruina más absoluta. Sería el caso de Zimbabue; una nación relativamente rica, especialmente para los cánones africanos, con un buen sistema sanitario, eficientes ranchos productores de carne y una potente producción cerealística, que ha pasado en menos de 20 años a un estado fallido con una inflación de miles de puntos anuales, epidemias y un éxodo masivo. De esta manera, los zimbabueses "cambiaron una élite eficiente y racista [contra los negros] por otra racista [contra los blancos] pero ineficiente".25

    La corrupción y la tiranía de los gobernantes no parece tener relación con su nivel de formación. Ciertamente muchos países han sido dirigidos por personas poco instruidas o semianalfabetas, caso de Idi Amin o Jean-Bédel Bokassa; sin embargo han existido dictadores con amplia cultura, como Kastings Kamuzu Banda en Malawi.26

    Otro efecto provocado por la corrupción de los gobernantes es la escasa solidaridad que promueve en el pueblo. Esto lleva a una mayor vulnerabilidad frente a unos poderes, que en muchas ocasiones, no son muy respetuosos con los Derechos Humanos. Además de dificultar las posibilidades de asociación entre los habitantes del país, imprescindible para una tarea colectiva como es el desarrollo.

    Por último, suele ser habitual que cale en esas sociedades la idea de que la corrupción generalizada e impune es algo inevitable. Por lo que no resultaría lógico ni práctico luchar contra ella. Llevando a más desidia y más corrupción. Así se pueden llegar a escuchar en discursos públicos frases como “robad, pero poco” en el antiguo Zaire o “el extravío de algunos dineros” destinados a ayuda humanitaria en Argentina. Siguiendo esta misma línea existe la postura de que en muchos países, especialmente de África, donde no existe un poder judicial, o si existe es muy débil y manipulable, donde prácticamente todo lo controlan los gobiernos y donde no existen las libertades de expresión ni publicación; la corrupción no es que sea el mejor camino para vivir; es que es, según los defensores de esta tesis, el único camino.

    Pero este abuso de poder no suele quedarse en el robo de impuestos. Generalmente viene acompañado de violaciones de derechos humanos como matanzas, desapariciones, torturas generalizadas e incluso secuestro de familiares como denunciaba Amnistía Internacional de países como el Irak de Saddam Hussein en sus informes anuales; tanto por el gobiernos, nacional o no, como por entidades no gubernamentales, mafias o grupos criminales.27

    Una segunda área de responsabilidad gubernamental se encuadra no ya en las acciones sino en las inacciones de los gobernantes. La gran disparidad de ingresos, niveles de renta y formación entre las élites de los países subdesarrollados y sus pueblos aumenta el desapeqo de aquellos hacia estos. Así algunas de las más grandes fortunas del mundo están en manos de ciudadanos provenientes de países subdesarrollados28 que las han conseguido por su ingenio y laboriosidad, pero también por la gran permisividad de sus sistemas fiscales y/o judiciales. Esta permisividad también permite que carteles de la droga, entre otras organizaciones, prosperen cometiendo hasta 23 tipos diferentes de delitos (tráfico de armas, extorsión, tráfico de seres humanos...) de los que la venta de estupefacientes y el consiguiente blanqueo de dinero sólo son dos de ellos.29 Expertos en seguridad y derechos humanos como Edgardo Buscaglia mantiene que muchos gobiernos, subdesarrollados o no, rehúsan luchar contundentemente contra el crimen organizado y permiten que estos 23 tipos de delitos continúen más o menos impunes hasta que las acciones de dichos grupos afectan directamente a la élite política y social, como sucedió en Colombia como la masacre de la mitad de la Corte Suprema o la voladura del Club del Nogal en Bogotá.29

     Los propios pueblos subdesarrollados


    Otra de las razones por las que el fenómeno del subdesarrollo parece ser perpetuo reside también en los propios pueblos que los sufren. Aunque son muchos y muy variados, sí se aprecia ciertas actitudes más o menos comunes, al menos en buena parte de ellos, como puede ser la aceptación de las normas imperantes existente, que no por ello legales como asesinatos y desapariciones; el aguante hasta niveles extremos sin protestas y después el recurso a la violencia, en lugar de una protesta continua y moderada; la delegación del problema en las naciones desarrolladas, la falta de una conciencia nacional fuerte;30 por citar algunos.

    Comportamientos como el tribalismo en África, el escaso sentimiento de identidad nacional, los deseos de trabajar para pasar el momento presente en lugar de para asegurar un futuro... son factores que llevan a una escasa capacidad de aprovechar los generalmente muy abundantes recursos naturales de que disponen. Pese a que la descolonización y el surgimiento de estados africanos ha generado un sentimiento de pertenencia a una entidad superior a la tribu, como mantiene Donato Ngdongo.30

    Como ejemplo de la primera actitud, la sumisión a la norma de hecho y no de derecho, puede mencionarse la “desaparición” de opositores. Pese a ser una práctica que se extendió durante los regímenes dictatoriales en países como Argentina, Chile, Uruguay,31 Perú o Colombia, no acarrea una reacción proporcional entre los amigos, vecinos, compañeros de clase o del trabajo de la personas desaparecida, salvo algunas excepciones como las Madres de Plaza de Mayo en Buenos Aires. El resultado es una impresión de ser una práctica asumida por la población. Esa aceptación tácita por parte de los ciudadanos de los abusos cometidos por sus gobiernos permite que las injusticias sociales se perpetúen, si es necesario por la fuerza, y con ellas la incapacidad de progresar, entre otros motivos por la merma en la capacidad emprendedora ante un sistema legal y jurídico arbitrario y que retrae tiempo y recursos en forma de corrupción. Así a principios del siglo XXI se comprobaba que, pese al gran crecimiento del producto interior bruto de los países Hispanoamericanos, la situación de los ciudadanos no mejoraba, con algunas excepciones.

    Otra faceta, dentro de la ideosincrasia de los propios pueblos subdesarrollados, es la desconfianza existente dentro de las mismas sociedades compuestas por etnias diferentes, como sería la descendiente de europeos y la indígena. No sólo de la población con sus gobernantes y la administración; sino entre los propios grupos sociales. Esta desconfianza se aprecia en lo exiguo de la sociedad civil que, por tanto, solo ejerce una pequeñas y poco influyente presión sobre los poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial), pese a existir excepciones como las citadas Madres de la plaza de mayo. Por el contrario, en naciones donde la población indígena ha quedado recluida a reservas o territorios aborígenes y el resto de la población es más homogénea sí se ha logrado el desarrollo. Es el caso de las cuatro excepciones citadas en la Religión; tanto Estados Unidos como Canadá, Australia y Nueva Zelanda están gobernadas y pobladas en una gran mayoría por cristianos, con distintas iglesias, y descendientes de europeos; otro tanto se puede mencionar de Israel, donde la mayoría de la población es de origen europeo, pese a existir un considerable población negra, y practican mayoritariamente la misma religión; siendo el retorno de los refugiados árabes la única condición excluida de las negociaciones, salvo cantidades simbólicas,32 con el fin de evitar la existencia de dos pueblos en el mismo país.

    Generalmente estos factores suelen tratarse en el último lugar, como en este caso, y por tanto como los menos importantes; pero a principios del siglo XXI ya las posturas que defendían esta causa han crecido hasta acompañar a cualquier informe sobre el fenómeno del subdesarrollo que tratara de ser exhaustivo. Eludir esta causa fue una de las críticas realizadas por el diario El Mundo, entre otros, al programa de la BBC sobre África; donde se recogían muchas razones de la situación actual del Continente, pero ninguna sobre las matanzas, genocidios y corrupciones de sus gobiernos.

    Esta causa y la anterior, como apoyan publicaciones como el diario antes citado, pueden constituir las razones más importantes de porqué el subdesarrollo existe y porque no se supera. Un ejemplo para ilustrar este punto puede ser el empleo realizado por determinadas naciones con sus recursos naturales. Noruega ha obtenido beneficios de sus explotaciones petrolíferas y ha creado un fondo para destinar parte delos superhabit obtenido. Sin embargo, Senegal, con unas capacidades parecidas aunque no iguales, cuenta con una deuda externa considerable y ha vivido una guerra en la región de la Casamance por la distribución de dichos recursos, entre otras causas. Así mismo en Bolivia existe el dicho de que es un burro cargado de plata, toda la riqueza que tiene solo le sirve como carga.33

     El clima



    La excesiva sequedad, ya sea por frío o por calor, no favorecen el desarrollo.

    A diferencia de las anteriores, pocas discrepancias existen respecto a esta causa. El africano Alí A Mazrui han postulado la importancia del clima, unido a la riqueza de recursos que suele acarrear, como primera causa del subdesarrollo. Así, la abundancia de alimentos de que disfrutan las zonas tropicales y ecuatoriales del planeta Tierra, lo innecesario del abrigo o el refugio frente al frío y la facilidad de construir nuevas chozas hacen poco necesario el ingenio que permita progresar en un ambiente donde realmente no es necesario. Este autor afirmaba, en la serie Los africanos,34 que de niño iba siempre descalzo y nunca necesitó investigar ni fabricar algo parecido al calzado, como sí lo necesitan fabricar los habitantes de climas templados.

    Según el autor keniata, la opulencia de recursos alimenticios que ofrece lugares como el África tropical genera otra debilidad a las sociedades que viven en ellos: la falta de planificación. Al contrario que en otras latitudes donde aparecen épocas de escasez, en zonas tropicales no es necesaria la organización social y el reparto de tareas, razón por la cual, continúa Mazrui, la mayor parte de las poblaciones africanas no se organizaron en estados y naciones hasta la llegada del colonialismo.34

    Pese a la constatación arqueológica de que sociedades tropicales como los mayas parecen haber alcanzado cierto grado de desarrollo, al menos en arquitectura, es opinión casi unánime que un clima estable y generoso en recursos es un freno al avance material de una cultura.

    También se reconoce que los extremos tampoco permiten el desarrollo, caso de las zonas desérticas o las árticas.






    I

    LAS REALIDADES DEL HAMBRE

    El desafío del hambre
    4. El planeta podría proporcionar a cada cual la ración de alimentos que necesita (12).
    Para responder al desafío del hambre, es preciso ante todo enfocar sus numerosos aspectos y sus verdaderas causas, pero las realidades del hambre y la malnutrición no se conocen todas de forma precisa. No obstante, algunas causas importantes han sido identificadas. En primer lugar se presentan los motivos de esta iniciativa; y luego las causas principales de esa plaga.
    Un escándalo que ha durado demasiado: el hambre destruye la vida
    5. No hay que confundir el hambre con la malnutrición. El hambre es una amenaza, no sólo para la vida de las personas, sino también para su dignidad. Una carencia grave y prolongada de alimentos provoca el deterioro del organismo, apatía, pérdida del sentido social, indiferencia y a veces incluso crueldad hacia los más débiles, niños y ancianos en particular. Grupos enteros se ven condenados a morir en la degradación. Esta tragedia, desafortunadamente, se repite en el transcurso de la historia; sin embargo, hay conciencia, más que en otros tiempos, que el hambre constituye un escándalo.
    Hasta el siglo XIX, las oleadas de hambre que diezmaban a enteras poblaciones procedían, por lo general, de causas naturales. Hoy día están más circunscritas y en la mayoría de los casos son producto del comportamiento humano. Es suficiente mencionar algunas regiones o países para convencerse de ello: Etiopía, Camboya, Ex Yugoslavia, Ruanda, Haití... En una época en la que el hombre, mucho más que antes, tiene la posibilidad de afrontar el hambre, esas situaciones constituyen una verdadera deshonra para la humanidad.
    La malnutrición compromete el presente y el porvenir de una población
    6. Los grandes esfuerzos desplegados han dado frutos; hay que tener en cuenta, sin embargo, que la malnutrición está más difundida que el hambre y asume formas muy distintas. Es posible estar malnutridos sin tener hambre. El organismo no deja por esto de perder sus potencialidades físicas, intelectuales y sociales (13). La malnutrición puede ser cualitativa, debido a una dieta mal equilibrada (por exceso o por carencia). Con frecuencia es también cuantitativa y llega a ser aguda en tiempo de carestía. Algunos la llaman entonces desnutrición o subalimentación (14). La malnutrición estimula la difusión y las consecuencias de algunas enfermedades infecciosas y endémicas y aumenta la tasa de mortalidad, en especial en los niños de menos de cinco años de edad.
    Principales víctimas: las poblaciones más vulnerables
    7. Los pobres son las primeras víctimas de la malnutrición y del hambre en el mundo. Ser pobre significa, casi siempre, verse más fácilmente atacado por los numerosos peligros que comprometen la supervivencia y tener una menor resistencia a las enfermedades físicas. A partir de los años 80, este fenómeno se ha ido agravando y amenaza a un número creciente de personas en la mayoría de los países. En medio de una población pobre, las primeras víctimas son siempre los individuos más frágiles: niños, mujeres embarazadas o que amamantan, enfermos y ancianos. Hay que señalar también otros grupos humanos en gran peligro de deficiencia nutricional: las personas refugiadas; las que se han desplazado en sus propios países; las víctimas de acontecimientos políticos.
    El punto máximo de escasez alimentaria, hay que buscarlo en los cuarenta y dos países menos avanzados (PMA), de los cuales veintiocho están en África (15). « Unos 780 millones de habitantes de los países en desarrollo —el 20% de su población— no tienen todavía acceso a alimentos suficientes para satisfacer las necesidades básicas diarias a fin de lograr el bienestar nutricional » (16)
    El hambre engendra el hambre
    8. En los países en desarrollo, no es raro que las poblaciones que viven de una agricultura de subsistencia con rendimiento muy bajo, padezcan el hambre en el intervalo entre dos cosechas. Si las cosechas anteriores ya han sido malas, puede sobrevenir la carestía y provocar una fase aguda de malnutrición que debilitará los organismos y los pondrá en peligro en el momento preciso en que serían necesarias todas las fuerzas para preparar la cosecha siguiente. La carestía compromete el porvenir: se comen las semillas, se roban los recursos naturales, se acelera la erosión, la degradación o la desertificación de los suelos.
    Fuera de la distinción entre hambre (o carestía) y malnutrición, hay que mencionar la inseguridad alimentaria como un tercer tipo de situación cuya consecuencia es provocar el hambre o la malnutrición, pues impide planificar y emprender trabajos a largo plazo para promover y lograr un desarrollo sostenible (17).
    Causas reconocibles
    9. Los factores climáticos y los cataclismos de todo tipo, por importantes que sean, están muy lejos de ser las únicas causas del hambre y la malnutrición. Para comprender bien el problema del hambre, conviene considerar todo el conjunto de las causas, coyunturales o durables, así como su interrelación. Veamos las principales, agrupándolas según las categorías acostumbradas: económicas, socio-culturales y políticas.
    A) CAUSAS ECONÓMICAS
    Causas profundas
    10. El hambre nace, en primer lugar, de la pobreza. La seguridad alimentaria de las personas depende esencialmente de su poder adquisitivo y no de la disponibilidad física de alimentos (18). El hambre existe en todos los países: ha vuelto a aparecer en los países europeos, tanto del Oeste como del Este, y está muy difundida en los países poco o mal desarrollados.
    A pesar de todo, la historia del siglo XX enseña que la escasez de recursos económicos no es una fatalidad. Numerosos países han despegado económicamente y siguen haciéndolo ante nuestros ojos; otros, en cambio se hunden, víctimas de políticas —nacionales o internacionales— fundadas en falsas premisas.
    El hambre puede provenir al mismo tiempo:
    a) de políticas económicas equivocadas. Las malas políticas económicas de los países desarrollados afectan indirectamente, pero con fuerza, a todos los que carecen de recursos económicos en cualquier país;
    b) de estructuras y costumbres poco eficaces y que incluso llegan a destruír la riqueza de los países:
    – a nivel nacional, en países cuya salida del subdesarrollo tiene altos costos sociales (19): los grandes organismos, públicos o privados, que ejercen monopolio, lo que a veces es inevitable, se han transformado en freno, en vez de ser motor del desarrollo; los reajustes estructurales emprendidos en varios países desde hace diez años lo han demostrado;
    – a nivel nacional en los países desarrollados: sus deficiencias se notan menos en el ámbito internacional, pero son igualmente perjudiciales para todos los desfavorecidos del mundo, directa o indirectamente;
    – a nivel internacional: las restricciones para el comercio y los incentivos económicos a veces desordenados;
    c) de comportamientos deplorables en el ámbito moral: búsqueda del dinero, el poder y la imagen pública, por sí mismos; menor sentido del servicio a la comunidad, en beneficio exclusivo de personas o de grupos; y no olvidemos la corrupción considerable que se presenta bajo muy distintas formas y contra la cual ningún país puede preciarse de estar protegido.
    Todo lo anterior expresa la contingencia de toda acción humana. En efecto, a menudo, a pesar de las buenas intenciones, se han cometido errores que han provocado situaciones de precariedad. El hecho mismo de notarlas ayuda a encaminarse hacia su solución.
    El desarrollo económico es algo que se ha de cultivar; tanto las instituciones como las personas deben repartirse las responsabilidades. La doctrina social de la Iglesia y el análisis de sus encíclicas sociales puede iluminar eficazmente la función del Estado.
    La causa profunda de la falta de desarrollo, o de un desarrollo con altos costos sociales, es de orden ético. Llama en causa la voluntad y capacidad de servir gratuitamente a los hombres, a través de los hombres y para los hombres. Comprende todos los niveles, la realidad compleja de las estructuras, legislaciones y comportamientos; se manifiesta en la concepción y en la realización de actos cuyo alcance económico puede ser grande o pequeño.
    Las recientes evoluciones económicas y financieras en el mundo ilustran esos fenómenos complejos; el factor técnico y el moral intervienen en ellos muy especialmente y determinan los resultados de las economías. A continuación se trata de la crisis de la deuda en la mayoría de los países en desarrollo con altos costos sociales, y de las medidas de reajuste que se han tomado o se van a tomar.
    La deuda de los países en desarrollo con altos costos sociales
    11. El alza exagerada y unilateral del precio del petróleo en 1973 y 1979 afectó profundamente los países no productores, desbloqueó liquideces financieras considerables que el sistema bancario intentó reciclar y produjo una crisis en el desarrollo económico general que golpeó especialmente a los países pobres. Por múltiples razones, durante los años 70 y 80, la mayoría de los países pudieron contratar préstamos notables con tasa variable y, por lo que se refiere a los países de América Latina y África, contribuyeron a desarrollar de manera espectacular el sector público. Este período de dinero fácil fue ocasión de muchos excesos: proyectos inútiles, mal concebidos o mal realizados; destrucción brutal de las economías tradicionales; aumento de la corrupción en todos los países. Algunos países de Asia evitaron esos errores, lo que les permitió un desarrollo más rápido.
    El aumento vertiginoso de las tasas de interés —provocado por el simple juego del mercado no controlado y probablemente no controlable— puso a la mayoría de los países de América Latina y de África en una situación de cese de pago, lo que provocó fenómenos de fuga de capitales que, a muy corto plazo, se transformaron en amenaza para el tejido social local —ya mediocre y frágil— y para la existencia misma del sistema bancario. Se vio, entonces, la amplitud de los perjuicios en todos los niveles: económico, estructural y moral. Como siempre, se buscaron primero soluciones meramente técnicas y de organización. Es evidente, sin embargo, que esas medidas —que cuando son buenas son necesarias— deben estar acompañadas de un cambio de comportamientos por parte de todos y, en particular, de esas personas que en todos los países y en todos los niveles no sufren la enorme presión que ejerce la pobreza sobre su nivel de vida.
    A principios del período de reajuste, las transferencias fueron negativas: bloqueo de los préstamos; precio del petróleo mantenido artificialmente a un nivel intolerable para los países en desarrollo; disminución de los precios de las materias primas provocado por el retraso en el desarrollo económico y, simultáneamente la crisis de la deuda. A esto se sumó la reacción demasiado lenta de los organismos internacionales, con pocas excepciones. Durante ese tiempo, el nivel de vida en los países excesivamente endeudados comenzaba a decaer.
    En esto se puede apreciar cuánta sabiduría, y no sólo conocimientos técnicos y económicos, requiere el manejo del dinero. La puesta en circulación de una gran cantidad de medios financieros puede provocar daños estructurales y personales, en vez de servir a todos para el progreso y para dar un salto de calidad a los más desfavorecidos.
    He aquí la conclusión que debemos sacar: el desarrollo de los hombres pasa a través de su capacidad de altruismo, es decir, de su capacidad de amar; lo que es de enorme importancia en el ámbito práctico. Brevemente, y en términos realistas, el amor no es un lujo, es una condición para la supervivencia de los seres humanos.
    Los programas de reajuste estructural
    12. En muchos países, la violencia de los fenómenos monetarios ha exigido medidas muy enérgicas para calmar las crisis y restablecer los grandes equilibrios. Por su misma naturaleza, esas medidas llevan a fuertes disminuciones del poder adquisitivo medio de la nación.
    Las dificultades y los sufrimientos provocados por las crisis económicas son considerables, incluso si su solución permite la reconstrucción de un bienestar.
    La crisis pone de relieve las debilidades del país, constitutivas o adquiridas, las que se originan en los errores de desarrollo cometidos por los sucesivos gobiernos, por sus asociados e incluso por la comunidad internacional. Esas debilidades se manifiestan de múltiples formas que a menudo no aparecen sino a posteriori; nacen, a veces, del proceso de independencia, pues lo que constituía la fuerza del poder colonial, pudo ser causa de la fragilidad del país independiente, sin que se dieran fenómenos de compensación. Es preciso notar el peso que tienen los grandes proyectos; son momentos fundamentales en los que se siente con apremio la necesidad de solidaridad. En realidad, el primer efecto de esas políticas de recuperación es la reducción del desembolso global y por consiguiente de los ingresos. A las personas de escasos recursos económicos se les presenta una sola alternativa: creer en los dirigentes que se van sucediendo, o tratar de deshacerse de ellos.
    Con frecuencia son víctimas de grupos ambiciosos que anhelan el poder por ideología o por codicia, prescindiendo de todo proceso democrático, recurriendo de ser necesario a fuerzas externas.
    Una reforma económica exige, por parte de los dirigentes, una gran aptitud para la decisión política. He aquí un criterio para la calidad de su acción: no sólo el éxito técnico del plan de estabilización, sino la aptitud para conservar el apoyo de la mayoría de la población, incluso de los más desfavorecidos. Para ello, deberán ser capaces de convencer a los demás estratos de la sociedad a que asuman una parte real de la carga. Se trata, en este caso, del pequeño grupo de personas de altos ingresos con un nivel internacional, pero también de los funcionarios y empleados del Estado que hasta el momento gozaban de situaciones más bien envidiables en el país y que podrían hallarse de la noche a la mañana con recursos fuertemente reducidos. Es cuando entra en juego la solidaridad tradicional, pues los pobres están siempre dispuestos a apoyar al miembro de la familia que vuelve a caer en la situación precaria de la que se pensaba que había salido.
    La preocupación por proteger a los más pobres en estos reajustes se ha despertado sólo lentamente en los dirigentes nacionales e internacionales. Han sido necesarios varios años para que el concepto de operaciones concomitantes en favor de las poblaciones más expuestas adquiera una cierta importancia. Además, tanto en estos casos como en las situaciones de urgencia, se corre el peligro de poner en movimiento los frenos demasiado tarde y demasiado bruscamente, con sacudidas que podrían aumentar considerablemente los sufrimientos de quienes se hallan en el extremo de la cadena.
    En África y en América Latina (20) se han emprendido amplios proyectos:
    – programas de reajuste estructural con serias medidas macroeconómicas;
    – la apertura de nuevos créditos importantes;
    – una profunda reforma de estructuras para contrarrestar la falta de eficacia local, parcialmente vinculada a los monopolios del Estado, que gasta una buena parte de los ingresos nacionales sin prestar, en cambio —en beneficio de todos— un servicio de calidad aceptable. En muchos de estos países, todos los servicios públicos han salido perjudicados y, como la cizaña se mezcla al buen trigo, incluso sectores dinámicos se han visto afectados (21).
    Algunos gobiernos, a menudo poco reconocidos en la escena internacional, han sido admirables; han tenido el valor político de tomar medidas ineludibles, pero al mismo tiempo, han hecho caso de pareceres y presiones exteriores, esforzándose por aumentar el nivel de cooperación y solidaridad en su país y por evitar incidentes. Es preciso constatar lo siguiente: la influencia del comportamiento del responsable en la cumbre no depende sólo de su tino y de su don de mando, sino también de su capacidad de limitar la injusticia social que está siempre presente en estas situaciones.
    Los países desarrollados deben plantearse seriamente la siguiente pregunta: su actitud, e incluso su preferencia por los países en desarrollo con altos costos sociales, ¿se fundan en el correcto desempeño de las funciones de los responsables de un país, a nivel social, técnico y político, o su apoyo se basa en otros criterios?
    B) CAUSAS SOCIOCULTURALES
    Las realidades sociales
    13. Está comprobado que algunos factores socioculturales aumentan el peligro de carestía y malnutrición crónicas. Los tabús alimentarios, la situación social y familiar de la mujer, la falta de formación en las técnicas de nutrición, el analfabetismo generalizado, los partos precoces y a veces demasiado cercanos, la precariedad del empleo y el desempleo, son otros tantos factores que pueden acumularse y producir contemporáneamente malnutrición y miseria. Es oportuno recordar que los países desarrollados no están exentos de esa plaga; esos mismos factores producen la malnutrición ocasional o crónica de los numerosos « nuevos pobres » que se hallan en medio de aquellos que viven en la abundancia y en el superconsumo.
    La demografía
    14. Hace diez mil años, la tierra tenía probablemente cinco millones de habitantes. En el siglo XVII, en el alba de la edad moderna, ascendían a quinientos millones. Luego, el ritmo del crecimiento demográfico fue aumentando: mil millones de habitantes a principios del siglo XIX; 1.650 a principios del siglo XX; 3 mil en 1960; 4 mil en 1975; 5.200 en 1990; 5.500 en 1993; 5.600 en 1994 (22). Durante un tiempo, la situación demográfica presentó un desarrollo distinto en los países « ricos » y en los países « en desarrollo » (23). Esa tendencia está evolucionando. Recordemos que la proliferación es una reacción de la naturaleza —y por consiguiente del hombre— a las amenazas contra la supervivencia de la especie.
    Los trabajos de investigación indican que los pueblos, a medida que se enriquecen, pasan de una situación de alta natalidad y de alta mortalidad a la situación inversa: baja natalidad y baja mortalidad. El período de transición puede ser crítico desde el punto de vista de los recursos alimentarios, pues en ese lapso de tiempo la mortalidad se reduce más rápidamente que la natalidad (24). El crecimiento de la población debe estar acompañado de cambios tecnológicos; de lo contrario, se interrumpe el ciclo regular de la producción agrícola, comenzando con el agotamiento de los suelos, la reducción de los barbechos y la falta de rotación de cultivos.
    Sus implicaciones
    15. El crecimiento demográfico rápido, ¿es causa o consecuencia del subdesarrollo? Dejando de lado los casos extremos, la densidad demográfica no explica el hambre. Observemos ante todo lo siguiente: por un lado, en los deltas y valles superpoblados de Asia fue donde se aplicaron las innovaciones agrícolas de la « revolución verde »; y, por otro, países poco poblados como Zaire o Zambia —aunque podrían proporcionar alimentos a una población veinte veces más numerosa, y sin que se necesiten grandes trabajos de riego— presentan escasez alimentaria; los motivos son los desequilibrios impuestos por los Estados, la política y la gestión económica, y no siempre causas objetivas o la falta de recursos económicos. Hoy día se sostiene que es más probable llegar a reducir un excesivo crecimiento demográfico tratando de disminuir la pobreza masiva, que vencer la pobreza contentándose con bajar la tasa de crecimiento demográfico (25).
    La situación demográfica evolucionará lentamente mientras en los países en desarrollo las familias consideren que su producción y su seguridad serán garantizadas sólo por un gran número de hijos. Hay que insistir que son precisamente las transformaciones económicas y sociales (26) las que permiten a los padres aceptar el don de un hijo. En ese campo, la evolución depende en gran parte del nivel sociocultural de los padres. Hay que prever una educación de las parejas a una paternidad y maternidad responsables, respetando los principios morales; conviene, pues, darles acceso a métodos de planificación familiar que estén en armonía con la verdadera naturaleza humana (27).
    C) CAUSAS POLÍTICAS
    La influencia de la política
    16. La privación de alimentos se ha utilizado, a lo largo de la historia, ayer y hoy, como arma política o militar. Así pueden perpetrarse verdaderos crímenes contra la humanidad.
    En el siglo XX se han conocido un gran número de casos; por ejemplo:
    a) La privación sistemática de alimentos a los campesinos ucranios, realizada por Stalin hacia 1930, y cuyo resultado fueron unos ocho millones de muertos. Ese crimen, desconocido o casi no conocido por largo tiempo, fue confirmado recientemente con ocasión de la apertura de los archivos del Kremlin.
    b) Los últimos asedios en Bosnia, en particular el de Sarajevo, tomando como rehén el mecanismo mismo de la ayuda humanitaria.
    c) Los desplazamientos de la población en Etiopía para llegar al control político por parte del partido único de gobierno. Se contaron centenares de miles de muertos por hambre, provocada por las migraciones forzosas y el abandono de los cultivos.
    d) La privación de alimentos se utilizó en Biafra, en los años 70, como arma contra la secesión política. El derrumbamiento de la Unión Soviética eliminó, por un lado, las causas de las guerras civiles provocadas por su acción directa o por las reacciones contra dicha acción, como las revoluciones sin resultado, los desplazamientos de poblaciones, las desorganizaciones de la agricultura, las luchas tribales, los genocidios. No obstante, subsisten, o han vuelto a aparecer, numerosas situaciones que pueden provocar esos mismos fenómenos; aunque no se produzcan en la misma escala, no dejan de ser perjudiciales para las poblaciones. Se trata, en especial, de un resurgimiento de los nacionalismos; éstos son favorecidos por algunos Estados de régimen ideológico, pero también por las repercusiones locales de las luchas por la influencia que libran entre sí los países desarrollados, y asimismo por la lucha por el poder en algunos países, especialmente en África.
    Observemos también las situaciones de embargo por motivos políticos, como ha sucedido con Cuba e Irak, regímenes considerados como amenazas para la seguridad internacional y que toman, por decirlo así, a su población como rehén. Las primeras víctimas de esta especie de actos de fuerza son las mismas poblaciones interesadas. Por eso se han de tener muy en cuenta los costos en términos humanitarios de esas decisiones. En ciertos casos, los responsables nacionales se valen de las desgracias de sus pueblos, provocadas por sus artimañas, para obligar a la comunidad internacional a restablecer los suministros. Se trata de situaciones específicas que se deben tratar individualmente, cada vez que se presentan, con el espíritu de la Declaración mundial sobre la nutrición, que dice: « La ayuda alimentaria no se debe negar por motivos de afiliación política, situación geográfica, sexo, edad o identidad étnica, tribal o religiosa » (28).
    He aquí, en fin, otras repercusiones de la acción política sobre el hambre. Varias veces se ha visto que países desarrollados, productores de excedentes agrícolas, los han exportado gratuitamente (por ejemplo, trigo) a países en desarrollo donde el alimento básico es el arroz. El objetivo ha sido sostener el precio interno. Esas exportaciones gratuitas han tenido efectos muy negativos: se ha obligado a la población local a cambiar sus costumbres alimentarias y no se han promovido los productores locales que, por el contrario, necesitan ser alentados.
    La concentración de los medios económicos
    17. Las diferencias de nivel económico en los países en desarrollo con altos costos sociales son más contrastantes que las que se contemplan en los países desarrollados, o incluso entre los países mismos. La riqueza y el poder están muy concentrados en una capa reducida, pero compleja, vinculada a los ambientes internacionales y que ejerce el control en el aparato del Estado, al ser éste bastante deficiente. Se detiene, así, todo adelanto e incluso se asiste a un retroceso económico y social. La distancia entre los niveles de vida no sólo produce situaciones conflictivas, que pueden llevar a violencias en cadena, sino que favorece además el clientelismo como única posibilidad de realización personal. Esto paraliza las iniciativas posibles desde un punto de vista meramente económico, y dificulta profundamente las motivaciones altruistas que existen en todas las sociedades tradicionales. En esas situaciones, el Estado desempeña con frecuencia un papel preponderante que le permite favorecer a los sectores exportadores de la producción —lo cual, por sí mismo, es un bien— pero deja pocos beneficios a las poblaciones locales.
    En otros casos, por debilidad o por ambición política, las autoridades establecen los precios de los productos agrícolas a niveles tan bajos, que los campesinos llegan incluso a subvencionar a los habitantes de las ciudades situación que favorece el éxodo rural. Los medios de comunicación de masa, la electrónica y la publicidad contribuyen, igualmente, a ese despoblamiento de los campos. La ayuda para el desarrollo en beneficio de esos países sirve más bien de estímulo, más o menos indirecto, para los gobiernos que siguen esas estrategias peligrosas y que se benefician de ese apoyo económico absolutamente ilegítimo; tales políticas son decididamente contrarias al verdadero interés de sus pueblos. Los países industrializados tienen que interrogarse para saber si, desafortunadamente, han emitido señales negativas en ese sentido durante largos años.
    Las desestructuraciones económicas y sociales
    18. Las desestructuraciones económicas y sociales son el resultado, a la vez, de políticas económicas equivocadas y consecuencia de presiones políticas nacionales e internacionales (cf. nn. 11-13 y 17). Veamos algunas de las más frecuentes y más nocivas:
    a) Las políticas nacionales que bajan artificialmente los precios agrícolas, en detrimento de los productores locales de alimentos, tomadas bajo la presión de las poblaciones menos favorecidas de las ciudades consideradas como una amenaza potencial para la estabilidad política del país. Esta situación se generalizó en África en los años 1975-85 y llevó a una fuerte disminución de la producción local. Numerosos países que gozan de un amplio potencial agrícola, como Zaire y Zambia, se han vuelto por primera vez importadores netos.
    b) La política de la mayoría de los países industrializados que protegen ampliamente su agricultura favoreciendo de este modo la producción de excedentes que se exportan a precios inferiores a los precios internos (dumping). Si no existiera proteccionismo los precios mundiales serían más elevados, en beneficio de otros países productores. Los beneficiarios de esas protecciones se encuentran ahora en Europa en situaciones difíciles, después de muchos años de fomento de la producción que han provocado fuertes desestructuraciones del mismo sistema agrícola. Esta política, apoyada por la mayoría de las opiniones públicas locales, puede ser fundamentalmente contraria al interés general de los consumidores mundiales, tanto de los más privilegiados como de los menos favorecidos. Los países con protección pagan los costos de esta política; en los países sin tal protección, los agricultores, que son elementos esenciales para el bienestar de su país resultan penalizados por las importaciones a precios disminuídos que hacen dano al precio de los productos locales, acelerando la ruina de la agricultura y el éxodo hacia las ciudades.
    c) Los cultivos tradicionales de plantas comestibles se ven amenazados con frecuencia por un desarrollo económico mal enfocado. Por ejemplo, con la substitución de producciones tradicionales por una agricultura industrial que trabaja tanto para la exportación (gran cantidad de productos agrícolas destinados a la exportación y tributarios de los mercados agrícolas internacionales), como para producciones de substitución local (producción, por ejemplo, en el Brasil, de caña de azúcar para alcohol de consumo automovilístico, con objeto de economizar en las importaciones de petróleo; ésta culminó en numerosas migraciones de campesinos desarraigados).
    D) LA TIERRA PUEDE ALIMENTAR A SUS HABITANTES
    Progresos considerables de la humanidad
    19. A pesar de los fracasos gigantescos vislumbrados hasta ahora, no se debe olvidar que la población mundial —por efecto de progresos no menos espectaculares— ha pasado de 3 mil millones de habitantes a 5.300 millones en treinta años (1960-1990) (29). En los países en desarrollo, la esperanza de vida al nacer ha pasado de cuarenta y seis años en 1960, a sesenta y dos años en 1987. La tasa de mortalidad de los niños de menos de 5 años de edad se ha reducido a la mitad, y dos tercios de los niños de pecho de menos de un año de edad están vacunados contra las principales enfermedades de la infancia... La ración de calorías por habitante ha aumentado alrededor de un 20% entre 1965 y 1985 (30)
    De 1950 a 1980, la producción total de productos alimenticios en el mundo se ha duplicado: « mundialmente hay alimentos suficientes para todos » (31). El hecho de que la carestía persista a pesar de ello, demuestra el origen estructural del problema: « el problema principal es el de un acceso desigual a esos alimentos » (32). Es un error calcular el consumo real de alimentos de las familias siguiendo sólo el parámetro estadístico de la disponibilidad de cereales por habitante. El hambre no es un problema de disponibilidad, sino de demanda solvente; es un problema de miseria.
    Además, hay que observar que la supervivencia de una multitud de personas está garantizada por una economía informal; ésta, por su misma naturaleza, no está declarada, y es difícilmente cuantificable y precaria.
    Los mercados agroalimentarios
    20. Los mercados agroalimentarios mundiales tratan un cierto número de productos que no siempre son los que se consumen en la mayoría de los países en desarrollo con altos costos sociales (33). Las fluctuaciones excesivas de los precios son contrarias a los intereses de productores y consumidores; son provocadas por mecanismos espontáneos de reajuste y amplificadas por las características propias de esos mercados. Las tentativas de estabilización han sido todas poco satisfactorias, cuando no han sido nocivas para los mismos productores. Por otra parte, una nueva subida de los precios es imposible, por el funcionamiento mismo de los mercados. El número reducido de las empresas de comercio internacional no permite la alteración de los precios y dificulta en sumo grado la llegada de nuevos protagonistas, lo que es siempre peligroso. El desarrollo de las capacidades de producción depende, sobre todo, de la difusión de los progresos técnicos en la producción (progreso genético y progreso de aplicación). Observemos que la producción media de arroz en Indonesia ha pasado en una generación de las 4 a las 15 toneladas por hectárea, lo que indica una superioridad manifiesta respecto al ritmo ya récord de crecimiento de la población. En la mayoría de los países donde la agricultura progresa, los productos agrícolas se incrementan de tal manera que la producción aumenta, incluso fuertemente, a pesar de la disminución notable del número de agricultores.
    La agricultura moderna
    21. Los cultivos intensivos se ven acusados, siempre más, de atentar contra el medio ambiente y de poner en peligro recursos naturales como aguas y suelos, a causa de la utilización desconsiderada de fertilizantes y de productos fitosanitarios. Por agricultura intensiva se entiende el incremento de la relación entre los insumos, esencialmente de tipo industrial, y la superficie agrícola utilizada. Nos hallamos en presencia de un movimiento de liberación de las tecnologías agrícolas con relación a la tierra. La reciprocidad que las vinculaba desaparece, en beneficio de una dualidad más atrevida entre tecnología agrícola y mundo económico. La agrícultura intensiva exige por lo general una notable aportación de capital financiero. Pero en la mayoría de los países en desarrollo se practican todavía los cultivos de subsistencia, fundados exclusivamente en el « capital » humano, con medios técnicamente limitados y en condiciones difíciles de suministro de agua. Aunque la « revolución verde » ha tenido un cierto éxito, no ha logrado resolver los problemas de producción alimenticia de un gran número de países en desarrollo.
    Es cierto que se prevén muchos progresos para mejorar los cultivos intensivos y limitar los efectos nocivos para el medio ambiente. Sin embargo, tal como se hace en los países desarrollados, es posible utilizar otros sistemas de producción que garanticen más la preservación de los recursos naturales y el mantenimiento de una amplia distribución de la propiedad productiva. Es preciso promover con ese fin las asociaciones agropecuarias, la gestión comunitaria del agua y la formación de cooperativas.

    II
    DESAFÍOS DE TIPO ÉTICO
    QUE SE HAN DE RESOLVER ENTRE TODOS
    Dimensión ética del fenómeno
    22. Si se quieren encontrar soluciones durables para el problema del hambre y la malnutrición en el mundo, es indispensable entender bien la naturaleza ética de lo que está en juego.
    Si la causa del hambre es de orden moral, que supera todas las causas físicas, estructurales y culturales, los desafíos son de esa misma naturaleza, moral. Esto puede motivar al hombre de buena voluntad, que cree en los valores universales en las distintas culturas, y en particular al cristiano que experimenta la relación preferencial que el Señor todopoderoso quiere establecer con todo hombre, sea quien fuere.
    Este desafío incluye una mejor comprensión de los fenómenos. Creer en la capacidad de los hombres de prestarse servicio mutuamente —lo que se puede hacer interpretando correctamente las fuerzas económicas— y hasta en el retroceso de las corrupciones de todo tipo. Pero, aún más, se sitúa en el ámbito de la libertad de cada hombre de cooperar, en su actividad diaria, en la promoción de todo hombre y de todos los hombres, es decir, en el desarrollo del bien común (34). Ese desarrollo implica la justicia social y el respeto a la destinación universal de los bienes de la tierra, la práctica de la solidaridad y de la subsidiariedad, la paz y el respeto por la creación. He aquí la dirección que se debe tomar para volver a dar esperanza y edificar un mundo más acogedor a las generaciones futuras.
    Para que ese progreso sea posible, la búsqueda orgánica del bien común debe ser protegida, promovida y, si fuere el caso, reactivada como elemento necesario de las motivaciones fundamentales de los protagonistas políticos y económicos —en su reflexión y en su acción— en todos los niveles y en todos los países.
    Las motivaciones personales e institucionales de los hombres son necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad, partiendo de las familias. Pero cada cual por su cuenta, y todos juntos, los hombres deben aceptar esta conversión que consiste en no sacrificar la búsqueda del bien común en aras del interés estrictamente personal o de grupo, por legítimos que puedan ser.
    Los principios que la Iglesia ha dado poco a poco en su enseñanza social constituyen, por tanto, una guía preciosa para la acción de los hombres contra el hambre. La prosecución del bien común es el punto de convergencia de:
    – la búsqueda de la mayor eficiencia en la gestión de los bienes terrenos;
    – una mayor aplicación de la justicia social, exigida por la destinación universal de los bienes;
    – una aplicación competente y permanente de la subsidiariedad que evite la tentación de apropiarse del poder;
    – el ejercicio de la solidaridad a todos los niveles que impida a los más favorecidos acaparar los medios económicos, que ayudará a que ningún hombre quede excluído del cuerpo social y económico, ni privado de su dignidad fundamental.
    La enseñanza social de la Iglesia, por consiguiente, debe impregnar la filosofía de la acción de los dirigentes, ya sea que lo hagan conscientemente o no.
    Se corre el peligro de acoger estas afirmaciones con escepticismo e incluso con cinismo. La actividad de los responsables en general se lleva a cabo en un ambiente duro, a veces cruel y angustioso que los puede inducir a buscar el poder para mantenerlo. Esas personas pueden inclinarse a estimar las consideraciones éticas como trabas. Sin embargo, la experiencia diaria, en lugares muy distintos, indica que la realidad es diferente; sólo un desarrollo equilibrado encaminado hacia el bien común, será auténtico y contribuirá, incluso a largo plazo, a la estabilidad social. Ya en todos los niveles y en todos los países, algunas personas trabajan juntas y discretamente teniendo en cuenta los intereses legítimos de sus semejantes.
    Los cristianos están llamados a la tarea inmensa de promover, en todas partes, esos comportamientos obrando como levadura en una dura masa; es difícil pero posible, gracias a la vivencia del amor del Señor por todos los hombres que ellos mismos experimentan en lo más profundo de su ser.
    Esa titánica tarea consiste en proporcionar un ejemplo en todos los niveles: técnico, empresarial, moral y espiritual. Se trata de ayudarse mutuamente en todos los grados de responsabilidad sin excepción.
    El amor al prójimo para culminar en el desarrollo
    23. La búsqueda del bien común no puede fundarse sino en la atención y el amor a los demás hombres. En las situaciones más diversas, ellos se encuentran diariamente ante una alternativa: la destrucción personal y colectiva, o el amor al prójimo. Este último implica la conciencia de una responsabilidad que no retrocede ante los propios límites, ni ante la magnitud de las tareas por cumplir. « ¿Cómo juzgará la historia a una generación que cuenta con todos los medios necesarios para alimentar a la población del planeta y que rechaza el hacerlo por una obcecación fratricida?... ¡Qué desierto sería un mundo en el que la miseria no encontrara la respuesta de un amor que da la vida! » (35).
    El amor va más allá de una donación propiamente dicha. El desarrollo se cultiva a través de la acción de los más valientes, de los más competentes y de los más honestos; éstos se sienten, al mismo tiempo, solidarios con todos los hombres que se ven afectados, de cerca o de lejos, por lo que esos responsables hacen o deberían hacer. Esta responsabilidad universal concreta es una manifestación esencial del altruismo.
    La solidaridad es, pues, una exigencia para todos. Afortunadamente no es necesario esperar que gran parte de loshombres se conviertan al amor al prójimo, para recoger los frutos de la acción de aquellos que ya están obrando en su propio medio. Es preciso acoger, como sólida razón para esperar, los resultados de la acción de las personas que, en todos los niveles, ejercen su actividad corriente como servidores de todo el hombre y de todos los hombres.
    La justicia social y la destinación universal de los bienes
    24. El principio de la destinación universal de los bienes de la tierra se halla en el corazón mismo de la justicia social. El Papa Juan Pablo II lo expresa así: « Dios ha dado la tierra a todo el género humano para que ella sustente a todos sus habitantes, sin excluir a nadie ni privilegiar a ninguno » (36). Esta afirmación constante en la tradición cristiana, no se repite nunca lo suficiente, aunque interese obviamente a toda la humanidad, más allá de la pertenencia confesional. El axioma constituye en sí mismo un fundamento necesario para la edificación de una sociedad de justicia, de paz y de solidaridad. En efecto, generación tras generación, debemos considerarnos como administradores transitorios de los recursos de la tierra y del sistema de producción. De cara a las finalidades de la creación, el derecho de propiedad no es un absoluto, es una de las expresiones de la dignidad individual; y no es justo si no está ordenado al bien común, y si no contribuye a la promoción de todos. Se ejerce y se reconoce, desde luego, de varias maneras, según las distintas culturas.
    La gravosa desviación del bien común: las « estructuras de pecado »
    25. El desconocimiento del bien común corre parejo con la persecución exclusiva, y a veces exacerbada, de bienes particulares como el dinero, el poder y la fama, considerados como absolutos y buscados por sí mismos, es decir, como ídolos. Así es como nacen las « estructuras de pecado » (37): conjunto de lugares y circunstancias caracterizados por costumbres perversas que hacen que todo recién llegado, para no adquirirlas, se vea obligado a dar prueba de heroísmo.
    Las « estructuras de pecado » son numerosas y están más o menos extendidas, incluso en el ámbito mundial; por ejemplo, los mecanismos y los comportamientos que producen el hambre. Otras ocupan campos mucho más reducidos, pero provocan desigualdades que hacen más difícil la práctica del bien a las personas interesadas. Esas « estructuras » implican siempre enormes costos desde un punto de vista humano, ya que son ocasiones de destrucción del bien común.
    Es menos corriente que se reconozca cuán degradantes son, y costosas, en el ámbito económico. Existen ejemplos impresionantes (38). Los frenos para el desarrollo no son solamente la ignorancia y la incompetencia; lo son también, y en gran medida, las numerosas « estructuras de pecado »; éstas realizan como una desviación contagiosa —hacia fines particulares y esterilizantes— de la finalidad propia de los bienes de la tierra, que, en verdad, están destinados a todos.
    Desde luego, el hombre no puede someter la tierra y dominarla eficazmente, si adora los falsos dioses representados por el dinero, el poder y la fama, y los considera como bienes en sí y no como medios para servir a cada hombre y a todos los hombres. La codicia, el orgullo y la vanidad ciegan al que cae en ellos, que termina por no ver cuán limitadas son sus percepciones y autodestructoras sus acciones.
    El destino universal de los bienes supone que el dinero, el poder y la fama se busquen como instrumentos:
    a) para construir medios de producción de bienes y servicios que tengan una verdadera utilidad social y puedan promover el bien común;
    b) para compartirlos con los menos favorecidos, que encarnan ante los ojos de todos los hombres de buena voluntad la necesidad de bien común; los pobres son, en efecto, el testigo vivo de la carencia de ese bien; más aún, para los cristianos, son los hijos predilectos de Dios que, a través de ellos y en ellos llega a visitarnos.
    Dar un carácter absoluto a esas riquezas es hacerles perder toda su vinculación al bien común. Si el funcionamiento del sistema económico mundial es globalmente mediocre, en comparación con los resultados de vanguardia que logran ciertos países a plazo bastante largo, y con grande costo desde un punto de vista humano, se debe a que está profundamente afectado por el peso de las malas costumbres, verdadero yugo moral que oprime a los pueblos.
    Por el contrario, cuando grupos de personas logran trabajar juntos y prestar servicio a toda la colectividad y a cada persona, se producen resultados notables; personas hasta el momento aparentemente poco útiles, comienzan a brillar por la calidad de sus servicios y un efecto positivo modifica progresivamente las condiciones materiales, psicológicas y morales de la vida. Se trata, en realidad, del « anverso » de las « estructuras de pecado »: se podría denominar « estructuras del bien común » que preparan la « civilización del amor » (39). La experiencia realizada en esas situaciones nos da una pequeña idea de lo que podría ser un mundo donde los hombres —en todas sus actividades y en el ejercicio de todas sus responsabilidades— se preocuparan con mayor frecuencia por sus intereses comunes y por la suerte de cada uno.
    A la escucha preferencial de los pobres
    y a su servicio: la coparticipación

    26. El pobre de recursos económicos, víctima de la falta de preocupación por el bien común, tiene algo muy especial qué decir, pues posee una visión y una experiencia peculiares de la realidad de la vida práctica que los más favorecidos no tienen. Como dice el Papa Juan Pablo II en la Carta Encíclica Centesimus Annus, « Será necesario abandonar una mentalidad que considera a los pobres —personas y pueblos— como un fardo o como molestos e importunos, ávidos de consumir lo que otros han producido... La promoción de los pobres es una gran ocasión para el crecimiento moral, cultural e incluso económico de la humanidad entera » (40).
    Los puntos de vista del pobre, que no son ni más exactos ni más completos que los de los dirigentes, son esenciales para éstos últimos si quieren que su acción a largo plazo no se convierta en autodestrucción. La realización de políticas económicas y sociales difíciles y dispendiosas, sin tener en cuenta la percepción de la realidad que tiene el más « pequeño », puede llevar, después de un cierto tiempo, a callejones sin salida muy onerosos para todos. Es lo que ha sucedido con la deuda del Tercer Mundo. Si los acreedores y los deudores hubieran tenido en cuenta los pareceres personales de los más pobres —como uno de los elementos esenciales de la realidad— una mayor sensatez hubiera producido más prudencia y, en muchos países, la aventura no hubiera tomado mal sesgo e incluso hubiera salido bien.
    En la complejidad de los problemas que se han de resolver, o mejor dicho, de las situaciones de vida que se han de mejorar, esta escucha preferencial de los pobres ayuda a no caer en la esclavitud de la immediatez en los excesos de la tecnocracia y la burocracia, en la ideología, en la idolatría de la función del Estado o del papel del mercado; uno y otro tienen su utilidad esencial, como medios, no como absolutos.
    Los cuerpos intermediarios tienen, entre otras cosas, la función de hacer escuchar la voz de los pobres y de captar sus percepciones, así como sus necesidades y deseos. Pero con frecuencia dichos organismos se encuentran particularmente inermes ante esa tarea. Tienen la tentación de ocupar una posición de monopolio que los lleva a cultivar su propio poder, o posiciones de competencia en las que otros tratan de utilizar al pobre como medio para tener acceso al poder. La acción de los sindicatos es por consiguiente, particularmente necesaria, y raya en heroísmo si se comprometen a desempeñar esa función tan esencial sin dejarse destruir o absorber (41).
    En esas condiciones, la coparticipación llega a ser una verdadera colaboración en la que cada cual contribuye aportando lo que necesita la comunidad humana, tanto más esencial, siendo él mismo un excluido (42). Esa paradoja no debe asombrar al cristiano.
    El deber de dar a todos el mismo derecho de acceso al mínimo indispensable para vivir ya no está motivado únicamente como obligación moral de compartir con el pobre, lo que ya es considerable, sino como reintegración en la comunidad misma que, sin él, tiende a desecarse y está expuesta a perderse. El lugar del pobre no está en la periferia, en una marginalidad de la que, mal que bien, se trataría de hacerlo salir; deberá ocupar el centro de nuestra preocupación y el centro de la familia humana. Allí podrá desempeñar el papel único que le corresponde en la comunidad.
    Desde esa perspectiva, la justicia social, que es también una justicia conmutativa, adquiere todo su significado. Al ser la base de todas las acciones para la defensa de los derechos, garantiza la cohesión social, la coexistencia pacífica de las naciones y también su desarrollo común.
    Una sociedad integrada
    27. La idea de una justicia arraigada en la solidaridad humana y que por ende exige que el más fuerte ayude al más débil, debe abrir camino hacia todo lugar donde se escucha la voz del pobre, para emprender la obra en la cual justicia, paz y caridad aúnen sus esfuerzos.
    Las sociedades no se pueden construir legítimamente sobre la base de la exclusión de algunos de sus miembros. Esta afirmación, para ser coherente, supone desde luego el derecho que tienen también los pobres de organizarse con objeto de lograr la ayuda de todos para librarse de la miseria.
    La paz, un equilibrio de los derechos
    28. Una paz duradera no es el resultado de un equilibrio de fuerzas, sino de un equilibrio de derechos. La paz no es tanto el fruto de la victoria del fuerte sobre el débil sino —en cada pueblo y entre los pueblos— el fruto de la victoria de la justicia sobre los privilegios injustos, de la libertad sobre la tiranía, de la verdad sobre la mentira (43), del desarrollo sobre el hambre, la miseria o la humillación. Para llegar a una paz verdadera, a una seguridad internacional efectiva, no es suficiente impedir la guerra y los conflictos; es necesario también promover el desarrollo, crear condiciones que garanticen plenamente los derechos fundamentales del hombre (44). En ese contexto, democracia y desarme se transforman en dos condiciones de esa paz que es indispensable para un verdadero desarrollo.
    El desarme, una urgencia que se ha de afrontar
    29. Los conflictos regionales han tenido un costo de alrededor de diecisiete millones de muertos en menos de medio siglo. « Durante los años 80, el total mundial de gastos militares llegó a un nivel sin precedentes en tiempos de paz; calculados en un billón de dólares [al año], representaban alrededor del cinco por ciento del total de los ingresos mundiales » (45). Por no hablar de lo importante y urgente que es —para todos los responsables políticos y económicos— trabajar con el objeto de que esas sumas gigantescas previstas para la muerte, tanto en el hemisferio norte como en el hemisferio sur, sirvan en adelante para la vida. Esa actitud correría pareja con las razones morales que abogan por un desarme progresivo; se daría así la oportunidad de que estuvieran disponibles, en beneficio de los países en desarrollo, importantes recursos económicos indispensables para su progreso auténtico (46).
    Una « estructura de pecado » particularmente diabólica es la exportación de armas superior a las necesidades legítimas de autodefensa de los países compradores —o destinadas a traficantes internacionales— que presenta hoy en catálogo las armas más sofisticadas a los que tienen los medios para comprarlas. En este tipo de terreno prospera la corrupción, pero el mal es todavía más profundo. Dignos de encomio son los gobiernos que, al llegar al poder después de regímenes que habían comprometido sus países en compras de armas del todo superiores a sus necesidades, han tenido el valor de denunciar esos contratos, corriendo incluso el peligro de perder la buena voluntad de los países exportadores.
    Respeto por el medio ambiente
    30. La naturaleza nos está dando a todos una lección de solidaridad que corremos el peligro del olvidar. En el acto mismo de la producción alimentaria, todos los hombres se revelan como elementos activos o pasivos de un ecosistema. Se presenta a la conciencia un nuevo campo de responsabilidad.
    No se puede pretender, al mismo tiempo, alimentar más bocas y debilitar la agricultura. Además, la agricultura se revela tanto más contaminante (utilización masiva de abonos, de plaguicidas y de máquinas) en cuanto llega a la fase industrial, ya que en ese nivel no se ha llegado todavía a la capacidad de trabajar de manera limpia. Junto con otros elementos necesarios a la vida, el aire, el agua, los suelos y los bosques se ven en peligro debido a la contaminación, al consumo excesivo, a la desertificación provocada y a la deforestación. En cincuenta años, la mitad de los bosques tropicales ha sido arrasada, a menudo con miras a buscar tierras o favorecer políticas de explotación a corto plazo, con objeto de equilibrar la carga de la deuda. En las regiones más pobres, la desertificación es provocada por prácticas de supervivencia que aumentan la pobreza, como el pastoreo excesivo y la tala de árboles y arbustos para leña de cocina y de calefacción (47).
    Ecología y desarrollo equilibrado
    31. Es urgente una gestión ecológicamente sana del planeta. Desde el punto de vista de la producción agroalimentaria, que ya es considerable, se señalan dos elementos. En primer lugar, esa gestión tendrá un costo que se deberá incorporar a la actividad económica (48); habría que preguntarse si los pobres son siempre los que tienen que cargar con ese peso, en detrimento de su alimentación. En segundo lugar, la preocupación por comprender mejor los vínculos entre ecología y economía favorece la idea actual de un desarrollo sostenible. Pero ese objetivo no debe ocultar la necesidad de promover con mayor fuerza un desarrollo equilibrado. En fin de cuentas, el desarrollo no puede ser sostenible si no es equilibrado. De lo contrario, a las actuales distorsiones se agregarían probablemente otras nuevas.
    Responder todos al desafío
    32. El hambre y la malnutrición requieren acciones específicas que no se pueden disociar del esfuerzo por el desarrollo integral de las personas y de los pueblos. Dada la amplitud del fenómeno, la Iglesia católica debe contribuir siempre más a mejorar esta situación y lanza a todos un llamamiento a la participación, a la concertación y a la perseverancia.
    Felizmente, tanto los individuos como las Organizaciones no gubernamentales, los poderes públicos y las Organizaciones internacionales han desplegado ya muchos esfuerzos para derrotar el hambre. Es suficiente recordar la Campaña mundial contra el hambre y otras iniciativas en las que los cristianos participan con gusto.
    Reconocer la contribución de los pobres a la democracia
    33. El dinamismo de los pobres no es bien conocido. Para invertir esta tendencia, habrá que cambiar muchas actitudes y prácticas económicas, sociales, culturales y políticas. Si se excluye a los más pobres de la elaboración de los proyectos que les conciernen, la historia misma enseña que ellos no recibirán realmente un beneficio esencial. La solidaridad de la comunidad humana está aún por construir; no se aprenderá a compartir el pan de cada día mientras no se logre reorientar las conciencias y la acción de toda la sociedad. Cuando se da responsabilidad y se escucha la opinión de los pobres, dando espacio a una verdadera democracia, se logran ciertamente frutos positivos (49).
    Está generalmente reconocido que la democracia es un elemento esencial para el desarrollo humano porque permite una participación responsable en la gestión de la sociedad; además, entre los dos hay una correlación y la fragilidad de uno puede comprometer al otro. Si el principio de igualdad cede ante las relaciones de fuerza, el lugar de los pobres en la sociedad podrá verse reducido al mínimo. Una democracia se juzga por la articulación que sabe encontrar entre libertad y solidaridad, tomando así radicalmente distancia del liberalismo absoluto u otras doctrinas que niegan el sentido de la libertad, o que constituyen un obstáculo para la verdadera solidaridad (50).
    Iniciativas comunitarias
    34. Ante la miseria, un número creciente de personas y de grupos optan por participar, en todas partes, en acciones comunitarias. Esas iniciativas deben ser fuertemente estimuladas. Actualmente, cada vez más países apoyan la participación popular. Algunos organismos locales tratan, sin embargo, de anular esas iniciativas porque molestan, lo que a veces trae muy graves consecuencias ya que constituyen, de todos modos, las bases indispensables para un verdadero desarrollo.
    Algunas Organizaciones no gubernamentales (ONG) de desarrollo, creadas por iniciativas locales, han promovido la constitución de una nueva sociedad civil popular en varios países en desarrollo y han organizado medios de concertación y de apoyo muy variados. Gracias a los dinamismos populares que se han forjado así el camino, un gran número de personas entre las más pobres pueden salir por fin de la miseria y mejorar su situación frente al hambre y a la malnutrición.
    Durante estos últimos años, algunas Asociaciones Internacionales Católicas y nuevas Comunidades Eclesiales han lanzado iniciativas en el campo socioeconómico. En su lucha contra el hambre y la miseria, esas acciones se inspiran en las corporaciones medievales y sobre todo en las Uniones cooperativas fundadas en el siglo XIX por promotores del bien común, inspiradas en el espíritu del Evangelio y basadas en la solidaridad social. El primero que subrayó la necesidad de organizarse para lograr la promoción social fue el cuáquero P.C. Plockboy (1695). Otros pioneros son más conocidos: Félicité Robert de Lamennais (1782-1854), Adolf Kolping (1856), Robert Owen (1771-1858) y el barón Wilhelm Emmanuel von Ketteler (1811-1877). Recientemente han aparecido asociaciones que se proponen el bien común de la sociedad e intentan detener el egoísmo, el orgullo y la codicia que son con frecuencia las leyes de la vida colectiva. Las experiencias realizadas a lo largo de la historia, y los resultados de esas nuevas iniciativas, dan la esperanza de poder recoger los frutos en el porvenir (51).
    El acceso al crédito
    35. Uno de los grandes logros de las ONG ha sido el de facilitar a los pobres acceso al crédito (52). Se está transformando en una práctica de vanguardia y puede ayudar a que una economía informal de subsistencia se encamine hacia la constitución de un verdadero tejido económico básico. Todavía está muy lejos de aumentar de manera significativa el nivel del Producto Nacional Bruto (PNB), pero la importancia del fenómeno radica también en lo que éste significa y prepara. Sosteniendo las iniciativas comunitarias y creyendo en los asociados locales, se evita que persista un esquema de asistencia; así se establecen poco a poco las bases de un desarrollo integral (53).
    Papel primordial de las mujeres
    36. En la lucha contra el hambre y para el desarrollo, el papel de la mujer es primordial, pero por lo general, todavía no es suficientemente reconocido y apreciado. Es conveniente subrayar la función esencial de las mujeres para la supervivencia de enteras poblaciones. En especial en África son ellas las que producen los alimentos esenciales de las familias. Son ellas las más directamente responsables de dar en la casa una alimentación sana y equilibrada. Llegan a ser las víctimas principales de las decisiones tomadas a sus espaldas, como el cese de cultivos de plantas comestibles y de los mercados locales, a pesar de que ellas son las principales administradoras. Esas maneras de actuar no respetan a las mujeres y perjudican el desarrollo. En tales condiciones, el paso a la economía de mercado y la introducción de tecnologías pueden, no obstante las mejores intenciones, agravar las condiciones de trabajo de las mujeres.
    La malnutrición las afecta de manera especial; son las primeras que se ven perjudicadas porque el fenómeno se repercute en sus embarazos y compromete el porvenir sanitario y escolar de sus hijos.
    Por tanto, el objetivo de este esfuerzo deberá entrar a formar parte de un marco mucho más ambicioso, a saber: promover la condición social de las mujeres en los países pobres, abriéndoles un mejor acceso a los cuidados de salud, a la formación y también al crédito. Así ellas podrán mostrar sus verdaderas capacidades en el aumento de la producción, en la obra de desarrollo y en la evolución económica y política de sus países (54).
    Es preciso conservar intactos los papeles del hombre y de la mujer, sin abrir brechas y sin feminizar a los hombres o virilizar a las mujeres (55). En la evolución auspicable de la condición de la mujer no habrá que olvidar tampoco la atención que ella debe prestar a la vida que nace y crece. Algunos países en desarrollo dan ejemplo poniendo barreras a los excesos que se producen actualmente en el occidente en la modificación de la sensibilidad femenina, sin que por ello se apruebe la privación de un derecho al legítimo progreso. No hay que repetir, por consiguiente, en ese campo, los errores ya cometidos al no hacer caso de las estructuras tradicionales, optando por los modelos occidentales particularmente inadecuados a las situaciones locales, y adaptándolos sin ajustarlos.
    La integridad y el sentido social
    37. Es preciso motivar decididamente a los protagonistas sociales y económicos en favor de políticas de desarrollo cuyo objetivo prioritario sea garantizar a todos los hombres iguales oportunidades de vivir dignamente, haciendo los esfuerzos y sacrificios necesarios. Eso será imposible si las personas responsables no dan muestras indiscutibles de integridad y de sentido del bien común. Los fenómenos de fuga de capitales, despilfarro o apropiación de los recursos en beneficio de una minoría familiar, social, étnica o política, están generalizados y son públicamente conocidos por todos. Esos extravíos se denuncian con frecuencia, pero sin que sus autores se sientan verdaderamente estimulados a abandonar tales actividades, incluso considerables, que perjudican a los pobres (56).
    Con frecuencia, es sobre todo la corrupción57 la que pone trabas a las reformas necesarias para la búsqueda del bien común y de la justicia, que van juntos. Las causas de la corrupción son numerosas. Se trata, de todos modos, de un atropello muy grave de la confianza otorgada por la sociedad a una persona elegida para representarla y que, por su parte, aprovecha de ese poder social para lograr ventajas personales. La corrupción es uno de los mecanismos constitutivos de numerosas « estructuras de pecado » y su costo para el mundo es bastante superior al monto total de las sumas malversadas.
    III
    HACIA UNA ECONOMÍA MÁS SOLIDARIA
    Para servir mejor al hombre y a todos los hombres
    38. El crecimiento de la riqueza es necesario para el desarrollo, pero las grandes reformas macroeconómicas —que producen siempre una limitación de los ingresos— pueden fracasar cuando las reformas estructurales no se realizan con la energía y el valor político necesarios, en especial aquellas referentes al poder público: reforma de la función del Estado, reformas de bloques políticos y sociales. Estas producen, entonces, sufrimientos inútiles y precipitan una recaída. Las grandes reformas, a veces excesivamente brutales, están siempre acompañadas de ayudas procedentes de la comunidad internacional que presiona el poder político, a menudo a solicitud de éste, para situar al país ante las opciones y ayudarle a tomar decisiones que los países desarrollados no han vuelto a tener la oportunidad de tomar desde los años de la reconstrucción, después de la segunda guerra mundial.
    Es tarea de la instituciones internacionales incluir en los planes elaborados por los gobiernos, y escuchando sus consejos, disposiciones destinadas a aliviar el sufrimiento de los que se verán más afectados por esas medidas necesarias. Asimismo, les compete alimentar la confianza hacia los dirigentes del país para que éste se beneficie en un momento dado de los apoyos financieros que recibe en forma de préstamos, ya sean por parte de organismos públicos o privados. Las instituciones internacionales deben hacer presión, igualmente, en el gobierno, para que todas las categorías sociales puedan participar en el esfuerzo común. De lo contrario, el país no podrá tomar el camino del bien común y de la justicia social, tan difícil de salvaguardar, por su misma fragilidad, en esas circunstancias.
    Para llegar a ese objetivo, el personal de las instituciones internacionales deberá dar prueba del rigor técnico que afortunadamente acostumbra, pero también de su preocupación por las personas, actitud que no se puede inculcar con disposiciones burocráticas o mediante una formación meramente económica. Es entonces cuando la escucha preferencial al pobre deberá ser especialmente atenta; habrá que elaborar disposiciones precisas, en colaboración con las ONG y las Asociaciones católicas que están en contacto y al servicio de los que se ven más expuestos. Nunca se insistirá lo suficiente en este punto, pues es esencial, y los responsables nacionales e internacionales podrían descuidarlo fácilmente por el hecho de que el trabajo técnico presenta ya dificultades considerables.
    En general, todos los organismos nacionales e internacionales que están en relación permanente con los países en desarrollo con altos costos sociales, deberán establecer líneas de comunicación personales y oficiosas, entre los que están directamente al servicio de las poblaciones y el personal técnico que define los planes de reforma. Todo ello deberá realizarse dentro de la mutua confianza de personas que comparten el mismo servicio a los hombres y a cada hombre, para no caer en el economismo y en la ideología.
    Hacer converger la acción de todos
    39. Los países más ricos tienen una responsabilidad de primer plano en la reforma de la economía mundial. En estos últimos tiempos, por lo menos, han dado prioridad a las relaciones con los países que despegan económicamente —los que están verdaderamente en desarrollo— y también a los países del Este europeo cuya evolución puede constituir una amenaza cercana desde el punto de vista geográfico.
    En los países ricos no faltan las personas de escasos recursos económicos, ni tampoco las reformas difíciles de realizar en el propio territorio. Nace, entonces, la tentación de hacer pasar a un segundo plano a los que tienen escasos recursos económicos en los países en desarrollo con altos costos sociales. « La miseria del mundo no está a cargo nuestro », es una frase que se repite a menudo en los países globalmente ricos.
    Tal actitud, si se llegara a afianzar, sería a la vez indigna y poco perspicaz. Todas las personas, dondequiera que se hallen, sobre todo las que poseen medios económicos y tienen autoridad política, deben dejarse constantemente cuestionar por la miseria de los más desamparados y así tener en cuenta los intereses de éstos últimos en sus decisiones y en sus acciones. Este llamamiento está dirigido a los responsables de las decisiones relacionadas con los países en desarrollo.
    Se dirige, igualmente, a todos los que, en los distintos países y a nivel internacional, bloquean de hecho, las posibilidades de acción en favor del bien común, para proteger intereses que por sí mismos podrían ser del todo legítimos. La protección de un cierto derecho adquirido en un determinado país puede tener como consecuencia la persistencia del hambre en otra parte del mundo, sin que se pueda señalar una relación precisa de causalidad ni la identidad de las víctimas; es fácil, entonces, negar su existencia. Otros conservatismos, en distintos niveles y en otros lugares, pueden contribuir a esos mismos bloqueos.
    La anhelada reforma del comercio internacional está en vías de realización. Beneficia sobre todo a los pobres de los países ricos. Es de importancia capital, por tanto, que las prioridades no oculten la situación de los desamparados de los países pobres que carecen casi totalmente de voz en el ámbito internacional. Ellos deben volver a ser el centro de las preocupaciones internacionales, junto con las demás prioridades. Podemos alegrarnos, de todos modos, de las prioridades en favor de «la erradicación de la miseria » propuestas desde hace algunos años por el Banco Mundial.
    Los responsables de los países en desarrollo no deben, por su parte, esperar una hipotética reforma internacional para comenzar a dedicarse, en su propio país, a las reformas y responder a necesidades con frecuencia muy evidentes, que propiciarían un cierto despegue económico. Dicho despegue no depende de recetas particulares, sino de una aplicación valiente y constante de reglas sencillas; éstas permiten actuar a los que son honestos y capaces de iniciativas válidas y económicamente rentables; esas mismas reglas prohiben a los deshonestos sacar de los recursos nacionales una recompensa que no corresponde a su contribución. Los pueblos deben « sentir que son los principales artífices y los primeros responsables de su propio progreso económico y social » (58). Como lo hemos dicho más arriba, pertenece a los gobiernos, y a las instituciones vinculadas a los países en desarrollo, manifestar claramente su preferencia por las actitudes responsables y valientes al servicio de las comunidades nacionales.
    La voluntad política de los países industrializados
    40. Los poderes públicos de los países globalmente ricos deben influir en la opinión pública local para sensibilizarla respecto a la situación de los pobres, cercanos o lejanos; es su deber, igualmente, sostener con fuerza la acción de las instituciones internacionales para aliviar esos mismos sufrimientos, y ayudarles a emprender iniciativas inmediatas y perseverantes con el fin de detener el hambre en el mundo. En esta línea la Iglesia está insistiendo con gran empeño, desde hace más de cien años, contra viento y marea, y solicita que los derechos de los más débiles sean protegidos, entre otras cosas, mediante intervenciones del poder público (59).
    Para sensibilizar y movilizar a la comunidad internacional, en particular por lo que se refiere a la dimensión ética del asunto, se encuentran referencias enérgicas y precisas en numerosos textos procedentes, por ejemplo, del Consejo Económico y Social ECOSOC (en particular, de su Comisión de Derechos Humanos) y del UNICEF. En los trabajos de la FAO —bien conocida al respecto— la convergencia ya recordada entre la enseñanza de la Iglesia y los esfuerzos de movilización creciente emprendidos por la comunidad internacional se presenta con gran evidencia en varios instrumentos, como la Carta del Campesino, que se encuentra en la Declaración mundial sobre reforma agraria y desarrollo rural (1979) (60); el Pacto mundial de seguridad alimentaria (61); la Declaración mundial sobre nutrición y el Plan de acción adoptado por la Conferencia internacional sobre nutrición (1992) (62), sin olvidar diversos códigos de comportamiento o compromisos internacionales —política o moralmente obligatorios— sobre plaguicidas, recursos fitogenéticos, etc. Es importante observar que esa perspectiva ética ha sido adoptada recientemente por el Banco Mundial (63). El desarrollo humano no será el fruto de mecanismos económicos que funcionan por sí mismos y que bastaría promover. La economía se hará más humana gracias a toda una serie de reformas, en todos los niveles, orientadas hacia el mejor servicio del verdadero bien común, es decir, guiadas por una visión ética fundada en el valor infinito de cada hombre y de todos los hombres; es necesaria una economía que se inspire en « la necesidad de entablar relaciones entre los pueblos sobre la base de un constante intercambio de dones, de una verdadera "cultura del dar " que debería preparar a todos los países para afrontar las necesidades de los menos favorecidos » (64).
    Establecer equitativamente los términos del intercambio
    41. El funcionamiento de los mercados que favorece el desarrollo requiere una sensata reglamentación; consta de leyes propias, independientes de la capacidad de decisión de los participantes en el mercado mismo, con tal que éstos sean suficientemente numerosos y suficientemente independientes unos de otros. Desafortunadamente en los mercados de las materias primas minerales, a pesar de los grandes esfuerzos intentados, tanto por los gobiernos —incluso algunas instituciones internacionales, en particular la UNCTAD (Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo)— como por empresas del sector privado, no se logran todavía términos equitativos de intercambio. No es posible, por razones políticas o humanitarias, evitar el nivel de los precios que resulta del funcionamiento ciego de los mercados.
    Los países importadores, por su parte, no deben mantener las barreras —ni levantar otras nuevas— pues éstas frenan selectivamente eventuales importaciones procedentes de países en los cuales gran parte de la población tiene hambre; los países importadores deben procurar, igualmente, que los beneficios locales de esas operaciones comerciales vayan a los más desfavorecidos. Se trata de un asunto muy delicado que exige una actitud valiente y precisa.
    Superar el problema de la deuda
    42. Desde 1985, la comunidad internacional gestiona la carga de la deuda, con la principal preocupación de evitar la destrucción del sistema financiero que reúne todas las instituciones financieras de todos los países. Ese sistema ha permitido —en las distintas naciones y durante las crisis— consolidaciones de créditos cuyo resultado ha sido situar a todos los acreedores de un mismo país en un mismo nivel lo que no es conforme al derecho ni a la justicia social. A su vez, los que otorgan préstamos se han visto obligados a perder una parte, variable según cada cual, de sus créditos. Se requiere mucha equidad y vigilancia para que los países más valientes y eficaces en materia de reformas no se vean penalizados respecto a los demás. Es claro que la deuda debe aún disminuir considerablemente. Pero es justo que esa disminución esté acompañada de reformas en todos los países, de manera que no se caiga nuevamente en esos desórdenes, olvidando las circunstancias que han llevado a tal situación: exceso de gastos públicos, gastos públicos mal enfocados, desarrollo privado local sin interés económico, y competencia excesiva entre países que otorgan préstamos y países exportadores, favoreciendo ventas inútiles o incluso perjudiciales. En todo caso, es preciso reconocer que no se podrán mejorar las condiciones de los países en desarrollo con altos costos sociales, si no existe una mayor estabilidad en el marco social y político-institucional.
    Aumentar la ayuda pública para el desarrollo
    43. El proyecto de la UNCTAD para la segunda década del desarrollo, se proponia que la ayuda a los países en desarrollo ascendiera al 0,7% del PNB de los países industrializados. Sólo unos pocos países han logrado este objetivo (65) que ha sido reiterato por la Cumbre de Copenhague (66). El promedio de la ayuda a los países en desarrollo representa, actualmente, el 0,33%, es decir, menos de la mitad del objetivo indicado.
    El hecho de que algunos países alcancen dicho objetivo y otros no, demuestra claramente que la solidaridad es fruto de la determinación de los pueblos y de los Estados, y no de automatismos técnicos. Conviene, igualmente, reservar una suma mayor de esa ayuda para la financiación de proyectos en cuya elaboración hayan participado los mismos pobres. Puesto que en la democracia los responsables políticos dependen de la opinión pública, es preciso infundir en ella una conciencia más clara acerca de lo que supone el presupuesto de ayuda para el desarrollo. « Todos somos solidariamente responsables de las poblaciones subalimentadas [...] igualmente, hay que formar las conciencias al sentido de responsabilidad que incumbe a todos y a cada uno, especialmente a los más favorecidos »(67).
    La ayuda pública plantea numerosos problemas de orden ético, tanto a los países donantes como a los países destinatarios. En todas partes, la moralización de los circuitos de dinero nuevo es un problema difícil, y la falta de ética puede beneficiar a grupos privilegiados. Se corre así el riesgo de estabilizar situaciones de poder que se podrían describir en términos de « estructuras de pecado », favoreciendo por todos lados el clientelismo.
    Se trata de potentes mecanismos inhibidores de las verdaderas reformas y del desarrollo del bien común que pueden tener consecuencias temibles como, por ejemplo, desórdenes locales y contiendas entre tribus en los países que son frágiles en este campo.
    La lucha contra esas « estructuras de pecado » da una gran esperanza a los países menos favorecidos.
    Reflexionar acerca de la ayuda
    44. Es tarea de los países industrializados no sólo aumentar la ayuda que otorgan a los países en desarrollo, sino volver a evaluar las modalidades de distribución. La « ayuda vinculada » es objeto de crítica cuando está pensada en función del país que otorga un préstamo o una donación y está llena de condiciones que obligan al país receptor a: adquisición de bienes manufacturados al país donante; empleo de mano de obra especializada expatriada, en detrimento de la mano de obra local; conformidad con los programas de reajuste estructural, etc. Por el contrario, se considera que la ayuda no vinculada da realmente mejores resultados, lo que se ha comprobado en muchos casos. No conviene, sin embargo, desechar a priori la ayuda vinculada, si está concebida con el fin de repartir equitativamente las ventajas a las distintas partes y si permite realizar una sana gestión de los medios de los cuales se dispone.
    La ayuda alimentaria de urgencia, una solución temporal
    45. La ayuda alimentaria de urgencia tiene el noble fin de permitir que una población determinada pueda sobrevivir en una situación de crisis; tiene un carácter indiscutiblemente humanitario; puede servir también como un incentivo para el desarrollo y por definición debe ser temporal.
    Existen muchas controversias en relación con la ayuda alimentaria en general. Algunos dicen que no incide en las causas mismas del hambre, que puede desalentar a los productores locales, que puede crear dependencia y modificar costumbres alimentarias, otros afirman que puede favorecer sólo a los intermediarios y dar ocasión de corrupción.
    En algunos países la ayuda alimentaria se prolonga por tanto tiempo que se convierte en algo estructural formando parte de los recursos ordinarios que alivia el déficit nacional.
    De la ayuda estructural durable se dice que es un válido incentivo al desarrollo, pero algunos afirman que se puede convertir, también, en un arma comercial que desestabiliza la producción y crea dependencia.
    La concertación de la ayuda
    46. A pesar de las críticas que suscita, la ayuda alimentaria de urgencia se puede mejorar mediante la concertación entre los sucesivos interlocutores de la cadena: Estados, autoridades locales, ONG, Asociaciones eclesiales y población beneficiaria. Las ayudas podrían ser limitadas en el tiempo y estar más enfocadas en la población que se encuentra realmente en situación de déficit alimentario; deberían estar incluso constituídas por productos locales en cuanto sea posible. Ante todo, la ayuda de urgencia debe contribuir a liberar a las poblaciones de la dependencia. Con tal objeto, prescindiendo de si están dotadas o no de una infraestructura suficiente de capacidades locales de distribución, las ayudas deben estar acompañadas de proyectos de prevención, para las poblaciones interesadas, contra futuras carestías alimentarias. De este modo, la ayuda de urgencia, realizada bajo ciertas condiciones, puede ser considerada como una acción notable de solidaridad internacional. De otra manera sería una forma de asistencia « que no aporta una solución satisfactoria, pues permite que persistan y se agudicen las condiciones de extrema pobreza, condiciones que llevan al incremento de las muertes por desnutrición y hambre »(68).
    La seguridad alimentaria, una solución permanente
    47. El problema del hambre no podrá encontrar solución mientras no se fomente la seguridad alimentaria local (69). « La seguridad alimentaria existe cuando todos los habitantes, en todo momento, tienen acceso a los alimentos necesarios para llevar una vida sana y activa » (70). Para eso es necesario realizar programas que valoricen la producción local, y establecer una legislación eficaz que proteja las tierras agrícolas y garantice a la población campesina el acceso a ellas. Si eso no se ha realizado todavía en los países en desarrollo, es porque se presentan muchos obstáculos. Es cada vez más difícil y complejo, en efecto, para los responsables políticos y económicos de los países en desarrollo, definir una política agrícola. Entre las causas numerosas de esa situación está la fluctuación de los precios y de las monedas, provocada también por la superproducción de productos agrícolas. Para garantizar la seguridad alimentaria habría, por tanto, que favorecer la estabilidad y la equidad en el comercio internacional (71).
    Prioridad a la producción local
    48. La importancia primordial de la agricultura en todo proceso de desarrollo está plenamente reconocida. Sea cual fuere la evolución de la coyuntura comercial internacional, tanto la independencia económica y política como la alimentación de los países en desarrollo tendrían mucho qué ganar si se establecieran sistemas agrícolas, ciertamente abiertos al exterior, pero que favorecieran su desarrollo interno. Eso exige la creación de un entorno económico y social fundado en un mejor conocimiento y una mejor gestión de los mercados agrícolas locales; en el desarrollo del crédito rural y de la formación técnica; en la garantía de precios locales remunerativos; en el progreso de los circuitos de transformación y de comercialización de los productos locales; en una verdadera concertación entre los países en desarrollo; en una organización de los campesinos mismos y en la defensa colectiva de sus intereses. Todas esas tareas dependen, a la vez, de la competencia y de la voluntad humanas.
    Importancia de la reforma agraria
    49. La producción alimentaria local encuentra a menudo trabas debido a una mala repartición de las tierras y a la utilización irracional de los suelos. Más de la mitad de la población de los países en desarrollo carece de tierras, y esa proporción va aumentando (72). Aunque casi todos los países en desarrollo poseen políticas de reforma agraria, pocos son los que las han aplicado efectivamente. Además, los espacios agrícolas utilizados por las sociedades multinacionales de la alimentación sirven casi únicamente para alimentar a las poblaciones del Norte, y los sistemas de explotación tienden a agotar los suelos. Es urgente realizar una « decidida reforma de las estructuras y nuevos esquemas en las relaciones entre los Estados y los pueblos » (73).
    Papel de la investigación y de la educación
    50. Las tareas que incumben a los responsables políticos y de la economía son muy importantes. Sin embargo, para responder a un reto tan grande como es el del hambre, la malnutrición y la pobreza, todo hombre está llamado a preguntarse qué hace y qué podría hacer al respecto.
    Para esto se necesitará:
    – La aportación de la ciencia: las élites intelectuales están llamadas a hacer uso de su sabiduría y de su influencia para tratar de resolver el problema. Las investigaciones en biotecnología, por ejemplo, pueden contribuir a mejorar —tanto en el Norte como en el Sur— la seguridad alimentaria mundial, la asistencia sanitaria y el abastecimiento de energía. Por su parte, las ciencias humanas, mediante una mejor lectura y una interpretación más exacta de la organización social, pueden hacer resaltar los desequilibrios del sistema reinante y las consecuencias nefastas que ellos tienen, para ayudar a corregirlos. Las ciencias, igualmente, pueden contribuir a definir y a establecer nuevos caminos de solidaridad entre los pueblos.
    – Una sensibilización de los individuos y de los pueblos acerca de la interdependencia, la solidaridad y la fraternidad. La educación al amor al prójimo es una tarea que corresponde en primer lugar a los padres de familia y educadores. En este aspecto es también importante el rol de los políticos y muy especialmente el de los medios de comunicación social.
    – Es preciso dar una importancia primordial a la educación que no se limita a transmitir conocimientos, sino que plantea también los fundamentos de la conciencia moral. Habrá que eliminar la dicotomía entre educación y desarrollo, dos objetivos tan interdependientes, tan estrictamente vinculados uno a otro, que es necesario perseguirlos conjuntamente para lograr resultados duraderos. Es un deber de solidaridad ayudar a todo hombre a beneficiarse de « una educación que responda al propio fin » (74).
    Los Organismos Internacionales: Asociaciones y/o Organizaciones Internacionales Católicas (OIC)
    Organizaciones No Gubernamentales (ONG) y sus redes

    51. Desde hace varias décadas, a las iniciativas ya existentes se han agregado organismos —fundados también por voluntarios— que se han puesto al servicio de los individuos y de las poblaciones en dificultad. Esos Organismos Internacionales se conocen bajo el nombre de Asociaciones Internacionales Católicas, Organizaciones Internacionales Católicas (OIC) y Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Son famosos por su dinamismo y han dado prueba de sus aptitudes en la promoción del desarrollo integral de los pobres y en la respuesta a las situaciones de urgencia (hambre o carestía, en el caso que nos interesa). Saben llamar la atención sobre las situaciones desesperadas, movilizando fondos públicos y privados y organizando la ayuda "in loco". Con el pasar de los años, la mayor parte de ellas ha unido a esta lucha contra el hambre una acción más amplia en favor del desarrollo. Entre sus éxitos más notables están los proyectos que contemplan iniciativas nuevas que se toman localmente en forma autónoma, o proyectos que sirven para reforzar las instituciones y las colectividades locales.
    La Iglesia católica desde siempre y, por tanto, mucho antes de que existieran las ONG, ha estado al lado de los pobres y hambrientos ayudando a resolver sus necesidades. Hoy la vemos estimulando, inspirando y coordinando innumerables asociaciones parroquiales, diocesanas, nacionales e internacionales, y a través de amplias redes (75).
    Reconocemos aquí también el trabajo de los Organismos Internacionales considerados en conjunto, ya sean de inspiración directamente cristiana (76), de inspiración religiosa o de inspiración laica.
    La doble misión de los Organismos Internacionales
    52. La misión de los Organismos Internacionales es doble: sensibilización y acción. Si la segunda es evidente, la primera con frecuencia es desconocida. Sin embargo, los dos aspectos son inseparables. Sensibilizar a todos respecto a las realidades y a las causas de un desarrollo insuficiente es algo fundamental. De la sensibilización depende directamente la indispensable colecta de fondos privados, por un lado; y, por otro, la toma de conciencia del mayor número de personas. La formación de esa base popular es necesaria para lograr un aumento de la ayuda pública al desarrollo y para transformar las « estructuras de pecado ».
    Coparticipación solidaria
    53. Los Organismos Internacionales deben poner en práctica una verdadera coparticipación con los grupos a los cuales ayudan. Asínace una solidaridad fraterna en el diálogo, la mutua confianza y la escucha respetuosa.
    En este campo tan delicado de la coparticipación, el Papa Juan Pablo II ha querido dar un signo de su especial interés a través de la Fundación « Juan Pablo II para el Sahel », cuyo objetivo es la lucha contra la desertificación en los países del sur del Sahara; y de la Fundación « Populorum Progressio » en favor de los más desprovistos de América Latina, administradas autónomamente por las Iglesias locales de sus respectivas regiones (77).
    IV
    EL JUBILEO DEL AÑO 2000
    UNA ETAPA EN LA LUCHA CONTRA EL HAMBRE
    Los jubileos: dar a Dios lo que es de Dios
    54. En la Carta apostólica Tertio millennio adveniente, de preparación a la celebración de los dos mil años del nacimiento de Cristo, el Papa Juan Pablo II recuerda la antiquísima tradición de los jubileos en el Antiguo Testamento, arraigada en el concepto del año sabático: el año sabático era un tiempo dedicado de modo particular a Dios que se celebraba cada siete años, según la ley de Moisés, y durante el cual se dejaba reposar la tierra, se liberaban los esclavos y se remitían las deudas. El año jubilar, que se celebraba cada cincuenta años, ampliaba aún más las prescripciones anteriores: el esclavo israelita no sólo era liberado, sino que recuperaba la posesión de la tierra de sus antepasados. « Declararéis santo el año cincuenta, y proclamaréis en la tierra liberación para todos sus habitantes. Será para vosotros un jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y cada cual regresará a su familia » (Lv 25, 10).
    El fundamento teológico de esta redistribución era el siguiente: los israelitas no podían « privarse definitivamente de la tierra, puesto que pertenecía a Dios, ni podían permanecer para siempre en una situación de esclavitud, dado que Dios los había "rescatado" para sí como propiedad exclusiva, liberándolos de la esclavitud en Egipto »(78).
    Encontramos allí la exigencia de respetar la destinación universal de los bienes, la aplicación de la hipoteca social relacionada con el derecho a la propiedad privada que se expresaba así puntualmente como ley pública. Así corregía las trasgresiones, el afán desmesurado de lucro, ganancias dudosas y muchas otras modalidades de ejercicio de la propiedad, de la posesión de los bienes.
    Ese marco jurídico del año jubilar, era como el esbozo de la enseñanza social de la Iglesia que luego fue estructurada a la luz del Nuevo Testamento. En verdad, fueron pocas las realizaciones concretas que siguieron el ideal social del año jubilar. Se hubiera necesitado un gobierno justo y capaz de imponer los preceptos anteriores, cuyo objeto era restablecer una cierta justicia social. El magisterio social de la Iglesia, que se ha desarrollado sobre todo a partir del siglo XIX, ha transformado en cierto modo esos preceptos en un cuerpo doctrinal que es la doctrina social de la Iglesia. Hoy es el Estado en su papel de regulador quien debe garantizar a cada uno la necesaria y justa participación en los bienes de la creación. La Iglesia tiene el deber de enseñar esta doctrina.
    Ser la « providencia » de los propios hermanos
    55. La práctica de los jubileos se remite fundamentalmente a la Divina Providencia y a la historia de la salvación (79). Apoyándose en esta referencia es posible considerar que el hambre y la malnutrición son una consecuencia del pecado humano que se revela desde los primeros versículos del libro del Génesis: « El Señor preguntó a Caín: "¿Dónde está tu hermano?" Él respondió: "No lo sé: ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?" Entonces el Señor replicó: "¿Qué es lo que has hecho? La sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Por eso te maldice esa tierra, que ha abierto sus fauces para beber la sangre de tu hermano que acabas de derramar. Cuando cultives el campo, no te dará ya sus frutos. Y serás un forajido que huye por la tierra" » (Gn 4, 9-12).
    Esta imagen expresa con toda claridad la relación entre el respeto a la dignidad de la persona humana y la fecundidad del espacio ecológico mancillado y destrozado luego. Esta relación resuena como un eco a lo largo de la historia humana y constituye, al parecer, el telón de fondo teológico de las relaciones de causalidad analizadas anteriormente sobre el hambre y la malnutrición. Todo sucede como si los acontecimientos naturales imprevisibles, a veces tan hostiles, se ampliaran con las consecuencias de la sed desmedida de poder y de provecho y sus « estructuras de pecado ». El hombre, apartándose de la intención creadora de Dios, se ve a sí mismo, a sus hermanos y al porvenir con mirada miope, condenado a la experiencia de vagar afligido por el mundo y tiene que escuchar el reproche: « ... ¿dónde está tu hermano? ... ¿qué es lo que has hecho? ».
    Dignidad del hombre y fecundidad de su trabajo
    56. Dios quiere, sin embargo y a pesar de todo, devolver al hombre la creación y, gracias a Cristo Redentor, ayudarle a cultivar y cuidar el huerto (cf. Gn 2, 15-17), evitando que se torne un erial y que alguien quede excluído. En esta situación, todo esfuerzo por honrar la dignidad de la persona humana y restaurar la armonía entre el hombre y toda la creación, radica en el misterio de la Redención realizado por Jesucristo, representado simbólicamente por el árbol de la vida en el jardín del Edén (cf. Gn 2, 9). El hombre, cuando entra libremente en comunión con este misterio, transforma ese vagar, al cual se hallaba sometido, en ocasión y camino de fe, en el que aprende nuevamente a mantener una relación amorosa con Dios, con sus semejantes y con toda la creación.
    Esa justificación nace y se alimenta de la fe y de la confianza en Dios y se manifiesta a menudo en el hombre « pobre de corazón ». El hombre entra de nuevo a participar plenamente en la culminación de la creación, arruinada por el pecado original: « ... pues la ansiosa espera de la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios... para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios » (Rm 8, 19.21).
    Así el sentido de la economía humana se revela plenamente: posibilidad para el hombre, y para todos los hombres, de cultivar la tierra, de vivir de « la tierra donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo » (80). La dinámica de esta economía que se va forjando depende de nuestra adhesión a ese plan divino y de su « encarnación » en nuestras vidas. La aceptación incondicional y progresiva nos lleva a incorporarnos a la Iglesia, pueblo peregrino, y nos hace avanzar hacia el Reino de Dios. Es tarea de cada uno de nosotros, los bautizados en Cristo, revelar esa fecundidad de la cual la Iglesia es depositaria y cuya misión es restaurar toda la creación en Cristo. Frente a la lógica de las « estructuras de pecado » que debilitan la economía humana, estamos llamados a dejarnos cuestionar íntimamente por Dios y a adoptar así una actitud crítica respecto a los modelos reinantes.
    Desde esta perspectiva, la Iglesia invita a todos sus miembros a desarrollar su saber, su competencia y su experiencia, cada cual según los dones que ha recibido y según su propia vocación. Esos dones y vocaciones peculiares de cada persona están admirablemente representados en las tres parábolas (del criado fiel, de las diez virgenes y de los talentos) que anteceden justamente la parábola del Juicio final (cf. Mt 24, 45-51; 25, 1-46). La complementariedad y la diversidad de las vocaciones y de los carismas orientan la respuesta de amor por parte del hombre, llamado a ser « providencia » de sus propios hermanos, « una providencia sabia e inteligente que guía el desarrollo humano y el desarrollo del mundo por el sendero de la armonía con la voluntad del Creador, para el bienestar de la familia humana y el cumplimiento de la vocación transcendente de cada persona » (81).
    La economía degradada por la falta de justicia
    57. La Carta apostólica Tertio millennio adveniente propone iniciativas muy concretas para promover activamente la justicia social (82), estimulando a descubrir otras maneras de responder al problema del hambre y de la malnutrición que el Jubileo podría incluir.
    La práctica jubilar es particularmente necesaria en el campo de la economía; ésta, abandonada a sí misma, es dañina, se debilita, pues no ejerce justicia. Toda crisis económica cuyo efecto extremo es la penuria alimentaria se presenta como una crisis de justicia (83), el pueblo escogido del Antiguo Testamento ya la había experimentado. Habrá que analizar la crisis de hoy en el marco del libre mercado. Es cierto que con las debidas condiciones, tanto en el interior de cada país, como en las relaciones internacionales, el libre mercado puede ser un instrumento apropiado para repartir los recursos y responder eficazmente a las necesidades (84).
    Es preciso constatar que la justicia y el mercado se analizan con frecuencia como dos realidades antinómicas, quedando por ello eximido el individuo de su responsabilidad con respecto a la justicia social. La exigencia de equidad ya no incumbe al individuo, sometido con resignación al orden comercial, sino al Estado, y más exactamente al Estado-providencia.
    En general, las filosofías morales reinantes son ampliamente responsables de una desviación de la reflexión: se ha pasado del campo del comportamiento justo, al de la justicia de las estructuras y procedimientos, construcción teórica prácticamente fuera de alcance. Además, esa providencia estatal "ad intra" y "ad extra", se presenta hoy bastante sofocada, garantizando cada vez menos una verdadera justicia distributiva y atentando ella misma contra la eficacia de las economías nacionales. ¿No habría quizás aquí materia de reflexión sobre la relación existente, por una parte entre la falta de una sobriedad en nuestros comportamientos económicos y de contribución individual al establecimiento de una justicia social; y por otra, la creciente ineficacia de los mecanismos de redistribución que, al cabo de un tiempo, se repercute sobre la eficacia global de nuestra economía?
    Rectitud y justicia en la economía
    58. Para responder a esta oposición entre mercado y justicia, la enseñanza social de la Iglesia procura profundizar en la noción de justo precio que toma del pensamiento escolástico, refiriéndola no sólo al criterio de justicia conmutativa, sino más ampliamente al criterio de justicia social, es decir, al conjunto de derechos y deberes de la persona humana. Esta realización de la justicia social, gracias al justo precio, se funda en una doble conformidad: conformidad del contexto jurídico, que sirve de marco al mercado, con la ley moral; y conformidad de los múltiples actos económicos individuales, que establecen el precio del mercado, con la misma ley moral.
    Una responsabilidad personal que se limite simplemente a la ley civil no es suficiente, pues implica, en muchos casos, « la abdicación de la conciencia moral » (85). Así como el precio en un mercado depende de los múltiples usos que dan los consumidores, asimismo nuestra consciencia moral, árbitro moral de los usos que se hacen, será la que permite que el precio del mercado coincida con el justo precio. Por tanto, cuando los agentes del mercado no incluyen el deber de justicia social en sus opciones económicas, el mecanismo mismo del mercado disociará el precio competitivo del justo precio.
    En esta preparación del Jubileo del Año 2000, estamos todos invitados a encarnar la ley moral diariamente en nuestros actos económicos (86). Por tanto, el carácter justo o injusto del precio está, en cierta forma, « en nuestras manos »: las del productor y las del inversionista, las del consumidor y las del responsable de tomar las decisiones públicas.
    El Estado y la comunidad de los Estados, sin embargo, no están dispensados de ejercer una tutela capaz, entre otras cosas, de mitigar, aunque de manera imperfecta, la carencia del deber individual de justicia social. El objeto político constituído por el bien común es más importante, en efecto, que la simple justicia conmutativa de los intercambios.
    Un llamamiento a propuestas jubilares
    59. El llamamiento de Dios por mediación de su Iglesia es, desde luego, una convocatoria a la coparticipación, a la caridad activa y práctica. Se dirige no sólo a los cristianos, sino a todos los hombres de buena voluntad, y a todos los hombres capaces de buena voluntad, es decir, a todos sin excepción. La Iglesia se coloca pues a la cabeza de los movimientos que promueven el amor solidario, preocupándose por la persona humana en general y por todo hombre en particular. Presente y actuante al lado de todos los que desarrollan la acción humanitaria para responder a las necesidades y a los derechos fundamentales de sus hermanos, la Iglesia recuerda regularmente que la « solución » de la cuestión social exige la colaboración de todos (87).
    Todo hombre de buena voluntad, en efecto, puede percibir la puesta en juego de la ética en los asuntos relacionados con el devenir de la economía mundial: luchar contra el hambre y la malnutrición, contribuir a la seguridad alimentaria y a un desarrollo agrícola endógeno de los países en desarrollo, valorizar las potencialidades de exportación de esos países, preservar los recursos naturales de interés mundial. La enseñanza social de la Iglesia puede ayudar a puntualizar elementos constitutivos del bien común universal, que deben ser identificados y promovidos por las naciones desarrolladas. Las organizaciones económicas internacionales deben empeñarse en este mismo sentido en la puesta en marcha de la mundialización de los intercambios. Aceptado ese bien común universal, debería inspirar consecuentemente el marco jurídico, institucional y político que rige los intercambios comerciales internacionales. Esto requiere coraje por parte de los responsables de las instituciones sociales, gubernamentales y sindicales, por la dificultad actual de situar los intereses de cada cual en línea con el bien común.
    La misión de la Iglesia al respecto no consiste en proponer soluciones técnicas. Pero con ocasión de la preparación al gran Jubileo lanza un amplio llamamiento con el fin de que se hagan propuestas y sugerencias capaces de acelerar la erradicación del hambre y la malnutrición.
    Dichas propuestas podrían referirse especialmente a dos campos:
    – El establecimiento de reservas de alimentos —siguiendo el ejemplo de José en Egipto (cf. Gn 41, 35)— que permitan ofrecer, en caso de crisis momentánea, una asistencia concreta a las poblaciones afectadas por una situación de calamidad. Los mecanismos de gestión deberían ser concebidos de manera que se evite toda tentación de tipo burocrático capaz de abrir las puertas a las luchas de influencia política o económica, y que evite toda manipulación directa o indirecta de los mercados.Dar tierra y promover el cultivo de huertos familiares, en especial en aquellas regiones donde la pobreza priva a personas y a familias enteras del acceso a la utilización de la tierra, así como de la alimentación básica. Decía el Papa León XIII en favor de los obreros en el siglo XIX: « Los hombres... aprenden incluso a amar más la tierra cultivada por sus propias manos, de la que esperan no sólo el sustento, sino también una cierta holgura económica para sí y para los suyos » (88).
    Es preciso que se tomen iniciativas en todas partes del mundo, para que los más desfavorecidos puedan disponer de un trozo de tierra y de los conocimientos e instrumentos de trabajo necesarios para superar situaciones de miseria.
    – Conviene estimular, en un marco de una perspectiva más amplia, la recopilación de testimonios y estudios basados en la observación y la experiencia directas para identificar con datos precisos « estructuras de pecado » y « estructuras del bien común » (89).
    V
    EL HAMBRE: UN LLAMAMIENTO AL AMOR
    El pobre nos llama al amor
    60. En todos los países del mundo, si no cerramos los ojos, cruzamos nuestra mirada con la de las personas que tienen hambre. Esa mirada es mensaje (cf. Gn 4, 10).
    Dios nos interpela a través del hambriento. La sentencia del Juez universal condena sin ninguna compasión: « ... Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer... » (Mt 25, 41ss.).
    Estas palabras que salen del corazón del Dios hecho hombre, nos hacen comprender la gravedad profunda que la no satisfacción de las necesidades básicas del hombre tiene ante los ojos del Creador; abandonar al que es imagen de Dios equivaldría a abandonar al Señor mismo. Dios es el que tiene hambre y nos llama con los gemidos del hambriento. Como discípulos del Dios que se revela, suplicamos al cristiano que escuche el llamamiento del pobre. Es efectivamente, un llamamiento al amor.
    La pobreza de Dios
    61. Según los autores de los Salmos —esos famosos cantos del Antiguo Testamento— « los pobres » se identifican con los « justos », los que « buscan a Dios », « le temen » y « esperan en Él »; los que « son benditos », « son sus servidores » y « conocen su nombre ».
    Como si estuviera reflejada en un espejo cóncavo, la luz de los « ANAWIM », los pobres de la primera Alianza, converge hacia la mujer que sirve de punto de enlace entre los dos Testamentos: María, en quien brilla toda la entrega a Yahvé y toda la experiencia que guía al pueblo de Israel, y de quien toma carne el Verbo de Dios. El « Magníficat » es la alabanza que da testimonio de ello, el himno de los pobres cuya única riqueza es Dios (cf. Lc 1, 46ss.).
    El canto se abre con una explosión de alegría y la expresión de una rebosante gratitud: « Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador ». Ni las riquezas ni el poder hacen exultar a María: ella se siente « pequeña, insignificante y humilde ». Esta idea fundamental inspira toda su alabanza y es completamente contraria a los que se guían por la sed de orgullo, de poder y de riqueza, a quienes se dirige la sentencia: serán « dispersados », « derribados de sus tronos », « despedidos sin nada ».Jesús mismo aplica esa enseñanza de su Madre en el discurso evangélico de las Bienaventuranzas que comienzan con la expresión « dichosos los pobres ».
    El anuncia la Buena Noticia a los pobres (cf. Lc 4, 18). La « seducción del dinero », en cambio, aleja del seguimiento de Cristo (cf. Mc 4, 19). Nadie puede servir a dos señores: Dios y Mamón (cf. Mt 6, 24). La preocupación por el mañana es índice de una mentalidad pagana (cf. Mt 6, 32). Para el Señor no se trata sólo de bellas palabras: da testimonio de ellas con su propia vida. « El Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza » (Mt 8, 20).
    La Iglesia está con los pobres
    62. No hay que falsear ni disimular el precepto bíblico que va en dirección opuesta al espíritu del mundo y a nuestra sensibilidad natural. Nuestra naturaleza y nuestra cultura se rebelan ante la pobreza.
    La pobreza evangélica es a veces objeto de comentarios cínicos, ya sea de los indigentes como de los más ricos. Se acusa a los cristianos de querer perpetuar la pobreza. Un tal desprecio de la pobreza sería propiamente diabólico. La característica de Satán (cf. Mt 4) es oponerse a la voluntad de Dios haciendo referencia a su Palabra.
    Un discurso del Papa Juan Pablo II nos ayuda a hacer la distinción y nos evita caer en la trampa que permitiría justificar nuestro egoísmo. Con ocasión de su visita a la favela del Lixão de São Pedro, en el Brasil, el 19 de octubre de 1991, el Santo Padre reflexiona sobre la primera bienaventuranza del Evangelio de San Mateo y explica la relación entre la pobreza y la confianza en Dios, entre la salvación y el abandono total al Creador; y precisa: « Existe, sin embargo, una pobreza muy distinta de aquella que Cristo ensalzaba, y que afecta a un gran número de hermanos y hermanas, paralizando el desarrollo integral de la persona. Ante esa pobreza, que priva de los bienes de primera necesidad, la Iglesia levanta su voz... Por eso la Iglesia sabe que toda transformación social debe pasar necesariamente por una conversión de los corazones y ora por ello. Esta es la primera y principal misión de la Iglesia » (90).
    Como ya lo hemos dicho, la voz de Dios a través de su Iglesia es un llamamiento a la coparticipación, a la caridad activa y práctica, dirigido no sólo a los cristianos, sino a todos. Como siempre, y más que nunca, la Iglesia está hoy, apoyando y animando a todos los que desarrollan la acción humanitaria al servicio de sus hermanos en necesidad, para que puedan gozar de sus derechos fundamentales.
    La contribución de la Iglesia al desarrollo integral de las personas y de los pueblos no se limita sólo a la lucha contra la miseria y el subdesarrollo. Existe además otra pobreza provocada por la convicción de que es suficiente seguir el camino del progreso técnico y económico para contribuir a que todo hombre sea más digno de llamarse tal; un desarrollo sin alma no puede ser suficiente para el hombre, y la excesiva opulencia le es tan nociva como la excesiva pobreza. Ese es el « modelo de desarrollo » por el hemisferio norte y que implantado difunde en el hemisferio sur, donde el sentido religioso y los valores humanos corren el peligro de ser barridos por la invasión del consumismo.
    Tanto el pobre como el rico están llamados a la libertad
    63. Dios no quiere la indigencia de su pueblo, es decir, de los hombres, ya que a través de cada uno de ellos nos interpela. Nos dice simplemente que el indigente, así como el rico enceguecido por su riqueza, son hombres mutilados; el primero, por circunstancias que no puede superar a pesar suyo; el segundo, por tener las manos demasiado llenas. Uno y otro se ven, por tanto, impedidos para acceder a la libertad interior, a la que Dios llama sin cesar a todos los hombres.
    El pobre, « colmado de bienes » no encuentra en ello una revancha egoísta a la mala suerte, sino una situación que le permite, por fin, no quedar disminuido en sus capacidades fundamentales. El rico, « despedido sin nada », no es castigado por ser rico, más bien se ve liberado del peso y de la oscuridad inherentes a su apego demasiado exclusivo a toda clase de bienes. El canto del Magníficat no es una condena, sino un llamamiento a la libertad y al amor.
    En este proceso de doble curación, el pobre está llamado a sanar su corazón herido por la injusticia que puede llevarle hasta a odiarse a sí mismo y a los demás. El rico en cambio está llamado a liberarse de su carga de pacotilla, que le tapa ojos y oídos. Esa carga oculta el fondo de su corazón bajo los efímeros bienes del dinero, el poder y los placeres; esa carga limita la visión de sí mismo y de los demás.
    La necesaria reforma del corazón del hombre
    64. El hambre en el mundo nos hace tocar de cerca las debilidades del hombre en todos los niveles: la lógica del pecado que se inserta en el corazón del hombre, está al origen de las flaquezas de la sociedad debido a la acción, de las así llamadas « estructuras de pecado ». Para la Iglesia, el egoísmo culpable y la búsqueda desenfrenada del dinero, el poder y la gloria, cuestionan el valor mismo del progreso en cuanto tal. « ... Los individuos y las colectividades, subvertida la jerarquía de los valores y mezclado el bien con el mal, no miran más que a lo suyo, olvidando lo ajeno. Lo que hace que el mundo no sea ya ámbito de una auténtica fraternidad, mientras el poder acrecido de la humanidad está amenazando con destruir al propio género humano » (91).
    Por el contrario, el amor que se alberga en el corazón del hombre, le ayuda a superar sus propios límites y a actuar en el mundo, creando las « estructuras del bien común »; éstas abren el camino a los que están en marcha con él hacia la « civilización del amor »(92) y arrastran a los demás en esa dirección.
    El hombre está llamado a reformarse: Lo que está en juego es vital para todos. Debe poner su corazón en movimiento hacia la unificación, en el amor, de su propia persona y de la comunidad humana. Esta reforma del hombre es radical en lo más profundo y en todo lo que implica, pues el amor es radical en su esencia misma, no experimenta divisiones, abarca todos los impulsos de la persona, sus actos, su oración, sus medios materiales y sus riquezas espirituales.
    La conversión del corazón de los hombres, individual y colectivamente, es la propuesta de Dios, que puede cambiar profundamente la faz de la tierra y borrar las nefastas senales del hambre que desfiguran una parte de su rostro. « ... Convertíos y creed en el Evangelio » (Mc 1, 15), es el imperativo que acompaña el inicio del Reino de Dios. La Iglesia sabe que ese cambio íntimo en lo más profundo estimulará al hombre en su vida diaria a mirar más allá de su interés inmediato, a cambiar poco a poco su modo de pensar, de trabajar y de vivir; le ayudará a aprender a amar, en el pleno ejercicio de sus facultades.
    Con nuestro pequeño aporte, Dios mismo velará por su realización.
    « ¡Guardaos de los ídolos! »
    65. He aquí la promesa que nos hace el Señor: « ... os purificaré de todas vuestras impurezas e idolatrías. Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo; os arrancaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que viváis según mis mandamientos, observando y guardando mis leyes » (Ez 36, 25-27).
    Este magnífico lenguaje bíblico no debe engañarnos. No se trata aquí, de un llamamiento a los buenos sentimientos para producir una simple condivisión material, por válida y eficaz que sea. Lo que se nos propone es un cambio más profundo, es la misma profundidad de Dios, para liberarnos de nuestros ídolos y enseñarnos a amar; ésto compromete a todo nuestro ser. Entonces podremos superar nuestros temores y nuestros egoísmos para prestar atención a nuestros hermanos y servirles.
    Nuestros ídolos están muy cerca de nosotros: están constituidos por nuestra búsqueda individual o comunitaria —ya seamos ricos o pobres— de bienes materiales, poder, fama y placer, considerados como fines en sí mismos. Someterse a esos ídolos esclaviza al hombre y empobrece el planeta (cf. n. 25). La injusticia profunda que sufre el que no puede disponer de lo necesario, reside precisamente en que se ve obligado a buscar esos bienes materiales por encima de todo.
    El corazón del pobre Lázaro es más libre que el del rico malvado, y Dios a través de la voz de Abrahán, no sólo pide al rico que comparta el banquete con Lázaro, sino que cambie su corazón,que acepte la ley del amor para hacerse hermano del pobre (cf. Lc 16, 19ss.).
    Al librarnos de los ídolos, Dios permitirá que nuestro trabajo transforme el mundo, no sólo aumentando las riquezas de todo tipo, sino sobre todo orientando el trabajo humano al servicio de todos. El mundo podrá entonces recobrar su belleza original, que no es únicamente la de la naturaleza en el día de la Creación, sino la del jardín admirablemente cultivado y hecho fértil por el hombre, al servicio de sus hermanos, en la presencia amorosa de Dios y por amor a Él.
    « "Contra el hambre cambia de vida", es el lema surgido en ambientes eclesiales, que indica a los pueblos ricos el camino para convertirse en hermanos de los pobres... »(93).
    Escuchar al pobre
    66. El cristiano que está en el mundo —donde Dios lo ha colocado— va a responder, pues, al llamamiento del que padece hambre, interrogándose individualmente sobre su propia vida. Ese llamamiento del que tiene hambre impulsa al hombre a cuestionarse sobre el sentido y el valor de su acción cotidiana; a tratar de ver las consecuencias, cercanas y a veces más lejanas, de su trabajo, ya sea, profesional, de voluntariado, artesanal, doméstico. Además lo lleva a calcular las consecuencias no previstas de sus actos, incluso los más ordinarios, y por consiguiente de su responsabilidad efectiva. A plantearse cómo administra su propio tiempo que, —por falta o por exceso— es causa de angustia; a afrontar el problema del desempleo; a abrir los ojos de su espíritu y de su corazón, y ponerse al servicio de los necesitados. Es un llamamiento muy especial, dirigido a los que en el lenguaje corriente se denominan responsables o dirigentes.
    No acaso afirma San Pablo: « ... Jesucristo... siendo rico, se hizo pobre por vosotros » (2 Cor 8, 9). Así, pues, quiso hacernos ricos con su pobreza y con el amor que debemos tener al pobre.
    Escuchar a Dios
    67. Estar a la escucha de Dios en presencia del pobre abrirá el corazón del hombre y le llevará a buscar un encuentro personal siempre nuevo con Dios. Ese encuentro que Dios solicita, El, que no deja de buscar a todo hombre y a todo el hombre, continuará en el camino diario que transforma progresivamente la vida del que acepta « abrir la puerta » a Dios mismo, que humildemente toca (cf. Ap 3, 20).
    Escuchar a Dios requiere tiempo con Él y dedicado a Él. La oración personal es la única que hace posible que el hombre cambie su corazón y, por consiguiente, su acción. El tiempo dado a Dios no es tiempo quitado a los pobres. Una vida espiritual sólida y equilibrada no ha desviado nunca a nadie del servicio a sus hermanos. Y si San Vicente de Paúl (1660) —tan conocido por su compromiso en favor de los más desfavorecidos— decía: « Deja tu oración si tu hermano te pide una taza de tisana », no hay que olvidar que el santo oraba unas siete horas al día y en ello encontraba el fundamento para su acción.
    Escuchando a su hermano
    68. El hombre que está a la escucha de su hermano, y que se abre a la presencia y a la acción divinas, reexaminará así, poco a poco, su propio estilo de vida. La carrera a la abundancia —a la que se dedican siempre más personas, con frecuencia en medio de una creciente miseria— será reemplazada, progresivamente, por una mayor sencillez de vida, olvidada ya en muchos países, pero que se hace de nuevo posible, e incluso deseable, cuando desaparece en las prioridades del consumidor la preocupación por aparentar.
    En fin, el hombre que acepta cambiar su modo de vivir para adoptar, el que Dios mismo nos ha mostrado en las palabras de Cristo, se pondrá, gracias a esa visión, al servicio del bien común, de la promoción integral de todos los hombres y de todo hombre en particular.
    ...para cambiar la vida
    69. Liberado progresivamente de temores y ambiciones meramente materiales, iluminado sobre las consecuencias posibles de sus propios actos, sea cual fuere el lugar que ocupa, el hombre que acoge la presencia de Dios en todos los aspectos de su vida, se transformará en agente de la civilización del amor. Discretamente, en lo más profundo, su trabajo asumirá un carácter de misión, en la cual tiene el deber de ejercer y desarrollar sus talentos; de contribuir a la reforma de las estructuras y de las instituciones; de adoptar un comportamiento de calidad que estimule a los que le rodean a actuar del mismo modo, y de encaminarse esencialmente al servicio de la dignidad de la persona humana y del bien común.
    Las circunstancias de la vida hacen que un tal cambio en el trabajo se considere casi imposible; pero la experiencia enseña que incluso en situaciones aparentemente bloqueadas, todo hombre cuenta siempre con un pequeño margen de acción, y que sus opciones tienen una importancia concreta para los que le rodean en el trabajo. Se puede decir, en cierto modo, que cada cual es responsable de los demás.94 Esta es una de las tonalidades del llamamiento al amor que Dios no deja de hacer resonar. Es tarea de cada cual, en circunstancias a veces difíciles y que pueden incluso traer consigo un sufrimiento cercano al del testigo-mártir; es posible apoyarse en la fuerza de Dios que nos promete su ayuda si lo colocamos en el centro de nuestra vida, incluso de nuestra vida activa.
    « Ánimo, pueblo todo de la tierra, oráculo del Señor; manos a la obra, que yo estoy con vosotros... y mi espíritu se halla en medio de vosotros » (Ag 2, 4-5). El cristiano se transforma entonces en agente de lucha contra las « estructuras de pecado », e incluso en agente de destrucción de ellas y las prácticas deletéreas en el ámbito del desarrollo económico y social se difundirán menos. En las regiones donde los cristianos, con valor y determinación, arrastren a los hombres de buena voluntad, la miseria dejará de progresar, las costumbres de consumo cambiarán, las reformas se harán, la solidaridad florecerá y el hambre retrocederá.
    Apoyar las iniciativas
    70. A la cabeza de esos cristianos que luchan figuran los religiosos y los ministros ordenados que están llamados a dar su vida a Dios y a sus hermanos.
    A lo largo de toda la historia de la Iglesia, desde los diáconos de los Hechos de los Apóstoles (cf. Hch 6, 1ss.) hasta el presente, ha habido hombres y mujeres extraordinarios (95), órdenes religiosas y misioneras, asociaciones de cristianos laicos, instituciones e iniciativas eclesiales que han procurado ayudar a los pobres y a los hambrientos. Han luchado contra el sufrimiento y la miseria en todas sus formas, obedeciendo a Cristo.
    La Iglesia expresa su agradecimiento a todos los que actualmente prestan esos servicios en forma de acción concreta en favor del prójimo en las diócesis, parroquias, organizaciones misioneras, organizaciones caritativas y demás ONG. Ellos transmiten el amor de Dios y muestran la autenticidad del Evangelio.
    La Iglesia católica está presente en todos los continentes; cuenta con casi 2700 diócesis o circunscripciones de aspectos muy distintos (96), de las cuales muchas están comprometidas desde hace largo tiempo en la acción contra el hambre y la pobreza. Las diócesis y las parroquias son lugares privilegiados de discernimiento para la acción de los cristianos. En dichos marcos se promueve la organización de grupos a nivel popular, grupos locales y comunidades. Las comunidades acogedoras con dimensión humana pueden volver a infundir confianza, ayudar a organizarse, a vivir mejor, y a salir de la resignación y del abatimiento. El Evangelio vuelve a ser en ellas esperanza para los pobres en un crisol donde se conjugan la fuerza de Cristo y la de los desheredados.
    Todos estamos invitados a participar en esta acción. El llamamiento al amor que Dios nos hace mediante la presencia de nuestros hermanos que padecen hambre, debe tener una respuesta concreta según el estado de vida de cada uno y la posición que ocupa en el mundo y en su propia comunidad. La maravillosa riqueza humana, en las distintas culturas, produce esa diversidad de compromisos y de misiones. Hay motivos, pues, para que todo cristiano promueva iniciativas locales muy distintas.
    La Iglesia católica sabe que comparte ese mismo compromiso con las demás Iglesias cristianas y comunidades religiosas, y con todos los hombres de buena voluntad. Las acciones de tipo humanitario son un campo de actividad importante para el cristiano y éste deberá, por consiguiente, contribuir especialmente a que los objetivos de su acción individual y asociativa estén siempre al servicio integral del hombre, sin excluir su dimensión espiritual. Este servicio será entonces una defensa contra los que podrían tratar de desviar el dinamismo de la asociación hacia fines políticos inspirados en el materialismo y en ideologías que, en último análisis, contribuyen a destruir al hombre.
    Todo cristiano está en misión en todas sus actividades
    71. El cristiano está al servicio de sus hermanos en todos los aspectos de su actividad y de su vida. El amor cristiano compromete a todos los creyentes en su trabajo diario y en sus iniciativas personales. El compromiso del cristiano, así como sus acciones humanitarias y caritativas, son respuesta a esa llamada misionera.
    En el trabajo remunerado, así como en el voluntariado o en el trabajo del hogar, a menudo considerable, el hombre y la mujer están llamados a vivir una misma misión: anunciar la Buena Noticia y ponerse a su servicio en los gozos y sufrimientos diarios, y en toda situación. La calidad del trabajo, la participación en reformas justas, el ejemplo modesto del comportamiento, la preocupación por los demás, más allá de los objetivos personales e institucionales legítimos, con todo esto el hombre y la mujer están desempeñando un apostolado. Con la fuerza del Señor progresarán en la lucha contra el desorden y la injusticia.
    El cristiano tratará de dirigir su acción, sea la que fuere, hacia Aquél que habla directamente al corazón a través de la boca del pobre. El cristiano, en su tarea de « luz » de los demás hombres de buena voluntad con quienes comparte los valores humanos fundamentales, deberá velar porque su acción personal, así como la de sus hermanos en la fé, se inspire siempre en la Palabra de Dios y sigua con docilidad las enseñanzas de la Iglesia y de sus pastores. La comunidad de acción debe ser una comunidad con el Señor, El mismo velará porque esta acción se piense y se realice en el Espíritu Santo y no pierda su calidad de misión; de esa misión que se inspira y tiene su fuente en el mismo Jesucristo, quien se define a sí mismo como « Servidor de los hombres ».
    El cristiano encontrará apoyo, en todo momento, en la oración de la bienaventurada Virgen María, orante y actuante en su servicio sin reservas, a Dios y a los hombres. La Madre de Dios suplicará al Espíritu Santo que inspire la inteligencia y el corazón del cristiano para que éste se transforme en libre colaborador responsable y confiado, cuya acción dará testimonio por sí misma del amor de Dios y tendrá la característica de eternidad.
    Ciudad del Vaticano, Palacio San Calixto.
    4 de octubre de 1996, fiesta de San Francisco de Asís
    .
    Arzob. Paul Josef Cordes
    Presidente Pontificio Consejo « Cor Unum »
    Mons. Iván Marín
    Secretario Pontificipo Consejo « Cor Unum »

    ÍNDICE
    Presentación
    Introducción
    I
    LAS REALIDADES DEL HAMBRE
    El desafío del hambre
    Un escándalo que ha durado demasiado: el hambre destruye la vida
    La malnutrición compromete el presente y el porvenir de una población
    Principales víctimas: las poblaciones más vulnerables
    El hambre engendra el hambre
    Causas reconocibles
    A. Causas económicas
    - Causas profundas
    - La deuda de los países en desarrollo con altos costos sociales
    - Los programas de reajuste estructural
    B. Causas socioculturales
    - Las realidades sociales
    - La demografía
    - Sus implicaciones
    C. Causas políticas
    - La influencia de la política
    - La concentración de los medios económicos
    - Las desestructuraciones económicas y sociales
    D. La tierra puede alimentar a sus habitantes
    - Progresos considerables de la humanidad
    - Los mercados agroalimentarios
    - La agricultura moderna
    II
    DESAFÍOS DE TIPO ÉTICO
    QUE SE HAN DE RESOLVER ENTRE TODOS
    Dimensión ética del fenómeno
    El amor al prójimo para culminar en el desarrollo
    La justicia social y la destinación universal de los bienes
    La gravosa desviación del bien común: las "estructuras de pecado"
    A la escucha preferencial de los pobres y a su servicio: la coparticipación
    Una sociedad integrada
    La paz, un equilibrio de los derechos
    El desarme: una urgencia que se ha de afrontar
    Respeto por el medio ambiente
    Ecología y desarrollo equilibrado
    Responder todos al desafío
    Reconocer la contribución de los pobres a la democracia
    Iniciativas comunitarias
    El acceso al crédito
    Papel primordial de las mujeres
    La integridad y el sentido social
    III
    HACIA UNA ECONOMÍA MÁS SOLIDARIA
    Para servir mejor al hombre y a todos los hombres
    Hacer converger la acción de todos
    La voluntad política de los países industrializados
    Establecer equitativamente los términos del intercambio
    Superar el problema de la deuda
    Aumentar la ayuda pública para el desarrollo
    Reflexionar acerca de la ayuda
    La ayuda alimentaria de urgencia, una solución temporal
    La concertación de la ayuda
    La seguridad alimentaria, una solución permanente
    Prioridad a la producción local
    Importancia de la reforma agraria
    Papel de la investigación y de la educación
    Los Organismos Internacionales: Asociaciones y/o Organizaciones Internacionales Católicas (OIC), Organizaciones no Gubernamentales (ONG) y sus redes
    La doble misión de los Organismos Internacionales
    Coparticipación solidaria
    IV
    EL JUBILEO DEL AÑO 2000
    UNA ETAPA EN LA LUCHA CONTRA EL HAMBRE
    Los jubileos: dar a Dios lo que es de Dios
    Ser la "providencia" de los propios hermanos
    Dignidad del hombre y fecundidad de su trabajo
    La economía degradada por la falta de justicia
    Rectitud y justicia en la economía
    Un llamamiento a propuestas jubilares
    V
    EL HAMBRE: UN LLAMAMIENTO AL AMOR
    El pobre nos llama al amor
    La pobreza de Dios
    La Iglesia está con los pobres
    Tanto el pobre como el rico están llamados a la libertad
    La necesaria reforma del corazón del hombre
    « ¡Guardaos de los ídolos! »
    Escuchar al pobre
    Escuchar a Dios
    ...Eschuchando a su hermano
    ...para cambiar la vida
    Apoyar las iniciativas
    Todo cristiano está en misión en todas sus actividades




    Las importaciones y las exportaciones


    La política económica de América Latina, a partir de la década de
    1960 se basó en la sustitución de importaciones. Estos países experimentaron
    un desarrollo industrial interno y el incremento de la capacidad
    de exportar productos que inicialmente tenían gran demanda en
    el mercado internacional. Sin embargo, rápidamente lo saturaron.
    Para ser competitivos era necesario el subsidio estatal, con lo cual se
    elevó el costo fiscal que desequilibró la economía por el déficit que esto
    generó.
    Se probó el establecimiento de un alto tipo de cambio para la promoción
    de exportaciones industriales y derechos de exportación onerosos
    para los productos básicos. Para sustituir las importaciones se necesitaba
    adquirir grandes cantidades de bienes de capital lo que impidió
    minimizar los costos. Además, la producción de estos bienes puede
    ser más barata en los países desarrollados que en aquellos donde se
    pretenden producir.
    Las exportaciones tradicionales de un país podrían experimentar una
    caída de precios y, en consecuencia, sufrir escasez de divisas. Con la industrialización,
    la tasa de cambio se debía mantener fija, ejercer control
    sobre los precios, y los subsidios del Estado eran un apoyo significativo.
    Los empleos aumentaron, disminuyó la dependencia de los mercados
    extranjeros y de su volatilidad, mejoraron los términos de intercambio,
    se aplicaron barreras arancelarias y no arancelarias a las importaciones.


    Inicios e ideales del Mercado Común Centroamericano

    En 1951, se creó la ODECA cuyo objetivo era promover la integración
    centroamericana. Ese mismo año, El Salvador firmó los primeros
    tratados bilaterales comerciales con Guatemala y Nicaragua; en 1953,
    con Costa Rica; y en 1957, con Honduras. Estos tratados permitían el
    libre comercio.
    En 1958 se firmó el Tratado Multilateral de Libre Comercio e Integración
    Económica, por medio del cual se establecía el libre comercio
    y la creación de una zona para el efecto, que se perfeccionaría en los
    siguientes cinco años. Se firmó, además, el convenio sobre el Régimen
    de Industrias Centroamericanas de Integración, cuyo objetivo era la
    adopción de medidas para el establecimiento o ampliación de industrias
    regionales para el mercado centroamericano en conjunto.
    En 1953, se creó la NAUCA, que sirvió para que en 1959 los aranceles
    adquirieran uniformidad. En 1960, Guatemala, El Salvador, Nicaragua
    y Honduras firmaron el Tratado General de Integración Económica, al
    cual se adhirió Costa Rica en 1962. También, se creó el Consejo Económico
    Centroamericano para la dirección y ejecución del programa
    de integración. Entre 1960 y 1968, se produjo un rápido crecimiento
    comercial regional y se fundaron instituciones para el fomento de la
    integración como la SIECA y el BCIE. El proyecto de integración
    estuvo apoyado por la CEPAL y los Estados Unidos de Norteamérica,
    a través de la Alianza para el Progreso. El proyecto fue impulsado por
    El Salvador debido a que, de no hacerse, se tendrían problemas para
    subsistir dentro de la estrechez de sus propios recursos y sus propios
    mercados.


    Causas del abandono del Mercado ComúnbCentroamericano: la guerra contra Honduras

    Las economías de los países centroamericanos prosperaron hasta que
    en 1966 bajan los precios de los productos tradicionales de exportación
    del área. El modelo de sustitución de importaciones había logrado
    suplir algunas importaciones menores, pero no aquellas de grandes
    magnitudes.
    La integración del istmo transformó a la población en un mercado
    de consumidores sumidos en la pobreza, pues solamente el 8% de los
    habitantes tenía capacidad de compra.
    Entre las causas que generaron el abandono del Mercado Común
    Centroamericano, se encuentra el conflicto bélico entre El Salvador y
    Honduras. Como resultado, Honduras congeló las cuentas bancarias
    de las empresas salvadoreñas y la carretera Panamericana fue cerrada
    por más de 20 años, lo que afectó el transporte de las mercancías al
    resto de Centroamérica.
    En 1970, los países centroamericanos hicieron un esfuerzo para solucionar
    la situación entre ambos países así como para reestructurar y
    fortalecer al Mercado Común Centro Americano. En diciembre de ese
    año, Honduras, se retiró de la zona de libre comercio. En 1974 la economía
    centroamericana entró en una fase de estancamiento, en parte,
    debido al incremento de los combustibles y al alza de la deuda externa.
    Hacia 1979 la inestabilidad política que se vivía en El Salvador y Nicaragua
    dificultó el funcionamiento regular de ese mercado.

    Los flujos comerciales de la región Glosario

    El tamaño de la población de la región que conformaba el mercado
    potencial era uno de los problemas que enfrentaba la comercialización
    de productos del área, pues su ingreso per cápita era de 175 dólares,
    aproximadamente.
    Los grandes centros urbanos eran los únicos con capacidad de compra
    de los productos industriales, ya que las ciudades se encontraban pobremente
    interconectadas.
    El Salvador era el país más industrializado de la región, le seguía Guatemala,
    Costa Rica, Nicaragua y Honduras. Por ello, el intercambio
    comercial de productos se realizaba en ese orden. Honduras, dada su
    condición de país poco industrializado, era el que más consumía y exportaba
    menos productos industriales a la región.
    La ruptura de relaciones entre El Salvador y Honduras por la guerra y
    el cierre de las carreteras impuesto por Honduras interrumpió el flujo
    comercial en la región. Ante ello, las mercancías procedentes de Guatemala
    y El Salvador no podían llegar al resto de países del área.
    El incremento de precios en la materia prima, a principios de la década
    de 1970, debido al alza en el precio de los combustibles también genero
    el incremento de los precios de los productos elaborados y restringió
    el mercado. En 1971, se impusieron limitaciones a la exportación de
    calzado, vestuario y textiles procedentes de Guatemala y El Salvador
    con destino a Nicaragua y Costa Rica. Después del terremoto en Nicaragua,
    en 1972, este país impuso mayores obstáculos a esos productos.


    GUIA A RESOLVER

    • ¿Qué condiciones hicieron que El Salvador y Guatemala alcanzaran mayor desarrollo?
    • ¿Qué factores impedían a los demás países de la región alcanzar un mayor desarrollo?
    • ¿Cuáles eran los efectos económicos y sociales del retraso en los demás países?
    • ¿Qué beneficios generó el crecimiento económico para los países que lo alcanzaron?


    Los flujos industriales de la región

    En 1960, la industrialización de la región tropezó con serias dificultades
    que impedían el desarrollo regional, por ejemplo, la disponibilidad
    de materia prima, que en su mayoría tenía que ser importada pues muy
    poca era producida en Centroamérica y la inadecuada infraestructura
    con la que contaban los países. El deterioro de las vías de comunicación
    impedía el abastecimiento oportuno de materias primas a los centros
    de producción. Estas circunstancias entorpecieron el flujo industrial
    en la región. Además, pocos países se habían preocupado por construir
    embalses, de ahí su limitada disponibilidad de energía y las dificultades
    para el establecimiento de nuevas empresas en el área.
    En Centroamérica, solo Costa Rica producía una cantidad de energía
    semejante a la del resto de Latinoamérica; Guatemala era el país que
    menos producía.
    La falta de mano de obra calificada incidía en la industrialización debido
    al alto índice de analfabetismo en la región.
    El país con mayor capacidad industrial era El Salvador seguido por
    Guatemala, mientras que Honduras y Nicaragua tenían poca o ninguna
    capacidad, aunque este último superaba a Honduras por el establecimiento
    de algunas industrias.


    El modelo de industrialización en El Salvador

    En 1950, se redactó una nueva Constitución de tendencia social-progresista
    y se creó un nuevo partido oficial, el Partido Revolucionario
    de Unificación Democrática (PRUD). El PRUD impulsó reformas
    de corte socialdemócrata, como la creación del Seguro Social (ISSS) y
    el Instituto de Vivienda Urbana (IVU). Además, impulsó un proceso
    limitado de industrialización, dentro del modelo de sustitución de importaciones
    que promovía en ese momento la CEPAL.
    Sin embargo, enfrentó el problema de un mercado demasiado reducido.
    Para ampliarlo se promovió el ascenso de distintos sectores sociales,
    principalmente el de los profesionales. Se amplió el mercado nacional
    elevando los ingresos de la mayoría y la promoción del comercio
    con los países vecinos. El Estado invirtió en mejorar la infraestructura.
    Construyó carreteras y puentes; mejoró las comunicaciones y el transporte.
    Apoyó el fortalecimiento de la industria, con lo cual se facilitó
    el surgimiento de fábricas de textiles, de cemento, de calzado y de productos
    químicos.



    RESUMEN


    • El modelo de sustitución de importaciones, auspiciado por la
    CEPAL, se desarrolló para producir internamente los productos
    que originalmente se importaban. La idea era reducir sus costos y
    permitir un intercambio interno y regional más fluido.
    • Las políticas de integración de la región surgen por la necesidad de
    expansión de los mercados. La integración se frena por los problemas
    políticos existentes entre algunas naciones de Centroamérica y
    por la brecha de desarrollo industrial existente entre ellas.
    • Los flujos comerciales e industriales en la región se restringen por la
    situación bélica entre vecinos como Honduras y El Salvador. Posteriormente,
    la conflictividad interna en varios países centroamericanos
    acaba con las esperanzas de integrar mercados y productos.
    • En El Salvador, el proceso de industrialización fue más acelerado
    que en los demás países de Centroamérica. Se invirtió en infraestructura
    vial, energía, transporte y comunicaciones para potenciar
    la inversión industrial, a pesar de la fragilidad del sistema político
    acosado por diversidad de golpes de Estado y desórdenes populares.





    LECCION 3  

    El desarrollo de la economía

    Desarrollo económico

    Se entiende por desarrollo económico la capacidad de los países o
    regiones para crear riqueza, asegurando la prosperidad, bienestar económico
    y social de su población, basados en un sistema de producción
    y de distribución de bienes y servicios. Esto ha hecho que el mundo se
    divida en países desarrollados y en vías de desarrollo.
    Se considera países desarrollados a: Japón, Estados Unidos, Canadá,
    Francia, Italia, Reino Unido, Alemania y Rusia. El resto, llamados países
    en vías de desarrollo se encuentran en proceso de industrialización
    o poseen economías dependientes.
    Se considera que la educación es el motor del desarrollo para estos
    países, pues el resultado es la capacitación y formación de la niñez y
    juventud. De esta manera, se integran a la sociedad en condiciones
    dignas y con amplitud de oportunidades.
    La historia, política, cultura, población y demás aspectos relacionados
    son factores que inciden en el desarrollo o subdesarrollo de los países lo
    que hace indispensable una fuerte y sostenida inversión en áreas como
    la educación, el rescate cultural y la democratización.


    Subdesarrollo económico

    Subdesarrollo es una etapa del progreso económico de un país o de
    una sociedad. Esta situación se vincula con la pobreza y las condiciones
    de vida de su población. Para determinar el grado de subdesarrollo, se
    utiliza el PIB como índice de medida. Sin embargo, debido a la desigual
    distribución de la riqueza, existe subdesarrollo dentro de países
    desarrollados.
    Otros índices relacionados con el grado de desarrollo de un país son:
    • Analfabetismo • Desempleo • el IPC • y el grado de corrupción.
    Los habitantes de los países desarrollados tienen una mejor calidad de
    vida y recursos suficientes para cubrir sus necesidades. En cambio, los
    países en vías de desarrollo poseen un elevado crecimiento demográfico
    y la industria depende de inversión extranjera, tecnología externa y
    mano de obra barata.
    La teoría de la modernización explica el subdesarrollo como una fase
    por la que han atravesado todos los países, incluidos los que actualmente
    se denominan desarrollados. La teoría de la dependencia ve el
    subdesarrollo como resultado del colonialismo y neocolonialismo al
    que han estado sujeto algunos pueblos y, para la teoría marxista, el
    subdesarrollo es el resultado de la economía capitalista.
    Estos países presentan características similares como una alta deuda
    externa, dependencia tecnológica, deficientes sistemas de salud y educación,
    desigualdades en el intercambio comercial, desnutrición y alta
    densidad de población.

    GUIA A RESOLVER

    La población mundial ha experimentado un gran crecimiento en los últimos
    años, sobre todo, en los países con menor grado de desarrollo. Mientras
    que en los países con un alto nivel de desarrollo la población ha crecido
    un 24% desde 1975, en los países con bajo nivel de desarrollo, la población
    se ha más que duplicado.
    DISTRIBUCIÓN DE LA POBLACIÓN:
    IDH alto: 1, 201 millones
    IDH medio: 4,165 millones
    IDH bajo: 756 millones
    Fuente: Naciones Unidas (datos 2002)

    Analiza los índices de desarrollo humano y resuelve.

    • Elabora un cuadro comparativo de los factores socioeconómicos y culturales que inciden en los índices de desarrollo
    en los países subdesarrollados y en los económicamente desarrollados.
    • Determina en que categoría de IDH ubicarías al país. Escribe ejemplos específicos.
    • De acuerdo con la definición de desarrollo económico de un país, propón tres acciones que los salvadoreños
    debemos realizar para que el país alcance niveles más elevados de desarrollo humano.

    Índices económicos mundiales Glosario

    Los índices económicos sirven para identificar la situación de una nación
    o región en un momento determinado. Por ejemplo, los indicadores
    mas recientes confirman que la economía mundial sufre graves
    pérdidas debido a la entrada en recesión de las principales economías
    del planeta. Al mismo tiempo, el costo de materias primas como el
    petróleo por el aumento de su demanda, han generado un deterioro en
    la economía mundial.
    La renta nacional per cápita es una de las formas más comunes de
    calcular el nivel de vida de un país. Consiste en dividir el producto
    interior bruto (PIB) entre la población, estableciendo así el PIB per
    cápita:
    • Si la población crece a una tasa menor que la del PIB, el nivel de vida
    está aumentando.
    • Si la población crece más de prisa que el PIB, entonces el nivel de
    vida disminuye.
    Pero el PIB per cápita no permite ver la distribución de la renta entre
    la población porque en algunos países, la riqueza está concentrada en
    pocas manos mientras la mayoría de la población tiene bajos ingresos.
    Existen otros indicadores para medir el estado de una economía; entre
    los más comunes están: precios, comercio exterior, sistema financiero,
    producción, balanza de pagos, tasas de interés, finanzas públicas, IPC,
    salarios, inflación, desempleo, entre otros.
    A partir de estos componentes, se define la salud de la economía de
    una nación y se puede estimar la situación futura de dicha sociedad.

    Situación económica nacional contrastada conlos índices mundiales  

    La economía mundial ha adquirido cierta interdependencia. Sin embargo,
    las estrategias de cada país aseguran, o no la estabilidad económica.
    A partir del año 2006, la economía norteamericana comenzó a
    presentar síntomas de agotamiento por el debilitamiento del mercado
    inmobiliario, el crecimiento de la tasa de inflación, el incremento del
    desempleo y los elevados costos del petróleo.
    La economía japonesa presentó un crecimiento lento basado en el consumo
    interno pero sin alcanzar los índices esperados.
    Las previsiones sostenían que durante 2007 y 2008 el crecimiento sería
    lento, aunque sin considerar una desaceleración tan pronunciada.
    EE.UU. mostró un crecimiento del 2.0% en el 2007 y 2.8% para el
    2008. Entre tanto, para la euro zona y Japón se había pronosticado un
    crecimiento de alrededor de un 2.3% ambos años.
    El Salvador, en 2006, presentó un PIB de 4.2% como resultado del incremento
    de las actividades de la industria, el comercio, la construcción
    y maquila. A ello debe sumarse el aporte de las remesas familiares que
    crecieron en un 7.9%. Las exportaciones tradicionales y no tradicionales
    crecieron un 12.3% pero las importaciones lo hicieron en un 13.1%
    lo que refleja déficit comercial que se solventa con el dinero en efectivo
    que los salvadoreños envían desde el extranjero. El empleo formal
    creció en un 8.1%, especialmente en el área de maquila, pero el trabajo
    informal aumentó significativamente en ocupaciones comerciales.


    Situación económica nacional a partir de índices económicos


    Durante el año 2006, el PIB nacional se incrementó hasta alcanzar
    cerca del 4.2%; el IVAE fue de 4.8% mientras que el consumo e inversión
    alcanzaron un 94% sostenido por el sector privado con base en
    el incremento de las remesas familiares y en la importación de bienes
    de consumo duradero y perecedero.
    El empleo subió 8.1% pero lo afectó el aumento de la inflación manifestada
    en el alza al transporte público y el costo de los combustibles.
    La balanza de pagos presentó un déficit de 4.6%. Se incrementaron las
    exportaciones, especialmente las relacionadas con maquilas y productos
    no tradicionales. El principal socio comercial es Estados Unidos.
    Se generaron altas tasas en las importaciones, especialmente en la
    adquisición de bienes intermedios, de consumo, bienes de capital y
    maquila. La importación de productos de petróleo no disminuyó, a
    pesar de los elevados costos en algunos momentos.
    El déficit del sector público se debió al costo del pago de las pensiones,
    por lo que su deuda se ha incrementado.
    El sector bancario registró incrementos en los depósitos con tasas de
    interés estables hasta finales del año, aunque las mayoría de las acciones
    fueron vendidas a transnacionales como Bancolombia que adquirió
    el 80% del Grupo Financiero Banagrícola; HSBC con el 97%
    del Conglomerado Financiero Bancosal y Citigroup que adquirió al
    Grupo Financiero Regional Uno.
    La deuda que el Estado adquirió a corto plazo y con intereses elevados
    logró ser negociada por una de largo plazo con intereses más blandos.

    GUIA A RESOLVER



    Analiza la tabla.
    • Indica qué transacciones comerciales son las que más efectúa el país.
    • Elabora un resumen donde expongas las razones del desbalance comercial entre importaciones y exportaciones.
    Valora las consecuencias de este comportamiento para la economía nacional.
    • Elabora un gráfico pastel que refleje las exportaciones, y otro que represente las importaciones.

    Factores asociados a los índices económicos


    En economía, el sector real está compuesto por los índices: PIB, IVAE,
    Consumo e Inversión. Se consideran también el flujo de remesas y
    las importaciones de bienes de consumo duraderos o perecederos, la
    evolución del empleo y de los precios. Tienen incidencia, además, las
    exportaciones no tradicionales, el sector de la construcción, el sector
    agropecuario, la industria manufacturera incluyendo la maquila y el
    comercio, el transporte, almacenaje y comunicaciones, la agricultura, la
    banca, aseguradoras y otras instituciones financieras.
    En el sector externo se toman en cuenta la balanza de pagos, la cuenta
    corriente incluyendo bienes y servicios de capital y financieros.
    Del comercio exterior de bienes se consideran las exportaciones comprendiendo
    las tradicionales, no tradicionales y la maquila; importaciones
    con bienes intermedios con la manufactura, la construcción y
    agropecuarios, bienes de consumo y dentro de estos los bienes perecederos
    y duraderos, de capital y de maquila; además de la importación
    de petróleo.
    En el sector fiscal, los índices utilizados son los ingresos totales incluyendo
    los impuestos tributarios como el IVA, el impuesto sobre
    la renta y sobre las importaciones; impuestos no tributarios como las
    multas, tasas y derechos por servicios públicos, los gastos totales, gastos
    corrientes, gastos de capital; ahorro corriente, saldos de la deuda del
    sector público; y finalmente el sector financiero.

    GUIA A RESOLVER


    Analiza la tabla de remesas y realiza las tareas.
    • Explica las posibles causas de los incrementos anuales de las remesas.
    • Investiga documentalmente el comportamiento de las migraciones durante este periodo y elabora uno gráfico,
    comparando tus resultados con la tabla de las remesas familiares.
    • Escribe tus consideraciones sobre la importancia de las remesas para la economía del país.
    • Reúnete en grupo y desarrollen un foro en el que expongan los beneficios y daños que las remesas familiares han
    significado a quienes las reciben. Redacta un resumen de las conclusiones que obtengan.

    La educación y la situación económica nacional

    Según el censo nacional del año 2007, el 35% de la población ronda
    los 15 años de edad. Esto les brinda la oportunidad de involucrarse en
    la evolución internacional, si se les proporciona educación de calidad,
    acceso oportuno y seguridad de permanencia en el sistema formativo.
    La matrícula en educación primaria se ha incrementado al igual que en
    preescolar. Sin embargo, más del 50% de la población entre los 4 y los
    7 años no está dentro del sistema.
    En el nivel de bachillerato, solo el 30% de los alumnos en ese rango de
    edad están matriculados. Los datos revelan que 3 de cada 10 personas
    entre 13 y 18 años no asisten a la escuela, a ningún nivel.
    De todos los alumnos que ingresan al sistema educativo, solo el 40%
    estudia desde primero a undécimo grado y la brecha se amplía aún más
    en el acceso a formación técnica o universitaria.
    La deserción escolar es más alta en la zona rural que en la urbana,
    debido a las condiciones socioeconómicas y culturales. En el campo, el
    o la joven se ven obligados a abandonar sus estudios para ayudar a la
    familia. El analfabetismo en el país para el año 2006 era del 17%.


    RESUMEN


    • Los países desarrollados son aquellos en los que los ciudadanos tienen
    una elevada calidad de vida con ingresos per cápita superiores
    al resto de las naciones. El desarrollo se mide con diversos indicadores
    como el PIB, el IVAE, la balanza comercial, la deuda externa
    etcétera. El desarrollo humano y la calidad de vida se pueden
    estimar sobre parámetros como esperanza de vida, alfabetización y
    acceso a servicios básicos.
    • La economía mundial considera a El Salvador como un país con
    calidad de vida intermedia; esto le coloca entre los países con renta
    media baja, en los que la situación de la población todavía requiere
    atención y subsidio gubernamental.
    • Los países que han alcanzado un desarrollo superior coinciden en
    que la educación de los pueblos es la manera de llegar a mejores
    condiciones de vida. A mayor formación y capacitación, mayores
    son las oportunidades que los miembros de una sociedad tienen
    para lograr el acceso a los mercados mundiales de trabajo digno.


    LECCION 4

    Economía salvadoreña a partir de la última década del siglo XX


    Hechos y procesos sociales, políticos y económicosde la última década del siglo XX que han contribuido a configurar la actual condición económica del país

    Desde 1991, los proyectos económicos neoliberales estaban en marcha.
    La idea era propiciar la reducción del Estado, dándole mayor libertad
    de acción al mercado para que, en la libre competencia, se regularan los
    precios y se beneficiara la economía nacional y familiar.
    El gobierno en las negociaciones del Tratado de Libre Comercio
    (TLC) con EEUU planteó cinco puntos principales: mayor inversión
    extranjera, más empleo, aumento de las exportaciones hacia Estados
    Unidos, menores precios y mejores oportunidades; todo lo cual
    redundará en elevación del desarrollo económico y social. Las primeras
    acciones estuvieron encaminadas a:
    • La privatización de la banca
    • Venta de empresas estatales como la Administración Nacional de
    Telecomunicaciones, y el traslado de los compromisos relacionados
    con los fondos de pensiones y la distribución de la energía eléctrica
    • En 1992 se gravó los productos con un impuesto al valor agregado
    (IVA) del 10%; en 1995 se incrementó al 13%
    • Creación de zonas francas, especialmente en la región central y
    paracentral del país, para la instalación de empresas de maquila como
    alternativas laborales


    Hechos sociales en la historia actual salvadoreña

    La historia salvadoreña está vinculada a hechos sociales y fenómenos
    naturales que han determinado la forma de ser y comportarse de la
    población; por ejemplo:
    • Por el recrudecimiento del conflicto armado, muchas personas emigraron,
    principalmente hacia los Estados Unidos. Desde allá, envían
    ayuda económica a sus familiares en forma de remesas que, en la actualidad,
    se han convertido en una de las principales fuentes de ingreso
    de divisas. Junto con el beneficio de las remesas está el problema de
    las deportaciones que aumentan continuamente.
    • Otro hecho social ha sido el surgimiento de grupos violentos denominados
    “maras”.
    • Circunstancias políticas y los sectores patronal y sindical han obstaculizado
    las reformas al sistema de salud pública que pretenden
    mejorar la atención de los pacientes. En el campo de la educación,
    las autoridades implementaron el Plan 2021, una visión a largo plazo
    que promueve la cobertura universal del nivel parvulario, reducir la
    brecha digital y fomentar el aprendizaje del idioma inglés.
    • Desastres naturales ocurridos en octubre de 1998, cuando el huracán
    Mitch azotó al país, los terremotos del año 2001, la tormenta tropical
    Stan y la erupción del volcán Santa Ana en 2005. Estos acontecimientos
    han ocasionado el deterioro económico en los sectores más
    vulnerables de la población.
    • La recesión económica mundial ha afectado directamente la estabilidad
    económica del país.

    Hechos políticos en la historia actual salvadoreña

    El Salvador, a lo largo de su historia como nación, ha demostrado ser
    un pueblo tenaz, emprendedor y laborioso. Los acuerdos mediante los
    cuales se puso fin al conflicto armado y se abrió paso a las transformaciones
    socioeconómicas y políticas de los últimos 15 años se siguen
    considerando como uno de los procesos de paz más exitosos en el
    mundo. Entre los hechos políticos recientes destacan:
    • En 1989, el licenciado Alfredo Cristiani del partido ARENA llegó
    a la Presidencia de la República. Con él se inicia el nuevo rumbo
    económico del país.
    • En 1992, se firmaron los Acuerdos de Paz en Chapultepec, México.
    Con ello finalizó el conflicto armado. Estos acuerdos establecían la
    creación de una Policía Nacional Civil, la Procuraduría Para la Defensa
    de los derechos humanos, el Tribunal Supremo Electoral, la
    depuración de las Fuerzas Armadas y la legalización del Frente Farabundo
    Martí para la Liberación Nacional como un partido político
    inscrito legalmente.
    • En 1994, asume la presidencia el doctor Armando Calderón Sol
    quien continúa con las políticas económicas iniciadas; le sucedió en
    el cargo el licenciado Francisco Flores, quien tomó el poder en 1999
    desarrollando la política de dolarización de la economía.
    • En las elecciones presidenciales de 2004, nuevamente ganó el partido
    ARENA y tomó la presidencia Elías Antonio Saca, quien implementó
    una reforma fiscal, creó el plan social llamado Red Solidaria,
    estableció subsidios al transporte y al gas licuado para enfrentar la
    crisis mundial de los precios del petróleo y los inicios de la recesión
    económica mundial.


    Las reformas efectuadas en el Sistema de Pensiones

    El gobierno de El Salvador inició la reforma al sistema de pensiones
    con la aprobación de la Ley del Sistema de Ahorro para Pensiones,
    promulgada en diciembre de 1996. Los propósitos de esta reforma
    fueron modernizar el manejo del sistema de pensiones bajo la responsabilidad
    del sector privado y liberar al Estado de una carga fiscal que
    amenazaba con colapsar la economía nacional en el corto plazo.
    El sistema entró en vigor en 1998 y se basa en el modelo de capitalización
    individual en el que los trabajadores afiliados son propietarios de
    una cuenta de ahorros en una AFP de su preferencia. Periódicamente,
    depositan las cotizaciones que ellos realizan, junto con los aportes de
    sus empleadores.
    Los ahorros de los trabajadores conforman en conjunto un Fondo de
    pensiones cuya administración está a cargo de empresas privadas de
    giro único llamadas Administradoras de Fondos de Pensiones, generalmente
    conocidas como AFP. De acuerdo a la ley, las AFP se constituyen
    para la administración de los fondos de los trabajadores cotizantes
    y se encargan de recolectar las cotizaciones e invertirlas en actividades
    rentables para sus afiliados, a través del mercado de valores.
    El Estado supervisa a través de la Superintendencia del Sistema de
    Pensiones. De esta manera, asegura una pensión mínima a los afiliados.
    Los especialistas dicen que en El Salvador el sistema de pensiones tiene
    una buena base y está empezando a dar frutos. Sin embargo, debe
    seguir mejorando. Se ha superado el sistema antiguo y con los controles
    correspondientes puede beneficiar en gran medida a la población
    afiliada.

    GUIA A RESOLVER


    Observa las fotografías y escribe los beneficios sociales que, a través del fondo de pensiones, deben gozar las personas.
    Planifica las siguientes actividades.
    • Entrevista a una persona pensionada e indaga sobre el monto de su pensión y en qué lo invierte.
    • ¿Cuáles han sido los beneficios que ha generado la nueva Ley de Pensiones para las personas jubiladas y para
    quienes están por jubilarse?
    • Pregunta a tu docente sobre sus perspectivas sociales y económicas de jubilación. Para desarrollar estas tareas,
    redacta fichas y un resumen con tus conclusiones.

    Ventajas de las reformas efectuadas en el Sistema de Pensiones


    La reforma del Sistema de Pensiones significó múltiples ventajas para
    los afiliados. Ahora, es posible para los jubilados públicos y privados
    obtener crédito para vivienda a través del Fondo Social para la Vivienda
    (FSV). De esta manera, el requisito de cotizar, con el cual debían
    cumplir empleados y empleadores, queda sin efecto.
    Dentro del régimen de salud administrado por el ISSS se ordenó la
    unificación del sistema de acceso a quienes cotizan. Esto permite que
    los pensionados del sector público gocen de los beneficios previamente
    reservados a los empleados privados.
    El traslado de las pensiones a las viudas y sus hijos se extendió también
    a los viudos. Se suprimió el límite de edad, que era de 55 años. Los hijos
    sobrevivientes, si se encuentran estudiando, tienen derecho a recibir
    pensión hasta los 24 años. Con anterioridad, este beneficio se gozaba
    hasta los 21 años. Además, el hijo o la hija con invalidez tendrán pensión
    para toda la vida.
    La pensión mínima que en 1996 era de US$62.80 se ha incrementado
    a US$100, gracias a mecanismos de ajuste periódico relacionados
    con las alzas en el costo de la canasta básica. Con el nuevo sistema, las
    pensiones por invalidez y sobrevivencia son mayores que en el modelo
    anterior. Los beneficios por vejez en el nuevo sistema se equipararon
    con los del sistema antiguo por medio de un decreto especial emitido
    por el Estado.
    Desventajas de las reformas efectuadas en el
    Sistema de Pensiones
    El nuevo sistema de pensiones presenta algunas fallas que se han evidenciado
    con el paso del tiempo:
    • El fondo de pensiones se encuentra sometido a las fluctuaciones del
    mercado y, en particular, del precio de las acciones, lo que genera
    inseguridad. Si en el momento de pensionarse las acciones bajan, el
    afiliado pierde una parte de su pensión para el resto de su vida.
    • Ineficiente gestión del sistema público para agilizar el cálculo de los
    historiales de salarios.
    • Actualmente, en el sistema privado se han quedado únicamente dos
    de las cinco administradoras de fondos de pensiones (AFP) que habían
    iniciado en 1998.
    • En cifras, el sistema presenta aproximadamente un millón de afiliados
    pero el número de cotizantes podría ser inferior.
    • De la población económicamente activa únicamente están cubiertas
    alrededor del 20% contra un 80% que no cotiza por distintas razones.
    • La inserción de las mujeres en el mercado laboral genera desigualdades
    que el sistema de pensiones reproduce en los montos de pensiones
    otorgados a mujeres, el cual es inferior al de los hombres.
    • El afiliado no se puede cambiar de AFP, es la aseguradora a la que
    pertenece el afiliado la que tramita el cambio a la competencia.
    • Las AFP tienen la opción de depositar fondos en el sistema bancario
    sin que generen mayores intereses. Sin embargo, estos fondos sí
    pueden ser utilizados por los bancos para otorgar prestamos a sus
    clientes.


    Desventajas de las reformas efectuadas en el Sistema de Pensiones

    El nuevo sistema de pensiones presenta algunas fallas que se han evidenciado
    con el paso del tiempo:
    • El fondo de pensiones se encuentra sometido a las fluctuaciones del
    mercado y, en particular, del precio de las acciones, lo que genera
    inseguridad. Si en el momento de pensionarse las acciones bajan, el
    afiliado pierde una parte de su pensión para el resto de su vida.
    • Ineficiente gestión del sistema público para agilizar el cálculo de los
    historiales de salarios.
    • Actualmente, en el sistema privado se han quedado únicamente dos
    de las cinco administradoras de fondos de pensiones (AFP) que habían
    iniciado en 1998.
    • En cifras, el sistema presenta aproximadamente un millón de afiliados
    pero el número de cotizantes podría ser inferior.
    • De la población económicamente activa únicamente están cubiertas
    alrededor del 20% contra un 80% que no cotiza por distintas razones.
    • La inserción de las mujeres en el mercado laboral genera desigualdades
    que el sistema de pensiones reproduce en los montos de pensiones
    otorgados a mujeres, el cual es inferior al de los hombres.
    • El afiliado no se puede cambiar de AFP, es la aseguradora a la que
    pertenece el afiliado la que tramita el cambio a la competencia.
    • Las AFP tienen la opción de depositar fondos en el sistema bancario
    sin que generen mayores intereses. Sin embargo, estos fondos sí
    pueden ser utilizados por los bancos para otorgar prestamos a sus
    clientes.

    La salud en la última década del siglo XX

    En 1994, el Gobierno se propone reformar el sistema de salud debido
    al crecimiento poblacional y al estancamiento económico. Las
    estadísticas reflejan la incidencia de las enfermedades en la población
    salvadoreña.

     
      
    RESUMEN























    • En las últimas décadas del siglo XX surgieron cambios, principalmente
    en los ámbitos político, social y económico. Se sentaron las
    bases para el funcionamiento del modelo neoliberal en el país. La
    apertura política permitió la inclusión del FMLN como instituto
    político. Los fenómenos naturales como terremotos y huracanes
    han afectado la vida durante estas décadas.
    • La modernización del Estado ha permitido la reforma del antiguo
    sistema de pensiones. Esto ha generado algunas ventajas, pero con
    el tiempo han surgido fallas que evidencian desventajas, especialmente
    para los cotizantes a las AFP.
    • La salud fue otro de los aspectos controversiales de las últimas
    décadas del siglo XX. El intento por reformar el sistema de salud
    encontró fuerte oposición de los gremios y sindicatos del Seguro
    Social. Por otra parte, los recursos del Estado no son suficientes
    para invertir en un sistema de salud que garantice el bienestar para
    toda la población, aunque se han desarrollado programas como
    FOSALUD para atender las zonas aisladas del territorio



    LECCCION 5

    Dolarización y sindicalización en El Salvador

    El dólar como moneda de curso legal en El Salvador

    El 1 de enero de 2001, El Salvador inició un plan de integración monetaria
    mediante el cual el dólar estadounidense se convirtió en moneda
    de curso legal junto con el colón. A pesar de que la medida concedía
    paridad entre el colón y el dólar, se interpretó como una dolarización.
    El proceso no fue repentino, puesto que se venía planificando durante
    toda la década. En 1994, se estableció una tasa de cambio fija de 8.75
    colones por cada dólar.
    Con esta decisión, el colón pasó a ser una moneda nominal cuya
    existencia es sólo de nombre pues la Ley de Integración Monetaria
    ordenaba al Banco Central de Reserva (BCR) no emitir la moneda
    nacional. Al mismo tiempo, se solicitó que los bancos estatales y privados
    aceptaran el dólar y realizaran todas sus transacciones en esa
    moneda.
    Algunos sectores que se opusieron a la medida adujeron que las personas
    con escasa formación académica podrían enfrentar dificultades.
    Sin embargo, el dólar resultó más funcional de lo que se esperaba y en
    un lapso relativamente corto, comerciantes en pequeño y vendedoras de
    todos los mercados manejaban el cambio en forma rápida y efectiva.


     El dólar como moneda de curso legal en El Salvador: causas y consecuencias

    El gobierno tuvo varios motivos para implantar la dolarización, entre
    otras se puede mencionar:
    • La necesidad de eliminar el riesgo de la devaluación de la moneda
    • La reducción de las altas tasas de interés de la banca nacional para
    fortalecer al sistema financiero
    • Estimular la inversión privada en el país, especialmente la extranjera
    • Contener los índices de inflación
    En La Ley de Integración Monetaria se manifestó la necesidad de
    aplicar esta medida para integrar al país a la economía mundial y facilitar
    el intercambio comercial y financiero con el resto del mundo.
    En el país, antes de la dolarización, privaban condiciones como: una
    inflación baja y estable, un marco de estabilidad cambiaria, un fuerte
    crecimiento exportador, las remesas familiares eran un factor de estabilidad
    económica, las cuentas corrientes presentaban un déficit bajo,
    el tipo de cambio era estable pues se había fijado una tasa de cambio
    única, además, la deuda externa era baja y el sistema financiero permanecía
    sólido.
    La dolarización propició condiciones financieras más competitivas y
    solventes: se protegió el poder adquisitivo del salario, se obtuvo una
    mayor estabilidad institucional y se incrementaron las inversiones extranjeras
    aunque se evidenciaron algunos problemas estructurales de
    la economía.


    El dólar como moneda de curso legal en El Salvador: ventajas y desventajas


    Las ventajas de la dolarización son: una tasa de inflación local convergente
    con la de los Estados Unidos, reducción de la tasa de interés
    puesto que con esta medida se reduce el riesgo monetario y cambiario;
    se favorece la integración financiera pues se incentiva el establecimiento
    de bancos extranjeros, privilegia la disciplina fiscal, es decir
    que la dolarización oficial obliga a las autoridades a controlar el gasto
    público; se elimina la posibilidad de una devaluación de la moneda, se
    disminuyen los costos de transacción, evidencia las fallas del sistema,
    aumenta la competencia porque las instituciones financieras vigilan su
    eficiencia y eficacia, genera beneficios sociales.
    Algunas de las desventajas son la carencia de una política monetaria
    con fines de estabilización económica, la pérdida por intereses más
    bajos para los depositantes; desaparición del Banco Central de Reserva
    como prestamista de última instancia en casos de crisis financieras,
    falta de flexibilidad en la política monetaria en la medida que el Estado
    no puede depreciar la moneda en casos de crisis, el aumento de la deuda
    pública, mayor presión sobre el déficit fiscal, pérdida del señoreaje
    es decir que al desaparecer este por la dolarización pasa al país que
    exporta la moneda, se incurre en gastos de transición además de los
    costos políticos ante la resistencia de algunos sectores de la población
    que ven la medida como una amenaza a la economía familiar.

     GUIA A RESOLVER



    Analiza el párrafo anterior.
    • Identifica y escribe. ¿Cuáles eran las funciones para las que fue creado el BCR?
    • Explica cuáles de las funciones originales del BCR se han mantenido después de la dolarización de la economía.
    • Investiga cuáles artículos de la Ley Orgánica del BCR modifica o deroga la Ley de Integración Monetaria.


    El sindicalismo salvadoreño

    A principios del siglo XX, en El Salvador solo existían las asociaciones
    de artesanos. En 1924, se fundó la Federación Regional de Trabajadores
    Salvadoreños que propició el proceso de radicalización ideológica
    y política, y en 1930 se contaban con 42 sindicatos. Cuando asume el
    poder el general Maximiliano Hernández Martínez solo permite las
    sociedades mutuales. Tras la caída de Hernández Martínez en 1944
    se fundó la Unión Nacional de Trabajadores (UNT) que reúne a los
    trabajadores del campo y de la ciudad.
    En 1963, se funda la Unión Nacional Obrero Campesina (UNOC)
    que, en 1972, pasó a llamarse Central de Trabajadores Salvadoreños
    (CTS); en 1965, aparece la Federación Unitaria Sindical Salvadoreña
    (FUSS) y en 1967, se forma la Asociación Nacional de Educadores
    Salvadoreños (ANDES 21 de junio).
    La Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños (FECCAS)
    fue creada bajo los lineamientos del Concilio Vaticano II.
    En 1973, por una escisión de los sindicatos controlados por el Gobierno,
    nace la organización de izquierda Federación Nacional Sindical de
    Trabajadores Salvadoreños (FENASTRAS). En 1982, la Unión Popular
    Democrática (UPD) surge como la organización sindical más
    importante del país.
    La Unión Nacional de Trabajadores Salvadoreños (UNTS) fue fundada
    en 1984. Las ramas en las que existe una mayor cantidad de organizaciones
    sindicales en la actualidad son: industria manufacturera, 54;
    servicios, 29; comercio, restaurantes y hoteles, 26; transporte, almacenamiento
    y comunicaciones, 19; y construcción con 10.


    La legislación nacional e internacional que lo sustenta 

    El Artículo 7 de la Constitución de la República asegura a todos los
    salvadoreños el derecho de agrupación. El Artículo 47 aborda el derecho
    de todos los salvadoreños a la asociación sindical, así como las
    bases para el funcionamiento de los sindicatos. Reconoce, además, el
    derecho a la huelga para los trabajadores y al paro para los patronos. Sin
    embargo, por la importancia de las actividades que desempeñan al servicio
    de la población, el artículo 221 prohíbe la huelga de los empleados
    públicos y municipales.
    Los tratados multilaterales internacionales también se refieren a la formación
    de los sindicatos. Estos tratados firmados por el gobierno y
    ratificados por la Asamblea Nacional se constituyen en ley de la República.
    El Artículo 22 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y
    Políticos afirma que toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a
    afiliarse a ellos. También fue suscrito el Pacto Internacional de Derecho
    Económicos, Sociales y Culturales en 1966 en el cual se garantiza el
    derecho a fundar y afiliarse a sindicatos, la formación de federaciones
    y el derecho a la huelga. Además, se suscribió el Protocolo de San
    Salvador en 1988, el cual garantizaba el derecho a la afiliación y a la
    formación de sindicatos, federaciones y confederaciones así como el
    derecho a la huelga.
    En el Código de Trabajo del país se destinan 90 de sus artículos al tema
    sindical. En él se promueve la formación y afiliación a los sindicatos y
    se prohíbe pertenecer a más de uno.

    GUIA  ARESOLVER



    Lee el párrafo anterior y argumenta.
    • En qué casos los trabajadores tienen derecho a recurrir a la huelga para resolver sus demandas. Redacta un informe.
    • En qué situaciones el trabajador puede interponer una demanda ante el Ministerio de Trabajo.
    • Explica. ¿Por qué en la Constitución de la República se les prohíbe a los empleados públicos y municipales el derecho a huelga?

    Casos emblemáticos del sindicalismo


    La Asociación Nacional de Educadores Salvadoreños, ANDES 21 de
    junio, se formó en 1965 y en 1967 se firman sus estatutos.
    En 1968, ante la implementación de la Primera Reforma Educativa, se
    convoca a una huelga nacional, aunque no detiene los planes del Estado.
    En 1971, se desarrolla otro paro de labores. Como consecuencia,
    son acusados de anti sistema con lo cual se propicia que algunos grupos
    repriman a los docentes.
    En 1991, se inicia una tercera huelga. En esa ocasión los docentes exigen
    mejoras económicas, políticas y laborales.
    El Sindicato de Médicos y Trabajadores del Instituto Salvadoreño del
    Seguro Social (SIMETRISSS), fundado en 1997, agrupa a profesionales
    de la medicina. Entre sus objetivos plantea luchar por la salud
    integral para toda la población. Recién fundado, en 1988, presentó al
    ISSS un pliego de 22 demandas. Ante la negativa institucional de satisfacerlas,
    enfrentan su primer conflicto, que finalizó con negociación
    y acuerdos entre las partes. En 1999, acusan al Gobierno de incumplir
    lo pactado y de intentar privatizar la salud, el SIMETRISS junto con
    el STISS toman medidas de hecho. Este conflicto finaliza en 2000 con
    negociación y una propuesta de manejo de los hospitales.
    Durante los años 2001 y 2002 promovieron paros laborales que culminaron
    con el cese de labores por nueve meses. Ante la aprobación de la
    Ley 1107 se realizan las marchas blancas que finalizaron en junio de
    2003 y en 2007 se repiten, como rechazo a una supuesta privatización
    del sector de la salud.

    Derecho a la sindicalización

    Los trabajadores del sector privado y de los organismos del Estado gozan
    del derecho de constituir, sin autorización previa, las organizaciones
    sindicales que estimen convenientes, con la condición de sujetarse
    a la ley y a sus estatutos.
    La Organización Internacional del Trabajo OIT, mediante el Convenio
    87 apoya el derecho a la sindicalización, es decir, a la libertad
    sindical y protección del derecho de sindicación. Se refiere al derecho
    de organizarse ejercido libremente por los trabajadores, para fomentar
    y defender sus intereses.
    El Convenio 198 de la OIT, o Derecho de sindicación y negociación
    colectiva, consiste en la protección de los trabajadores en el ejercicio
    del derecho de sindicación y contra los actos de injerencia contra dichas
    organizaciones; además de fomentar la negociación colectiva.
    La Organización Internacional del Trabajo (OIT) está consagrada a
    la promoción de oportunidades de trabajo decente y productivo para
    mujeres y hombres, en condiciones de libertad, igualdad, seguridad y
    dignidad humana.

     RESUMEN

    • El proceso de dolarización de El Salvador se originó a principios de
    la década de los 90. Sus objetivos principales eran la inserción del
    país al concierto internacional de naciones, mantener la estabilidad
    de la tasa de interés, reducir el riesgo cambiario y abrir la posibilidad
    de inversiones. Muchos de estos objetivos se cumplieron en el corto y
    mediano plazo, a pesar de la oposición de diversos sectores. Aunque
    en la ley se establecía la circulación unificada del dólar con el colón,
    en la práctica la moneda nacional tendió a desaparecer del mercado.
    • Los movimientos sindicales en El Salvador se originan en el periodo
    de los años treinta. Las primeras organizaciones fueron de
    artesanos, luego surgen las asociaciones de profesionales y con el
    proceso industrial, los sindicatos de obreros y campesinos.
    • La organización en sindicatos y gremios reciben el apoyo de organismos
    internacionales como la OIT y la protección de la legislación
    nacional.


    UNIDAD  3

    Las transformaciones económicas mundiales y los retos de El Salvador en el siglo XXI






    1 comentario:

    1. Cual es la guía de segundo año y como puedo descargar el video.

      ResponderEliminar